Martes, 21 de octubre de 2014

| 2013/09/03 00:00

Colombiana duerme hasta 20 días seguidos

Una joven de 17 años en Bucaramanga es de las pocas personas en el mundo que padece el síndrome de "la bella durmiente".

Representación. Foto: Archivo Particular

Hasta los once años, Sandra* vivía una vida normal en Bucaramanga, sin embargo, de un momento a otro y sin mayor explicación empezó a tener extraños episodios de sueño en los que podía dormir por días enteros sin despertarse.


“Me empiezo a sentir decaída, simplemente me acuesto en la cama y ahí quedo, ya no me doy cuenta de nada. Mis papás me tienen que embutir la comida y llevar al baño, es como si estuviera en estado de coma” le dijo la joven de 17 años a Semana.com


Sandra puede pasar dormida semanas enteras. La joven asegura que esto no le ocurre siempre, que los episodios se repiten cada dos o tres meses, y que ha llegado a dormir entre 10 y 15 días. “En febrero de este año rompí el récord y permanecí dormida 20 días”, aseguró.


Al principio sus padres pensaban que su largo sueño se debía a cuadros de depresión “a veces pensaban que estaba así porque había terminado con algún novio”, comenta la joven. Preocupados por su situación, sus padres empezaron a llevarla a constantes citas médicas, pero no se veía ningún problema en su salud.


“Me hicieron desde las típicas pruebas de sangre hasta exámenes y largas charlas con endocrinólogos y ginecólogos, pero nada. Estudiaron todas las enfermedades que podrían causar sueño, pero yo no tenía ninguna”. Finalmente, el año pasado un neurólogo logró diagnosticar su enfermedad. Sandra padece un trastorno llamado Síndrome de Kleine-Levin o síndrome de la bella durmiente.

La bella durmiente


El síndrome de Kleine-Levin es un trastorno poco común y es una entidad clínica caracterizada por episodios periódico-recurrentes de somnolencia y alteraciones neurovegetativas, así como alteraciones psicopatológicas (cambios en el nivel de conciencia, alteraciones sensoperceptivas, déficit mnésicos, etc.). 


Por lo general afecta a hombres en la segunda década de la vida, pero se puede presentar en mujeres. Sandra asegura que en este momento hay un caso similar de una joven en Canadá y que los pronósticos indican que estos episodios “eternos” de sueño probablemente irán desapareciendo a medida que pase la adolescencia, aunque asegura que los médicos le han dicho que no tienen una certeza total de que esto ocurra. 


En diálogo con Caracol Radio, el doctor Leonardo Palacio, neurólogo y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, afirmó que el síndrome no tiene cura y que hasta el momento tampoco es posible identificar las causas.


“Los largos episodios de sueño no comprometen la vida del paciente en ningún momento y además luego de salir de ellos, las personas se recuperan. Así como apareció, luego desaparece y la persona vuelve a quedar bien”, aseguró el especialista.


En esta enfermedad hay un trastorno del reloj biológico y “el botón de despertar no se activa”.

Palacio también comentó que cuando se empieza a recobrar la consciencia, la persona se siente como en un trance y como si estuviera en un sueño, tal como efectivamente le ocurre a Sandra.


“Mis papás me dan de comer pero la verdad yo no recuerdo ni qué estoy comiendo ni a qué sabe. Me siento como en otro mundo, como si estuviera soñando, como si no hiciera parte de la realidad”, asevera la adolescente. 


Sandra agrega, “mi neurólogo me recetó una pastilla para no dormir cuando sintiera que me iba a dar el episodio de sueño, pero eso no me sirve para nada, igual siento como si estuviera soñando, pero con los ojos abiertos”.


El doctor Palacio también afirmó que hasta el momento no tiene conocimiento de otro caso en el país, aparte del de Sandra, pero que la condición es tan poco común que en este momento un país grande como México solo tiene documentados dos casos.


La joven sabe que su enfermedad no tiene cura, pero le tranquiliza saber que no representa un riesgo para su salud, “lo único que me pasa es que una vez salgo del episodio de días de sueño, los siguientes dos o tres días sufro de insomnio por haber dormido tanto los días anteriores, pero luego pasa y todo vuelve a la normalidad”.


Por ahora Sandra se ríe al ver como todos sus amigos admiran su “gran capacidad de dormir”, incluso ella misma le encuentra el lado cómico a su situación, mientras espera que esta condición tal vez sí desaparezca a medida que pasa su adolescencia.


*Nombre cambiado a petición de la fuente.

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