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| 8/20/2013 12:00:00 AM

“Como estamos viviendo, la estamos embarrando”

Juan Manuel Correal, más conocido como ‘Papuchis’, publicó un libro sobre su experiencia con la muerte.

La radio de hoy no sería la misma si no fuera por Juan Manuel Correal y un grupo de jóvenes comunicadores que en los años noventa le dieron un vuelco al medio. En programas como ‘El zoológico de la mañana’ de 88.9 y ‘La locomotora’ de Radioactiva, él encarnó a ‘Papuchis’, un carismático y sarcástico comentarista que refrescó los micrófonos y volvió la radio más atractiva para los jóvenes.

En 2009 el estrés y el cáncer de su padre llevaron a Correal al borde de la muerte. ‘Papuchis’ sufrió de un accidente cerebrovascular que por poco le hace perder el habla. Varios años le ha costado volver al escenario. El jueves pasado lo hizo con el libro 'Sonría, todo está bien', en el cual narra su historia de autosuperación.

Semana.com: ¿Por qué escribió este libro?

Juan Manuel Correal: Cuando no podía hablar y quedé vivo, sentí la necesidad de decirles a los demás que, viviendo como estamos viviendo, la estamos embarrando. Como no podía decirlo ante un micrófono, empecé a escribir un libro.

Semana.com: ¿Y concretamente cómo la embarra la gente?

J.M.C.: Somos presas del estrés, la angustia, la preocupación, la ansiedad, la prisa… de enemigos que nos tienen atrapados y convencidos de que esa es la manera de vivir. Es mi caso: cuando tuve el accidente cerebrovascular, yo estaba en una carrera contra el tiempo, compitiendo conmigo mismo y cumpliendo las exigencias del ego. Además, me enteré de que mi papá tenía cáncer y creí que tenía que ocuparme de que se curara. Me pasó lo que le pasa alguien que va por una carretera a 280 kilómetros por hora.

Semana.com: ¿Cómo se recuperó?

J.M.C.: Ocurrió un milagro y comencé a unir una palabra con otra. Me dije: si logro armar una frase para decirles a mis hijos que los amo, podré volver a la radio. Me llené de confianza y de fe y lo logré.

Semana.com: ¿Cuándo se volvió tan creyente?

J.M.C.: Hace diez años. Tuve una caída en mi vida, y la fe me ayudó a levantarme y seguir. Yo estaba muy ocupado teniendo éxito y no le permitía a Dios regalarme paz. Yo andaba un poco intoxicado con la radio juvenil, con ‘Papuchis´ y la gritería. Quería ir más allá, pero no sabía cómo hacer que mis oyentes me creyeran que podía hacer otro periodismo. Tuve una crisis.

Semana.com: Con ‘Papuchis’, usted y otros colegas le dieron un giro a la radio juvenil. ¿Desde la distancia qué valor le da a esto?

J.M.C.: Fue un movimiento de la radio que cambió las cosas y perduró. Me siento cómodo al saber que hice parte de eso. Nuestro éxito consistió en que lográbamos dar alegría de forma espontánea. ´Papuchis’ me permitía ser niño, esconderme en una cabina de radio para ser irreverente y romper esquemas con humor negro y ácido.

Semana.com: ¿Cómo innovaría usted a la radio de hoy?

J.M.C.: Esa radio que hicimos era bonita, simpática, divertida… y respetuosa. Y eso ha cambiado. Cuando ya todo está inventado y los periodistas no innovan, pues empiezan a saturar los modelos existentes, a irse por la fácil, a exagerar en el tono, a confundir la irreverencia con la grosería, a agredir al oyente.
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