Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2009/01/30 00:00

Comienza la cuenta regresiva para la liberación de seis secuestrados

Las familias de Alan Jara y Sigifredo López tienen todo listo para el recibimiento de sus familiares. Los liberados llegarán a aeropuertos en Cali y Villavicencio.

Claudia Rujeles se despidió este viernes de la senadora Piedad Córdoba, quien partió con destino a San Gabriel, en Brasil, donde comenzará la operación de liberación de Alan Jara (su esposo), Sigifredo López y seis secuestrados . (Foto: Cortesía El Espectador)

Sólo quienes han padecido la agonía de tener un familiar secuestrado, saben la ansiedad que se siente cuando esa persona está a punto de quedar libre: el temor a que algo salga mal en la liberación. O imaginar cómo llegará. Pensar si estará enfermo, si se verá diferente, o si todavía sentirá lo mismo por su esposo o por su novia. Si estará listo para enfrentar su nueva vida en libertad.

El ex gobernador del Meta Alan Jara y el ex diputado del Valle Sigifredo López llevan siete años secuestrados por las Farc. El grupo guerrillero prometió dejarlos libres a ellos, a tres policías y a un soldado cuyos nombres no han sido revelados aún.

Claudia Rujeles, esposa de Jara, y Patricia Nieto, esposa del diputado López,  estuvieron en Bogotá este jueves pendientes de los últimos detalles de la operación para traerlos a la libertad. Asistieron a reuniones, estuvieron leyendo todos los periódicos, permanecieron pendientes de la radio y de cuanto pronunciamiento había sobre la misión humanitaria. Al final del día regresaron exhaustas a sus ciudades.

Claudia se fue para su casa en Villavicencio, a la espera de que en cualquier momento le digan en que aeropuerto debe estar para recibir a su esposo. “Mi hijo Alan Felipe sólo me pidió una cosa: poder hablar con su papá cuando esté libre en el helicóptero, sin la prensa, sin celulares y sin nadie. Sólo ellos dos”, dice Rujeles, quien no le compró mucha ropa a su esposo, ya que no sabe cuál es su talla ahora.

La esposa de Sigifredo López, Patricia Nieto, también regresó este jueves a Cali en donde vive son su dos hijos. “En la casa no se desbarató el Arbolito de Navidad. Ahí están los regalos de cumpleaños, los del Niño Dios. Así lo vamos a esperar”, dice entre la alegría y los nervios que le producen al recordar que su esposo fue el único de los once diputados que, sin saber por qué, se salvó de morir mientras estaba en cautiverio a mediados del 2007. Los demás murieron asesinados en confusas circunstancias.

Ambas mujeres han luchado durante años por el intercambio humanitario. Todos los días, sagradamente, le han enviado mensajes de amor a su esposos por la radio. Han marchado a favor de la paz, han padecido la angustia de saberlos muertos, o enfermos, o tristes. Ahora sólo quieren esperar, prudentemente, la hora cero.

Este domingo arranca la operación de liberación en la que participarán el gobierno de Brasil, el Comité Internacional de la Cruz Roja y personalidades como la senadora Piedad Córdoba con la ayuda del gobierno nacional y la voluntad de las Farc. Paralelo a su labor las familias de Jara y López rezan para que el tiempo pase rápido, mientras que las familias de más de una veintena de soldados y policías en cautiverio ruegan para el que el nombre de su ser querido aparezca en la lista de los liberados.

La senadora liberal Piedad Córdoba, quien lidera la mediación entre el gobierno y las Farc, confirmó este jueves que los seis secuestrados llegarán a aeropuertos de Bogotá, Cali y Villavicencio. Pero no precisó el día, ni la hora. Sólo se sabe que hoy viernes viajará a Brasil para reunirse con el comité de liberación y estará en ese país hasta que comiencen las acciones de liberación.

 “Sólo quiero darle un abrazo largo”, dice Patricia Nieto. “Quienes vivieron con él en cautiverio, dicen que todavía me quiere”.

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