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| 11/19/2011 12:00:00 AM

Colombia Líder premió a los mejores alcaldes y gobernadores del país

Los siete ganadores son prueba de que la política también tiene una cara amable y de que el cambio es posible. Estas son sus historias.

Cada cuatro años, millones de colombianos cumplen un deber ciudadano: eligen a sus alcaldes y gobernadores. Pero también hacen un acto de fe: aunque muchos creen que probablemente nada cambiará, no pierden la esperanza de que el nuevo gobernante sea mejor que el anterior.

Muchos de estos funcionarios terminan en los titulares de los medios involucrados en todo tipo de escándalos, lo cual ha fortalecido la desconfianza de la sociedad frente a sus políticos. Pero hay otros que no salen casi en los medios y que encarnan la lógica perversa de que las buenas noticias no son noticia.

Por esto, para mostrarle al país que sí hay buenos gobernantes, Colombia Líder resaltó la gestión de los mejores alcaldes y gobernadores. En esta ocasión, la organización evaluó a los 1.102 alcaldes y 32 gobernadores y abrió una categoría especial de inclusión social.

Este año, los mejores no fueron los más populares. El mejor alcalde del año no fue Álex Char, de Barranquilla, ni Alonso Salazar, de Medellín, a pesar de que sus gestiones fueron muy buenas. El escogido fue Jesús Mario Botero, alcalde de Ibagué. Cuando llegó al poder, Ibagué era la campeona del desempleo en el país. Por esto Chucho, como lo conocen en su ciudad, un médico sin experiencia política, creó laboratorios de microempresas e incentivó a los jóvenes a buscar trabajos formales. También saneó las finanzas, dejó a Ibagué posicionada como un centro de inversión -la segunda mejor ciudad según Doing Business- y le metió el diente a la educación, ya que, según él, "no valen puentes ni avenidas sin personas educadas".

Además de Botero, los alcaldes de Barrancabermeja, Carlos Contreras; de Paipa, Jorge Alberto  Herrera, y de Nobsa, Óscar Eduardo Teatino, resultaron ganadores en sus categorías (definidas por número de habitantes). El jurado premió a Carlos Contreras, experto en política pública, porque le apostó a acabar con la inequidad de su ciudad. "No entendía cómo una ciudad tan rica como Barranca tenía más de 44.000 desplazados", dice, mientras cuenta que hizo un esfuerzo titánico para vincular a más de 11.000 familias a la Red Unidos.

Por su parte, Jorge Alberto Herrera, ingeniero químico sin experiencia en política, le puso el acelerador al desarrollo económico de Paipa. Después de cuatro años, cuenta orgulloso que su municipio duplicó sus recursos económicos proyectados. Otro logro, según el propio Herrera, es que ningún niño se queda sin ir al colegio, pues por muy lejos que viva, va una colectiva a recogerlo. Su vecino, Óscar Eduardo Teatino, confiesa que se siente orgulloso de que Nobsa cuente con agua potable las 24 horas del día, pues antes apenas eran tres. Con el acueducto, Teatino se ganó el corazón de sus paisanos y también su credibilidad, la cual necesitó a la hora de negociar con las cementeras del municipio.

Pero sin duda el que se llevó todos los aplausos fue Horacio Serpa, el mejor gobernador del país. "Estuvimos a punto de declararlo fuera de concurso pues su gestión es casi impecable. Se ganó todos los premios", dice Karem Labrador, coordinadora de Colombia Líder. De su gestión como gobernador, el jurado resaltó su labor de integrar al departamento, pues en él conviven tres realidades distintas. Buscó una integración entre dos polos de desarrollo -Barranca y Bucaramanga- y no en vano el departamento sostuvo tasas de crecimiento por encima del promedio nacional. También luchó contra la pobreza, mejoró los índices de educación y pavimentó más de 200 kilómetros de vías. Pero tal vez lo más importante es que nunca perdió el contacto con los ciudadanos, en especial en la ola invernal, que devastó las vías y acabó con el ánimo de los santandereanos.

