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| 4/21/2007 12:00:00 AM

Como arroz

La creciente presencia de ciudadanos chinos en Colombia hace pensar que la decisión de anular la visa hizo del país una escala en la inmigración ilegal hacia Norteamérica.

Estos chinos no saben ni dónde están parados. A esa conclusión llegó el intérprete Willy Schafer cuando uno de los 101 jóvenes chinos hallados la semana pasada en Zipaquirá le preguntó en mandarín cuál era su nacionalidad. Schafer le dijo que era de Colombia. "¿Y ese país dónde queda?", contrapreguntó desconcertado el chino.

Los niños de la vereda Pasoancho, en Zipaquirá, fueron los primeros en advertir la presencia de los asiáticos. Notaron que caras con ojos rasgados se asomaban inquietas por una ventana para verlos jugar. Con el paso de los días, los chinos fueron tomando confianza. Una tarde, luego de varias jornadas de sonrisas a través de la ventana, abrieron la puerta y pisaron la calle. Rápidamente, y a punta de señas, se involucraron con los niños. Por primera vez en Zipaquirá se vio microfútbol y basquetbol intercontinental.

Fue entonces cuando los moradores de Pasoancho se enteraron de que tenían por vecinos a 59 chinos hacinados en una casa. Pero no hubo alarma. Se trataba de personas amistosas que sólo querían distraerse jugando con los niños. Todos eran pésimos negociantes: cambiaban gustosos dólares y monedas chinas por un par de cigarrillos. Varias semanas de intercambio cultural pasaron antes de que el tema llegara a oídos de la Policía y el DAS.

El lunes pasado, la exótica noticia se difundió por todo el municipio a través de una emisora local. El radionoticiero matutino informó que la Policía había hallado, en el sector de La Mariela, una casa con 42 chinos encerrados. Una habitante acuciosa llamó de inmediato y corrigió al aire la información: "No están en La Mariela, están en Pasoancho, son 59 y no están encerrados". Así se descubrió que había en total 101 chinos en Zipaquirá.

Según los detectives de migración del DAS, se trata del grupo más numeroso encontrado hasta ahora en el país. De estos, apenas 21 tenían los papeles en regla. Schafer, quien le ayudó al DAS a entenderse con los forasteros, afirma que son jóvenes de origen humilde, con educación básica y que dicen venir de turismo al país, aunque apenas se mueven alrededor de las casas donde fueron encontrados.

Tras el hallazgo del centenar de chinos en Zipaquirá, más grupos aparecieron en Bogotá. En una vivienda del barrio La Serena fueron encontrados 30. Otros 12 están ocupando una casa del barrio La Española. A estos habría que sumar otros casos como los 19 chinos hallados en un galpón improvisado como alojamiento en Cali. Pero, ¿a qué vienen los chinos a Colombia?

La desbandada de chinos hacia Colombia se agudizó a finales de 2006, cuando la Cancillería anuló el requisito de la visa para los nacionales de ese país. Mientras en 2004 ingresaron al país 864, en sólo los primeros tres meses de este año, 3.490 chinos entraron a Colombia.

Los investigadores creen que estos -generalmente jóvenes de entre 20 y 30 años- realmente son víctimas de redes de tráfico de inmigrantes que les ofrecen llevarlos a Estados Unidos y Canadá en busca, a cambio de pagar entre 50.000 y 60.000 dólares, del llamado 'sueño americano'. "Cuando llegan, los traficantes les quitan sus papeles y vienen convencidos de que la operación sólo tendrá éxito si se mantienen en silencio. Por eso, varios hablan inglés pero se les olvida cuando uno se les acerca", explicó a SEMANA uno de los investigadores.

Efectivamente, 80 de los chinos encontrados en Zipaquirá permanecían allí al cierre de esta edición bajo la vigilancia de DAS, ya que no contaban con permiso de ingreso vigente, documento de identificación o tiquete de regreso, requisitos imprescindibles para cualquier turista. Esta situación complica a las autoridades su eventual deportación. Luego de que la embajada china certifique que los jóvenes son ciudadanos de su país, la oficina de migración colombiana tendrá que buscar los recursos para enviarlos de vuelta a Hong Kong. Sólo el pasaje de regreso de cada uno cuesta cerca de 15 millones de pesos.

Las investigaciones indican que las redes de tráfico de inmigrantes entran legalmente a los chinos por el aeropuerto El Dorado. Allí, un enlace se encarga de concentrarlos en casas alquiladas en donde deben esperar a que otra persona de la red los recoja para continuar su camino hacia Norteamérica. Sin embargo, no es raro que los traficantes los abandonen a su suerte cuando las cosas se complican.

Por ahora, el DAS intenta lograr que la aerolínea que los trajo a Colombia notifique que los chinos sí tienen pasaje de vuelta. La Cancillería, por su parte, estudia la posibilidad de exigir nuevamente la visa. Y entre tanto, un vecino de la vereda Pasoancho lanza su opinión sobre los jóvenes foráneos "Son muy amigables. Pero creo que son las personas que más fuman y beben en el mundo, es que no tienen nada más que hacer".
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