Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/09/16 12:17

En cinco días Comisión de Acusaciones debería resolver la suerte de Pretelt

Qué viene para el magistrado de la Corte Constitucional tras la acusación por concusión que le hizo el representante Julián Bedoya.

En cinco días Comisión de Acusaciones debería resolver la suerte de Pretelt Foto: Archivo SEMANA

Por lo menos desde la época del proceso 8.000, no existen antecedentes en la historia de la cuestionada Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, de una decisión como la que anunció el representante investigador Julián Bedoya. Este miércoles, radicó un escrito de 115 folios en el que acusó al magistrado de la Corte Constitucional Jorge Pretelt como responsable del delito de concusión.
 
Nunca antes un alto dignatario del Estado había sido objeto de una decisión de semejante alcance. Precisamente, lo que más lejos había llegado la Comisión de Acusaciones en el pasado había sido el llamado a indagatoria al entonces presidente, Ernesto Samper. Sin embargo, Heyne Mogollón, el célebre investigador del proceso 8.000, se abstuvo de acusarlo ante la plenaria de la Cámara y sólo propuso que se archivara la investigación por falta de pruebas que comprometieran directamente al mandatario con la filtración de dineros calientes a su campaña en el año 1994. El caso fue precluido: ni culpable, ni inocente.
 
Pero el caso de Pretelt puede ser inédito para la Comisión de Acusaciones, a la que le quedan menos de nueve meses de existencia. Y puede constituir en un reto para el Congreso, que nunca antes había enfrentado una acusación contra un magistrado de las altas Cortes.
 
Según lo informó Bedoya, su proyecto de acusación está sustentado en 25 testimonios, de magistrados de la Corte Constitucional, exmagistrados, abogados como Víctor Pacheco (apoderado de la firma Fidupetrol y principal testigo contra Pretelt) y directivos de Fidupetrol; 13 informes periciales del CTI, entre ellos registros de llamadas telefónicas y correos electrónicos. Luego de seis meses de investigación formal, y tras el análisis de las evidencias, el congresista aseguró que “se reúnen requisitos los formales y sustanciales” para presentar la acusación.
 
La investigación contra el magistrado Pretelt se inició cuando su compañero en la Corte Constitucional magistrado Mauricio González Cuervo puso en conocimiento de la Comisión de Acusaciones unas grabaciones en las que Pretelt aparecía comprometido en un millonario requerimiento para seleccionar de una tutela que favorecía, presuntamente, los intereses de Fidupetrol.
 
Como la tutela no fue favorable a los intereses particulares, y como tampoco existió el desembolso de aproximadamente 500 millones de pesos, el proceso sufrió un giro, pues en principio la tesis del investigador era una presunta conducta de cohecho, la acusación se limitó a responsabilizarlo por concusión, por haber solicitado dinero, circunstancia que el congresista Bedoya dice estar sustentada en los testimonios y demás evidencias que reposan en un expediente de más de 5.000 folios y casi 100 horas de grabaciones.
 
La defensa de Pretelt, en cabeza del abogado Abelardo de la Espriella, había pedido el archivo de la investigación, solicitud respaldada por la Procuraduría. Bedoya negó la petición y dejó en manos del pleno de la Comisión de Acusaciones el futuro inmediato de Pretelt, pues el proceso contra el expresidente de la Corte Constitucional apenas comienza.
 
En efecto, según el reglamento del Congreso, el pleno de la Comisión de Acusaciones tiene un  término de cinco días para decidir si aprueba o no el proyecto de acusación. A disposición de los 15 representantes queda el grueso del expediente para que cada uno saque sus propias conclusiones.
 
Por esta circunstancia probablemente la decisión se prolongue más allá de lo que dice la norma. También por lo delicado del asunto. Y en una sesión reservada, y por mayoría simple, la Comisión tomará la decisión definitiva. Bedoya necesita de ocho votos para respaldar su acusación, los mismos que requiere la defensa de Pretelt para que se archive la misma.
 
Al día siguiente de la aprobación del proyecto de resolución, el presidente de la Comisión (actualmente es el liberal Édgar Gómez) enviará el asunto al presidente de la Cámara, a fin de que la plenaria lo conozca. La Cámara se reunirá en pleno dentro de los cinco días siguientes para estudiar, modificar y decidir en el término de quince (15) días sobre el proyecto aprobado por la Comisión.
 
Si la Cámara de Representantes aprueba la resolución de preclusión de investigación, se archivará el expediente. Si la improbare, designará una comisión de su seno para que elabore, en el término de cinco días, el proyecto de resolución de acusación.
 
Si la Cámara de Representantes decide acusar, elegirá por mayoría absoluta de votos a uno de sus miembros para que, en calidad de acusador, formule y sostenga la acusación ante el Senado. El presidente de la Cámara de Representantes comunicará al Senado la decisión de acusación y el nombramiento del acusador.
 
Entonces empezará un nuevo capítulo. El Senado deberá conformar una comisión de instrucción, que deberá decidir si admite la acusación. En caso de hacerlo, la plenaria sería convocada para despojarle el fuero al magistrado, suspenderlo de su cargo, en lo que se considera un juicio político. Posteriormente la responsabilidad penal será asunto de la Corte Suprema de Justicia. Por el delito de concusión, Pretelt podría exponerse a una pena entre 96 y 186 meses de prisión.
 
Ppor eso el caso Pretelt apenas comienza y tendrá mucha tela por cortar. En el Congreso las apuestas dicen que, probablemente, Pretelt termine su período sin conocer una decisión definitiva sobre su proceso, el que más ha avergonzado a la Corte Constitucional.

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