Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2008/07/19 00:00

Cómo se acabó un cartel

Una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas del mundo llegó a su fin: el cartel del norte del Valle.

Wílber Varela, alias ‘Jabón’, MUERTO

En la larga historia de la lucha contra el narcotráfico pocas organizaciones han sido tan poderosas como el cartel del norte del Valle. A comienzos de la década de los 90, esa estructura apareció en el mundo criminal con fuerza después de que sus jefes aniquilaron parte de los capos del otrora poderoso cartel de Cali. De acuerdo con los estimativos de las autoridades antinarcóticos, durante los últimos 10 años sólo el norte del Valle fue el responsable de exportar un promedio anual de 300 toneladas de coca, cerca del 50 por ciento del total de la producción del país. Los dos principales capos de esa mafia, Diego Montoya, alias 'Don Diego', y Wílber Varela, alias 'Jabón', conformaron verdaderos y temidos ejércitos de sicarios, Los 'Machos' y los 'Rastrojos', respectivamente, que llegaron a sumar más de 1.000 pistoleros. Entre vendettas, ajustes de cuentas y cobro de deudas, el cartel del Norte del Valle fue responsable, según estimativos de la Fiscalía, de más de 2.000 asesinatos tan sólo en los últimos cinco años. El poder de ese grupo fue indiscutible y no tuvo comparación en el nivel internacional.

Lo sorprendente es que después de varios años de lucha y prácticamente sin que el país se diera cuenta, esa estructura finalmente fue derrotada por las autoridades colombianas. Golpe tras golpe, capo tras capo, uno a uno los integrantes de ese clan cayeron. El último de los jefes del Norte del Valle que aún quedaba en pie fue arrestado el pasado 4 de julio, con lo que se marcó el punto final de un cartel completo.

Ese día, a las 6 de la mañana, un grupo élite de la Policía llegó hasta una finca cerca de Palmira, Valle. Allí arrestaron a Óscar Varela García. Conocido en el mundo del narcotráfico con el alias de 'Capachivo', este hombre había quedado el frente de la estructura criminal de 'Don Diego'. Su nombre salió a la luz pública porque está señalado de ser el narco que movió los hilos de la masacre cometida por un comando del Ejército en la que fueron asesinados 10 policías en Jamundí. La noticia de su arresto pasó prácticamente inadvertida para la opinión pública. Algo similar ocurrió con otros tres importantes jefes mafiosos arrestados por la Policía en las últimas seis semanas: Jorge Iván Urdinola Perea, alias la 'Iguana'; Gildardo Rodríguez, alias el 'Señor de la Camisa Roja', y Gilmer Humberto Quintero, alias el 'Cabezón'.

Como los anteriores, todos los alfiles del cartel han caído de manera estrepitosa. Las cifras hablan por sí solas. Por ejemplo, tan sólo en los últimos siete meses, las autoridades lograron aprehender a 18 de los 20 principales integrantes de la estructura jerárquica de los 'Machos'. En los últimos cuatro años, el 90 por ciento de los integrantes del cartel han sido arrestados, extraditados o dados de baja, incluidos los jefes 'Don Diego', capturado en septiembre del año pasado, y 'Jabón', asesinado por sus propios hombres a comienzos de este año en Venezuela.

La guerra contra el cartel del Norte del Valle tuvo diferencias fundamentales con la lucha que se dio contra los carteles de Medellín y Cali. Una de las más importantes fue la consistencia. Desde hace varios años, la Policía, responsable de la inmensa mayoría de los arrestos de los capos, dedicó varios grupos de oficiales a la misión exclusiva de conocer hasta el mínimo detalle de cada uno de los integrantes del cartel, así como sus núcleos familiares, socios, testaferros, etcétera. Aunque en el pasado esto también se aplicó, era frecuente que con cada cambio de director de Policía también fueran removidos o trasladados los hombres que más conocían las organizaciones.

Desde cuando el general Óscar Naranjo estaba al frente de la Dijín y desde cuando asumió la dirección general de la Policía, en mayo pasado, no sólo se mantuvieron al frente los oficiales que adelantaban las investigaciones contra cada uno de los miembros de la mafia, sino que se fortalecieron los grupos y los recursos dedicados a atacar sus estructuras. Las labores de contrainteligencia también fueron reforzadas, lo que permitió expulsar a muchos uniformados que trabajaban para 'Don Diego' o para 'Jabón'.

Con oficiales experimentados y grupos depurados, el paso siguiente consistió en atacar a las estructuras intermedias de la organización. Fue así como comenzaron a arrestar a los contadores, jefes de finanzas y testaferros de cada una de las alas que conformaban el cartel del Norte del Valle.

Un tercer paso, uno de los más complejos y peligrosos, fue desvertebrar los brazos armados y las llamadas oficinas de cobro. Sin dinero y sin ejércitos que los protegieran, los grandes capos empezaron a huir y tuvieron que dejar en manos de sus lugartenientes el manejo del 'negocio'. Gracias a las labores de inteligencia que se habían desarrollado en años anteriores, la mayoría de estos 'segundos' ya había sido identificada y ese trabajo permitió que muchos de ellos cayeran en manos de las autoridades mucho más rápidamente, como fue el caso de 'Capachivo', quien fue arrestado menos de dos años después de haber tomado el control de las actividades de su jefe 'Don Diego'. A diferencia de épocas anteriores, los narcos que iban emergiendo como nuevos capos disfrutaban cada vez por menos tiempo de sus fortunas y del poder.

Pero quizá lo más sorprendente es descubrir que en la desarticulación del cartel del norte del Valle, las agencias antinarcóticos de Estados Unidos no jugaron un papel relevante. De hecho, por ejemplo, en todas las capturas de capos importantes no hubo participación alguna de la DEA. Esto se explica en alguna medida porque esa agencia ha optado por enfrentar la lucha contra el narcotráfico en el país basado en la estrategia de persuadir a los narcos de negociar y someterse a la justicia estadounidense. El caso más reciente es el de Carlos Mario Aguilar, alias 'Rogelio', jefe de la temida oficina de Envigado, quien se entregó a las autoridades norteamericanas. Un acuerdo similar está adelantando Daniel Rendón, alias 'Don Mario', el narcoparamilitar que domina el negocio del tráfico de drogas en Urabá. Muchos narcos saben que el camino de la negociación es una opción que les garantiza muchos menos años de cárcel. Lo importante de lo que ocurrió con el caso del Norte del Valle, del que la mayoría de integrantes han sido arrestados, es que las penas de prisión serán proporcionales a sus delitos y no estarán en pocos años de nuevo en las calles.

Pero si bien es cierto que hoy se puede afirmar que el cartel del Norte del Valle ha dejado de existir, esto no quiere decir que el narcotráfico se vaya a acabar o que no surjan nuevos capos. Unos pocos integrantes de la estructura de 'Jabón' todavía están en libertad, como es el caso de Javier Calle Serna, alias 'Comba', o Diego Pérez Henao, alias 'Diego Rastrojo'. También es previsible que los espacios que quedaron libres tras la aniquilación de toda la organización de 'Don Diego' serán ocupados, como ya está ocurriendo, por nuevos y desconocidos narcos. Es claro que no se puede cantar victoria en la lucha contra el narcotráfico. Pero es innegable que lo que ocurrió con el cartel del Norte del Valle es un triunfo significativo para las autoridades colombianas, que dejaron en evidencia que cuando hay voluntad, sí es posible acabar con el capo que sea.

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