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| 3/16/2016 10:05:00 PM

Otro día decisivo de Colombia en La Haya

Este jueves el país espera que la Corte Internacional de Justicia no se declare competente frente a la demanda con la que Nicaragua busca definir nuevos límites en el mar Caribe.

Los gobiernos de Colombia y Nicaragua estarán pendientes de una nueva decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el diferendo limítrofe que ambos países libran desde hace más de dos décadas.

Este jueves el tribunal internacional decidirá si es competente frente a las nuevas demandas que interpuso el gobierno del presidente Daniel Ortega, en el 2013, con las que pretende no sólo que Colombia aplique el fallo del 19 de noviembre del 2012, sino que sea la CIJ la que defina nuevos límites fronterizos en aguas internacionales entre Colombia y Nicaragua en el mar Caribe.

En aquel fallo la Corte respetó la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés, pero despojó al país de casi 72.000 kilómetros de mar territorial a Nicaragua.  

Este nuevo pulso quedó planteado desde el 16 de septiembre del 2013, cuando Nicaragua acudió a la CIJ para que le fuera reconocida una plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas desde su costa, distancia a la que todo país con costa tiene derecho.

Dos meses después, el 26 de noviembre, el país centroamericano presentó una demanda por supuesto incumplimiento de Colombia, porque no le habría dado los cayos correspondientes y el mar que dijo la Corte le correspondía.

Por su parte, tras el fallo del 2012 Colombia, el 27 de noviembre del 2012, denunció con efecto inmediato el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas, conocido como el ‘Pacto de Bogotá’, el mismo que reconoció la competencia del tribunal internacional de La Haya.

Aunque el artículo 56 dice que el pacto puede ser denunciado mediante aviso anticipado de un año transcurrido, el cual cesará en sus efectos, Colombia sostiene que la renuncia tuvo “efecto inmediato” ante la iniciación de nuevos procedimientos en su contra.

Este jueves, en La Haya, no habrá ninguna decisión de fondo o definitiva sobre este diferendo, no habrá nuevos límites entre Colombia y Nicaragua, pero no dejará de ser trascendental para el futuro del mismo, ya que la Corte lo que definirá es si se declara competente para resolver estas nuevas demandas. Colombia confía en que diga no.

La expectativa en el país es alta. La canciller María Ángela Holguín se mostró confiada en que las noticias que se originen en La Haya este 17 de marzo no sean adversas.

Horas antes, en el Congreso, recordó que el presidente Juan Manuel Santos renunció al Pacto de Bogotá desde el 2012. “Nosotros ya le dijimos a la Corte que no es competente y ese ha sido el trabajo en el último año y medio en defensa de los intereses del país”.

Esa estrategia ha tenido todo el respaldo político en el país, incluso del Centro Democrático. El senador Álvaro Uribe, cuyo gobierno tuvo la mayor parte de la defensa de Colombia ante La Haya, coincide en que se debe negar toda competencia al Tribunal Internacional. 

Se pueden producir tres escenarios: Que la Corte declare su competencia frente a una de las dos demandas, frente a las dos demandas, o que se declare no competente. Este último es el que más le favorece a Colombia.

Aunque el gobierno colombiano confía en su estrategia de defensa, en La Haya las cosas suelen salir a otro precio y las cargas no son tan favorables.

De un  lado, respecto a la demanda por el cumplimiento del fallo del 2012, es difìcil que la Corte niegue su competencia en un caso que ella misma decidió y existe una tesis en el derecho que la Corte puede decidir por sí misma y hacerle seguimiento al cumplimiento de sus propias sentencias. No hay nada que se lo permita, pero tampoco nada que se lo impida.

Mientras que el principal argumento en la defensa de Colombia se sustenta en que con la demanda al Pacto de Bogotá dejó de reconocer la competencia de la Corte de La Haya, y sus efectos son inmediatos, es decir, desde el mismo momento de la demanda. La Corte puede advertir que este recurso generaría un mal precedente al cual podría recurrir cualquier nación desde el momento en que fuera objeto de una demanda.

Y sobre la reclamación de la plataforma extendida, la propia Corte admitió las pretensiones de trazar un nuevo límite, pero Nicaragua las presentó de forma extemporánea. Ese antecedente podría ser acogido por la Corte para admitir también su competencia.

En caso de una decisión adversa, que la Corte declare su competencia, se abre el proceso y Colombia debe afrontar un nuevo juicio. Nicaragua deberá presentar su “memorial”, su argumentación. Eso sucede un año o más, después del momento en que se admita la competencia.

Al año siguiente será el turno de Colombia, por lo que seguramente este diferendo le correspondería a un nuevo gobierno. Pero como Colombia ya no reconoce la jurisdicción de La Haya, podría ausentarse.

Son los posibles escenarios que se pueden generar a partir de lo que decida La Haya, un tribunal de no muy buena recordación para los colombianos, pues allí perdió parte de su mar territorial en el Caribe. 

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