Los 'campeones de la inclusión' fueron el alcalde de Rionegro, Alcides Tobón, y el gobernador de Boyacá, José Rozo Millán. Tobón, un abogado aficionado por la Historia, es un convencido de que el cemento bien utilizado puede ser maravilloso. "Cambiar la arquitectura de la ciudad cambia la arquitectura del alma", dice. Por esto, se empeñó en construir dobles calzadas, en crear andenes para los invidentes y en edificar colegios con rampas para las personas con discapacidad. Tobón también inauguró la primera Unidad de Atención Integral del departamento de Antioquia. En ella se atienden más de mil personas con discapacidad.

Y Rozo, ingeniero apasionado por  las vías y la infraestructura, se dedicó a fortalecer el orgullo boyacense, se consagró a los niños y se metió de lleno en el cuento de la competitividad. El jurado reconoció su esfuerzo por ayudar a las personas con discapacidad, ya que en Boyacá son ciudadanos de primera categoría. Tanto así que el gobernador creó una política pública enfocada en la discapacidad, adecuó la ciudad y brindó ayuda psicológica y terapéutica para que todos los ciudadanos -sin importar su condición inicial- gozaran de oportunidades iguales.

Claves del éxito

¿Por qué ganaron ellos y no otros? ¿Qué hicieron bien? Aunque se enfrentan a realidades muy distintas y manejan presupuestos desiguales, los mejores sí comparten una 'receta para el éxito'. El primer ingrediente es la independencia política. "Es muy difícil lograrla, pero paga", dice Herrera, y explica que los mandatarios locales deben rendirles cuentas a los ciudadanos y no a la tradicional clase política que sigue con la mentalidad de puestos y prebendas.

Otro ingrediente es un buen desempeño fiscal. Sin unas arcas bien cuidadas es imposible lograr jalonar las transformaciones en una ciudad. Todos los ganadores sanearon las finanzas de sus ciudades, escalaron posiciones en el índice de responsabilidad fiscal y buscaron nuevas fuentes de recursos para impulsar el desarrollo económico.

La participación de los ciudadanos, sin duda, también es clave. Tal vez el mejor ejemplo es el de Barrancabermeja, donde los ciudadanos, antes atemorizados de hablar por la presencia de actores armados, ahora son los primeros veedores del gobierno local. Otro tipo de participación también es fundamental. Se trata de las alianzas público-privadas. Todos los premiados reconocen la importancia de crear sinergias y confiar en la empresa privada para sacar adelante proyectos de distinta índole. "No podemos hacerlo solos y si ellos lo pueden hacer mejor, adelante", concluye el alcalde de Rionegro.

También es fundamental trabajar en llave con otros mandatarios. Y la realidad lo demuestra. Hace cuatro años, Aníbal Gaviria y Sergio Fajardo, la llave paisa, ganaron como mejor gobernador y mejor alcalde. Y en esta ocasión, Boyacá y Santander arrasaron. Horacio Serpa compartió triunfo con Carlos Alberto Contreras, alcalde de Barrancabermeja, mientras que el gobernador de Boyacá, José Rozo Millán, compartió tarima con dos alcaldes -Paipa y Nobsa-. Algo está pasando en Boyacá, y no es más que el trabajo en equipo. Por ejemplo, para hacerle frente a la pasada ola invernal, tenían maquinaria conjunta para los distintos municipios y se dieron una mano en situaciones de necesidad. Contreras, por su lado, es un convencido de que sin la recuperación de toda la región del Magdalena Medio, su ciudad, Barrancabermeja, difícilmente podrá progresar.

Este premio, sin duda, es un aire fresco en un país políticamente convulsionado como Colombia. Demuestra que las pequeñas transformaciones son posibles y que son el primer paso hacia un mejor país.

También es un incentivo para aquellos que piensan dos veces antes de lanzarse al servicio público. Porque a pesar de que los organismos de control están más alerta que nunca, de la resistencia al cambio, de las mafias políticas o de los problemas de seguridad, este premio demuestra que quienes realmente sobresalen son aquellos que toman la decisión de cambiar el statu quo sin que les tiemble el pulso. Al fin y al cabo, eso es gobernar.
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