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| 11/3/2003 12:00:00 AM

"Colombia ya no es una narcodemocracia"

Se retira Leo Arreguin, jefe de la DEA en Colombia durante cinco años. SEMANA habló con él sobre su gestión en el país.

Despues de cinco años como jefe de la DEA en Colombia, Leo Arreguin culminó su misión en el país y su carrera de 34 años en la agencia antidrogas. Y lo hace con éxito: su labor al lado de la Policía colombiana fue reconocida por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, mediante una carta en la que exaltó su lucha contra el narcotráfico.

Arreguin se destacó por haber roto el récord en la DEA en incautación de dinero y droga. Decomisó 35 millones de dólares en un solo operativo. Culminó varias operaciones estrella: 'Milenio', en la que se extraditó a 30 personas, entre ellas Alejandro Bernal y Fabio Ochoa; 'Dinastía', en la que se incautó la contabilidad de 39 empresas farmacéuticas de los Rodríguez Orejuela, y 'Conquista', en la que se extraditó a 15 personas, entre ellas el ex congresista Santander Santalopesierra, el 'Hombre Marlboro'. Y el año pasado evitó que llegara a las calles de Estados Unidos un estimado de 5.000 millones de dólares en cocaína y 200 millones de dólares en heroína.

Reunió evidencias para extraditar a 150 narcos colombianos y dejó montada toda una estrategia con sus agentes para trabajar 'en llave' con 72 de los mejores hombres de la Dijin. Su misión: conseguir pruebas que sirvan para acusar por nuevos delitos a los Rodríguez Orejuela, desmantelar los carteles del norte del Valle, Meta y otras áreas de los Llanos Orientales y continuar con la lucha contra las organizaciones de la Costa Atlántica. Arreguin habló con SEMANA.

SEMANA: ¿Cuál fue su mayor satisfacción durante los cinco años que permaneció en Colombia?

Leo Arreguin: Poner a Fabio Ochoa en el avión y mandarlo para mi país.

SEMANA: ¿Y su mayor frustración?

L.A.: No haber podido mandar al 'Mono Jojoy', a Carlos Castaño y al 'Negro Acacio'.

SEMANA: Ustedes sostienen que a través de una nueva lista de 39 compañías farmacéuticas el cartel de Cali lava dineros del narcotráfico. ¿Eso les va a permitir formular nuevos cargos en contra de los Rodríguez Orejuela y de sus hijos para pedirlos en extradición?

L.A.: Yo pienso que sí. Estamos tratando de ver cómo salir adelante con esto con la ayuda de la Policía, el CTI y el DAS. Recuerde que necesitamos pruebas para el juicio, el gran juicio. Y en eso estamos.

SEMANA: ¿Qué pasó con William Rodríguez Abadía?

L.A.: El es un fugitivo de Estados Unidos. Pero donde esté vamos a capturarlo. Si está en la selva algún día tendrá que salir.

SEMANA: ¿Pero ustedes creían que estaba en España?

L.A.: Si está, como dicen, en España, allá nos están colaborando. Yo pienso que el padre y el tío dentro de poco lo van a llamar y cae porque cae.

SEMANA: ¿Por qué es tan difícil acabar con la mafia?

L.A.: Estamos trabajando muy de cerca con un grupo excelente de la Dijin, con un grupo de inteligencia y otro del CTI. Con el apoyo de ellos yo pienso que vamos a dar dos o tres golpes en poquito tiempo. Son 60 hombres que trabajan todos los días en esto y muy pronto habrá noticias.

SEMANA: ¿Se refiere a capturas de grandes capos?

L.A.: Sí. Gente del Meta, de los Llanos y del norte del Valle del Cauca.

SEMANA: ¿Puede dar nombres?

L.A.: Por ejemplo, los Mejía Múnera. Son los mismos a los que les encontraron 35 millones de dólares en las paredes de un apartamento al norte de Bogotá. Uno de ellos es posible que esté en España, pero estamos buscándolo. Vamos a capturarlos un día, en España o aquí.

SEMANA: Pero la mayoría de los nuevos grandes capos están escondidos en el monte y dicen que protegidos por los paras.

L.A.: Por los paramilitares y por las Farc.

