Sábado, 29 de noviembre de 2014

| 2013/08/16 00:00

Colombia le puso candado a la Amazonía

Mientras Ecuador anuncia la extracción petrolera en Yasuní, Santos firma la ampliación del Parque del Chiribiquete.

Juan Manuel Santos anunció la ampliación del parque Chiribiquete, mientras que Rafael Correa decidió abrir el parque Yasuní a la exploración petrolera. Ambos parques quedan en la Amazonía. Foto: SEMANA

La noticia del pasado jueves sobre que el Parque Yasuní, una de las joyas ambientales de Ecuador, estará abierta a la exploración petrolera, causó gran desilusión en varios rincones del mundo. 


Hace unos años el presidente Rafael Correa ofreció mantener intacto ese parque y dejar su enorme riqueza natural y a sus comunidades indígenas muy lejos de los intereses de la industria. Mientras que Correa hacía este anuncio, se conoció que la semana entrante el presidente Juan Manuel Santos ampliará de 1,5 a tres millones de hectáreas el parque del Chiribiquete, en la Amazonía colombiana profunda.


De ser así, el área protegida se convertiría en una de las más grandes del mundo, con una superficie similar a la de Holanda, y blindaría esa vasta extensión de selva de cualquier interés económico. 

 

Con el proyecto Yasuní, Rafael Correa propuso hace unos años en la plenaria de Naciones Unidas un trato simple. Según él, como el mundo necesita el oxígeno, el agua y la estabilidad climática que proporciona la selva, alguien debería pagar por conservarla. 


Por eso, el presidente ecuatoriano ofreció no realizar la gigantesca explotación petrolera a cambio de que la comunidad internacional le pagara la mitad de los 7.000 millones de dólares que ganaría su país si lo hiciera. Esa propuesta fracasó y esta semana el sueño de Yasuní, que habría sido histórico en la lucha contra el cambio climático, quedó en el olvido. 

 

También en una conferencia de Naciones Unidas, Santos hizo un anunció parecido. El año pasado en la cumbre de Río+20, en Brasil, el mandatario anunció que su gobierno había decidido doblar la superficie del parque natural más grande de Colombia y, más de un año después, se cumplió la promesa. 

 

Las razones que se aducen para ampliar el Chiribiquete apuntan a lo histórico y a lo científico. El primer argumento es que Colombia tiene la porción mejor conservada de la Amazonía, pues en los años 80 consolidó el sistema de áreas protegidas más ambicioso de la región. 


Esto hace que más del 80 % de la selva sea parque natural o resguardo indígena, dos figuras que han blindado la entrada de actividades económicas en ese lugar. Sin embargo, la parte norte de la Amazonía, por el departamento de Caquetá, no tiene esa protección, y la agricultura y la ganadería la han vuelto la zona más deforestada del país. 


"Aquí una vaca puede tener dos hectáreas", confiesa el gobernador del departamento, Víctor Ramírez. Si el Chiribiquete se ampliara, sería una poderosa cuña entre la potrerización y la selva virgen.   


Para el segundo argumento, se toma la posición de Martin von Hildebrand, del proyecto Amazonas 2030, quien asegura que todos los estudios de proyecciones del cambio climático demuestran que de la totalidad de la selva, la parte de Colombia es la que tiene mayor chance de subsistir, por su ubicación geográfica


"Más del 90 % de ese parque está prácticamente intacto", señaló Julia Miranda, directora de Parques Naturales, quien ha liderado desde hace varios años el proceso de su ampliación. 


Allí se han reportado 300 especies de aves, 72 de escarabajos, 313 de mariposas, 261 de hormigas, seis especies nuevas de libélulas, siete de primates, tres de nutrias, cuatro de felinos, 48 especies de murciélagos, dos de delfines, 60 de peces y más de 30 tipos de cobertura vegetal. Por eso, el parque está postulado para entrar al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. 


En la antigüedad, los indígenas karijonas creían que el mundo y la humanidad se habían creado en la Serranía del Chiribiquete. Miles de años después, un estudio científico demostró que ese enclave en la Colombia profunda registraba la presencia del ser humano más antigua de Latinoamérica. Aunque su importancia arqueológica y natural es inmensa, casi nadie sabe siquiera que este territorio existe. 


Sin embargo, de la tierra de los karijonas depende en gran parte la sostenibilidad del planeta. El Chiribiquete es la puerta de entrada a la Amazonía, el bosque más grande que le queda al planeta.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×