Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/08/06 16:39

Comienza la puja por la Registraduría

Casi 80 candidatos se inscribieron para reemplazar a Carlos Ariel Sánchez. ¿Por qué ese puesto es tan codiciado?

El mayor atractivo que tiene el cargo para muchos de los que se inscribieron es el rol que este va a tener en el proceso de paz. Foto: Foto: Registraduría Nacional

Acaba de comenzar una de las carreras más importantes en la alta política. El pasado 4 de agosto se cerraron las inscripciones para quienes aspiran a ser registrador nacional. A pesar de que esta elección no ha tenido casi publicidad, es totalmente clave no sólo para la democracia, sino para el futuro de los diálogos de paz en La Habana. El cargo es tan relevante, que 77 personas se postularon para ocupar el puesto que tiene desde hace ocho años Carlos Ariel Sánchez. En la lista hay personas de todos los perfiles y trayectorias.

Un grupo significativo que podría tener chance de ganar es el de los exmagistrados. Tres de los aspirantes han sido del suprimido Consejo Superior de la Judicatura. El primero es Néstor Osuna, abogado del Externado, quien, como se recordará, renunció a esa entidad durante el trámite de la reforma de Equilibrio de Poderes. También se lanzaron al ruedo el actual presidente de esa corporación, Wilson Ruiz y el magistrado Pedro Sanabria.

Hay otros dos candidatos que vienen de altas cortes. Uno es Jaime Araújo Rentería, quien fue magistrado de la Corte Constitucional, y el otro es Antonio José Lizarazo, quien estuvo en el Consejo Nacional Electoral y fue gobernador en Norte de Santander. Otros candidatos que han tenido cargos en la política son Elsa Gladys Cifuentes, quien fue gobernadora en Risaralda y cónsul de Colombia en Nueva York, y Guillermo Reyes, quien fue viceministro de Justicia en el gobierno de Uribe.

También se inscribieron profesores de universidad como David Roll Vélez (Nacional), Fernando Mayorga (del Rosario) y Édgar Augusto Arana (de la Libre). Entre las personas con experiencia como funcionarios están Juan Carlos Galindo, quien fue procurador y registrador encargado antes de la llegada de Carlos Ariel Sánchez. También Frídole Ballén Duque, presidente del Consejo Superior de la Carrera de la Registraduría, y María Margarita Bueno, contralora de Floridablanca (Santander).

La elección del registrador es una de las facultades que logró conservar el Palacio de Justicia durante la reforma de equilibrio de poderes. La decisión de quién ocupará ese cargo la tomarán los presidentes de las altas cortes en el mes de noviembre. Hasta ahora cada uno de los tres magistrados podía tomar autónomamente la decisión de a quién apoyar. Sin embargo, en el nuevo reglamento de la Corte Constitucional se estableció un mecanismo para que los nueve miembros lleguen a un acuerdo.

La razón para que sean los magistrados quienes elijan ese cargo tiene que ver con la necesidad de independencia de esa entidad. La organización electoral en Colombia está compuesta principalmente por dos organismos: el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría. Como el primer órgano es elegido por el Congreso y representa en su interior las mayorías que logren los partidos, la Constitución previó que el origen del registrador estuviera alejado de la política.

El cargo es clave. La registraduría tiene dos funciones principales: identificar a los ciudadanos y organizar las elecciones. La primera es la que menos se nota, pero es estructural para la organización del Estado. El registrador es el encargado de tener al día la única base de datos valida sobre la información básica de los colombianos. Esta es esencial para el sistema de salud y pensiones, y para el sistema de justicia.

La segunda función es la electoral. Aunque la mayoría de este trabajo tiene que ver con procesos de ingeniera y software, la verdad es que el poder que tiene el registrador es inmenso. Primero porque esa entidad es la que establece cuál es el censo electoral. Es decir, el grupo de colombianos que puede acudir a las urnas. Con base en esa cifra se calculan los umbrales con los que los candidatos entran a ocupar cargos y los partidos mantienen su personería jurídica. Del buen manejo que se tenga de la plataforma de datos también depende que se pueda detectar si hay trasteo de votos o fraude.

Y otra de los grandes desafíos es la rapidez. En el período de Carlos Ariel Sánchez el país pasó de recibir los resultados de las elecciones varios días después a tener un conteo en tiempo real. Tanto que en la pasada jornada presidencial estaban los resultados del 100 por ciento de las mesas antes de las 8 de la noche.

Pero el mayor atractivo que tiene el cargo para muchos de los que se inscribieron es el papel que este va a tener en el proceso de paz. Quien llegue a esa silla será el encargado de liderar cualquiera que sea el mecanismo que se elija para refrendar los acuerdos de La Habana. Cualquier referendo, consulta popular o hasta séptima papeleta tendrá que pasar por este despacho que promete ser uno de los más apreciados de los últimos años.



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