Domingo, 22 de enero de 2017

| 2015/11/04 07:14

Derechos de afros e indígenas se deben anteponer a los intereses económicos

Amnistía Internacional señala en su más reciente informe que "el desplazamiento forzado y la apropiación indebida de tierras han sido elementos distintivos del conflicto armado".

Familias indígenas acampan bajo el edificio de la escuela de Aguasal, en Alto Andágueda, tras ser objeto de desplazamiento forzado de sus hogares en 2012. Foto: Steve Cagan / www.amnesty.org

Amnistía Internacional (AI) instó este miércoles al Gobierno a anteponer el derecho de las comunidades indígenas y afrodescendientes a decidir cómo se desarrolla su tierra antes que "el deseo de las empresas de explotar esos territorios para obtener beneficios".

Así se desprende del informe Colombia: restituir la tierra, asegurar la paz, en el que se analiza la situación de las zonas rurales en Colombia, específicamente la situación de aquellas áreas que han sufrido más directamente el conflicto armado que azota el país desde hace más de medio siglo.

AI señala en su trabajo que "el desplazamiento forzado y la apropiación indebida de tierras, a menudo mediante la violencia y la intimidación, han sido elementos distintivos del conflicto armado interno de Colombia".

Precisamente uno de los puntos de las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC que se desarrollan desde hace tres años en La Habana se refiere a la situación de la propiedad de la tierra en el mundo rural en el país.

Ese fue el primer punto de la agenda pactada para los diálogos de paz y llegaron a un acuerdo al respecto en mayo del 2013.

El informe destaca que esos "abusos y violaciones de derechos humanos han estado dirigidos sobre todo contra las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas".

"Los pueblos indígenas tienen una relación espiritual singular con sus tierras ancestrales", subraya el dossier y recuerda el artículo 26 de la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, que fue refrendada por Colombia en abril del 2009.

Ese artículo contempla que "los pueblos indígenas tienen derecho a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado o adquirido".

El informe, que examina en detalle el caso de dos comunidades, una indígena y otra afrodescendiente, menciona que esos dos pueblos "llevan decenios intentando obtener un título de propiedad colectiva".

"Los representantes de las comunidades que tratan de obtener el reconocimiento de su derecho a la tierra han hecho y siguen haciendo frente a graves abusos y violaciones de derechos humanos, principalmente a manos de paramilitares", destaca.

La directora del Programa Regional para América de AI, Erika Guevara Rosas, señala que "la propiedad y la ocupación de tierras han sido ejes fundamentales de la brutal guerra de Colombia, en cuyo contexto unos seis millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde 1985 a causa de la violencia".

Guevara Rosas subraya que "cualquier acuerdo de paz carecerá de sentido a menos que los derechos de las comunidades indígenas y afrodescendientes a regresar a sus tierras y a decidir cómo se usan tenga prioridad sobre el deseo de las empresas de explotar esas tierras en su propio beneficio".

El informe de AI recoge los principales obstáculos para la restitución de tierras y se refiere específicamente a las amenazas de muerte contra líderes comunitarios por las bandas criminales, como las Águilas Negras, nacidas tras la desmovilización de las paramilitares AUC a mediados de la década pasada.

Por ello, pide a Colombia que se cursen "investigaciones efectivas e imparciales sobre los abusos y violaciones de derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad, los paramilitares y los grupos guerrilleros que dieron lugar a la apropiación indebida de tierras mediante la violencia, la intimidación, la corrupción y otras violaciones de la ley".

Entre esas investigaciones AI considera necesario incluir la responsabilidad de funcionarios del Estado y de los intereses económicos y "poner a disposición de la justicia en tribunales civiles ordinarios a los sospechosos de responsabilidad".

Además, AI pide que se implanten medidas de protección efectiva para los reclamantes de tierras y quienes los apoyan, lo que debe incluir medidas "de protección preventiva colectiva" para las comunidades indígenas y afrodescendientes.

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