Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/05/06 23:24

“Mamá, tus nietas te quieren conocer”: colombiana que enfrentó a los neonazis

Semana.com habló con Maria-Teresa Tess Asplund, quien después de 42 años aún guarda las esperanzas de encontrar a su madre biológica.

Con un puño en alto, esta menuda mujer de 50 kilos se convirtió en un símbolo contra el racismo. Foto: David Lagerlóf / AP / Facebook María Teresa

Maria-Teresa Tess Asplund no habla ni una pizca de español. Por más sangre latina que corra por sus venas sólo puede pronunciar tres cosas: Colombia, Cali y Gloria Fabiola Quiñónez. Las únicas pistas con las que cuenta para desenterrar sus raíces.

Sin armas y con el puño en alto, esta menuda mujer se convirtió en un símbolo contra el racismo. El primero de mayo, aunque millones de personas conmemoraban el día del trabajo, por lo menos 300 neonazis se tomaban las calles de uno de los principales destinos para los refugiados, Suecia.

Mientras la muchedumbre miraba atónita, Maria-Teresa dio un salto en la mitad de la vía y encaró a decenas de miembros del partido de extrema derecha: Movimiento de Resistencia Nórdico.

El momento habría pasado inadvertido. Era una lucha solitaria. Sin embargo, los instantes que duró parada frente a la cuadrilla que se abalanzaba sobre ella, quedaron registrados en una fotografía. La misma con la que Maria aguarda un milagro. “Espero que con esta imagen puedas reconocerme, porque te quiero encontrar”, le dijo a su madre a través de Semana.com.

Para ella, la icónica fotografía que le ha dado la vuelta al mundo retrata solo un instante de más de 26 años de lucha, pero hoy se ha convertido en la oportunidad de librar la más íntima de sus batallas: buscar a su familia biológica.

Aunque nació en Colombia, no tiene ningún recuerdo de esta tierra. Apenas tenía siete meses cuando se radicó en Suecia. Desde entonces no ha podido volver debido al costo del viaje. Pero eso no le ha impedido imaginar el momento de su regreso.

“Cuando pienso en Cali imagino la tierra de mi madre. Cada vez que me acuerdo de Colombia en mis ojos se dibuja el día en que pueda abrazarla y decirle a mi mamá que la amo. Duele, han pasado muchos años”, relató mientras su voz se quebraba.

Sus padres adoptivos la han apoyado en su firme decisión. Cuando era apenas una niña le dijeron que su madre biológica era una “gran mujer” y que esperaban que algún día la encontrara.

Maria no tiene certezas, solo pistas. Sabe que su madre se llama Gloria Fabiola Quiñónez y que tenía 16 o 17 años cuando dio a luz, el 19 de marzo de 1974, en Cali. Además, cree que ella no era caleña sino bogotana.

En la voz de Maria no hay ni un atisbo de resentimiento. El amor que pregona por los demás es el mismo que tiene para su madre biológica. “No estoy enojada, sé que tú lo hiciste porque no podías. Quiero decirte gracias. Tienes dos hermosas nietas que tienen 22 y 15 años. Ellas también te están buscando”, dijo con ahínco.

“Yo lucho para que las personas consigan su libertad”

Es una activista de tiempo completo. “Lo que hago todos los días es ayudar a aquellos que buscan refugio en Suecia. Evitar su deportación”, aseguró.

Su camino como activista empezó desde muy joven. “Tenía 16 o 17 años cuando ayudé a gente negra, no solo porque yo también lo soy, sino también por ser adoptada y colombiana. Ser negra es un problema de todos los días aquí”, contó con firmeza.

Su inspiración es Nelson Mandela, el hombre que acabó con el Apartheid. Cuando se enfrentó a los 300 neonazis lo recordó. “Yo estaba furiosa y sentí el impulso de pararme en la calle. Pensé en Mandela. Para mí él es libertad, justicia y amor. Yo quería mostrarles a los neonazis que esto es amor”, explicó con la cabeza más fría pero con la misma convicción.

Es consciente de que su valentía podría costarle. Hasta el momento no ha recibido amenazas, pero está preocupada, sabe que “ellos no están felices”.

Ahora todos quieren hablarle, conocer su historia y las razones que la llevaron a pararse con valentía frente a cientos de neonazis. Pero para Maria-Teresa lo importante es que su madre biológica vea la imagen y logre reconocerla.

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