SEMANA: Pero hay muchos que no tienen cargos en Colombia ni orden de captura con fines de extradición, como Miguel Arroyave o Hernando Gómez Bustamante y sin embargo los están buscando.

L.A.: Yo creo que ellos saben que hay presión y que podemos tener nuevos cargos contra ellos, un nuevo indictment (acusación) en Estados Unidos.

SEMANA: Pero muchos del cartel del norte del Valle trataron de negociar con ustedes una entrega voluntaria pero ésta fracasó.

L.A.: La DEA no negocia con nadie que es fugitivo. Eso es clarito. Los abogados quieren negociar, pero la gente del norte del Valle lo que tiene que hacer es ir frente a un juez en Estados Unidos. Después de eso podemos negociar. Aquí, nunca.

SEMANA: ¿Entonces para qué se reúnen agentes de la DEA de Bogotá con capos en hoteles? Ha sucedido en Cartagena, en Cali, en Bogotá, en Aruba, en Panamá.

L.A.: Eso no va a volver a pasar. Cuando ustedes dice eso, después de unas citas que hicimos hace como un mes, eso se acabó. Ustedes lo contaron en la revista pasada. Yo hablé muy claro con los abogados: que nosotros no vamos a negociar con nadie en este país.

SEMANA: ¿No sería mejor legalizar la droga y evitar otra guerra con los narcos?

L.A.: No, nunca. No estoy de acuerdo con la legalización.

SEMANA: Su antecesor, Joe Toft, no vaciló en llamar a Colombia una narcodemocracia. ¿Usted la califica igual?

L.A.: No, no. Eso se acabó. Ustedes ahora tienen un Presidente excelente. Todo lo que dijo que iba a hacer en contra de los traficantes y de los terroristas lo hizo el doble. Está haciendo un excelente trabajo y no podemos fallarle. Mire, por ejemplo, durante su gobierno se han extraditado más colombianos que en administraciones anteriores.

SEMANA: ¿Qué recomendación le da al nuevo jefe de la DEA en Colombia, David Gaddis?

L.A.: El es un hombre con mucha experiencia. Viene de Carolina del Norte pero trabajó mucho tiempo en México y unos tres años en Costa Rica. El va a trabajar al lado de la Policía colombiana, como lo hemos hecho en los últimos 25 años, y nunca vamos a permitir que se rompan nuestras relaciones. Somos como hermanos.

SEMANA: Usted fue policía de Chicago, su ciudad, a los 17 años, y tengo entendido que duró en la institución 11 años y 23 en la DEA y conoce como nadie la idiosincrasia de la Policía colombiana. ¿Por qué cree que hay tanta corrupción?

L.A.: Es una institución que tiene 120.000 hombres. La DEA en el mundo tiene 7.000. Los policías colombianos a veces están solos en pueblitos que tienen que cuidar tres o cuatro policías máximo. Yo creo que en todas las agencias hay corrupción.

SEMANA: ¿Qué pensó usted cuando supo de la devolución de las cinco toneladas de cocaína en el Atlántico?

L.A.: Dolió un poquito. Fue un golpe muy duro después de la lucha que hemos librado contra el tráfico de drogas. Yo sé que (el general) Campo estaba muy molesto. Yo sé que (los generales) Rodríguez y Castro querían saber qué había pasado. Yo sé que pronto se va a saber quién ordenó esto porque, ¿cuándo se había visto que policías robaran coca de los paras a cambio de dinero?

SEMANA: ¿Si esto hubiera ocurrido en su país, qué hubiera pasado? ¿Quién hubiera pagado por esto?

L.A.: Todos, todos, todos.

SEMANA: ¿Sus agentes también se han dejado corromper por los narcos?

L.A.: Sí, algunos.

SEMANA: ¿Cuántos?

L.A.: Yo no les puedo decir, pero ya no están en la DEA y algunos están presos. Eso sí pasa. Somos 110 personas de la DEA en Colombia y esto lo estamos investigando.

SEMANA: ¿A qué se va a dedicar ahora que sale de la DEA?

L.A.:: Yo pienso que voy a seguir trabajando con la Policía en cualquier parte del mundo. Esa es mi vida.
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