Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/06/01 10:00

Cómo promover la idea pero no el candidato

Desde que Juan Manuel Santos relanzó la Fundación Buen Gobierno, varias preguntas quedaron en el aire.

Desde ahora, los alfiles más cercanos al presidente Santos se dedicarán a defender la obra de gobierno desde la Fundación Buen Gobierno. Será clave distinguir entre la promoción de unas ideas y la promoción de un candidato. Foto: Juan Pablo Bello

La alocución en la cual el presidente Juan Manuel Santos manifestó su deseo de que se reeligieran sus políticas no fue común y corriente. Además de estrenar un moderno estudio de televisión, en su discurso desde la Casa de Nariño se despidió de Germán Vargas y de Juan Mesa y anunció que se reactivaría una fundación privada. 

También dijo que desde ese momento ellos se desempeñarían como presidente de la junta y director ejecutivo respectivamente y aprovechó para presentar a los otros miembros de la junta directiva. 

En esta tendrán silla pesos pesados de la política nacional como el general retirado Óscar Naranjo, el exembajador Gabriel Silva, la excanciller María Emma Mejia y el economista Juan José Echavarría. Fue claro en decir que ellos, antiguos colaboradores y alfiles cercanos, se dedicarían desde la fundación a defender su obra de gobierno. Aunque el lenguaje fue sutil, quedó claro que Santos buscará la reelección, que Mesa y Vargas serán la punta de lanza y que la Fundación Buen Gobierno será la plataforma. 

Después de este anuncio poco o nada ha sucedido. El presidente continúa con su agenda de gobierno en la cual visita regiones, entrega casas y corta lazos en fábricas y colegios. Solo en noviembre el país conocerá oficialmente su deseo de presentarse a la reelección. Sin embargo, gravitan varias preguntas y consideraciones  sobre este nuevo buque reeleccionista que es la fundación, sus actividades, finanzas y relación con el palacio presidencial. 

Lo primero es que en el país no es extraño que los mandatarios y expresidentes construyan fundaciones para defender y promover ideas. Carlos Lleras Restrepo, por ejemplo, fundó la Sociedad Económica Amigos del País y Álvaro Uribe Vélez la Asociación Primero Colombia. Desde esta plataforma, Uribe adelantó los esfuerzos para su reelección en 2006. Estas fundaciones son, más que nada, centros de pensamiento que promueven políticas públicas y defienden idearios.

En el caso del presidente Santos, la Fundación Buen Gobierno ha sido una constante en su vida pública. La creó en 1994 y ha sido su refugio durante los ires y venires de su actividad política. Desde entonces, la entidad ha promovido foros académicos, publicaciones, investigaciones, debates y discusiones sobre la institucionalidad, la tercera vía y la gestión pública. 

Durante los primeros años, Santos actuó como presidente de la junta directiva pero en 2006, cuando entró al Ministerio de Defensa, se retiró de la fundación y desde entonces no ha ejercido ningún cargo. Santiago Uribe asumió el cargo de presidente de la junta directiva y Santiago Rojas, actual presidente de Bancoldex, el de director. La fundación continuó actuando como centro de pensamiento que defendía una plataforma ideológica, ofrecía seminarios sobre temas relevantes, como la seguridad y la paz, y recibía invitados como el británico Tony Blair o el israelí Schlomo Ben-Ami. 

Cuando Santos se lanzó oficialmente en febrero de 2010, Buen Gobierno tomó la decisión de apartarse de la campaña electoral para no alterar su naturaleza de think tank. Aunque la conciencia ideológica era natural y aportó elementos para aspectos programáticos de las propuestas de Santos, la campaña tuvo un gerente distinto que manejó la parte administrativa y financiera de la aspiración presidencial. Cuando Santos llegó a Palacio, se llevó a casi todos los miembros de la fundación y esta quedó desmantelada. 

Hoy en día permanece inactiva. Juan Mesa seguirá en la Secretaría General hasta que termine el periodo legislativo y Germán Vargas, aunque ya renunció, salió del país por un tiempo. En los próximos meses los primeros pasos serán reactivar la junta directiva de la fundación para que esta a su vez deje en firme los nombramientos de Mesa y Vargas. Luego, tendrán que reabrir la sede, actualizar estatutos y hacer trámites legales para poder trabajar en firme. 

¿Qué actividades pueden realizar y cómo se financiarán? Al ser una fundación privada puede recibir donaciones y recolectar fondos para su funcionamiento y salarios sin ningún límite establecido por la ley. Y su rango de acción, sus actividades, están limitados por lo que establece su razón social. 

Esta incluye “adelantar estudios y preparar documentos, organizar seminarios, reuniones foros, etcétera; de índole económica, de análisis político, sociológico, estadístico y en general, desarrollar actividades relacionadas con las ciencias sociales, con la defensa de la democracia y con la preservación de las instituciones”. Está en capacidad de adelantar todas las actividades propias del proselitismo político, un derecho permanente de cualquier ciudadano. 

Podrá organizar  foros, encuestas, debates, seminarios, propagandas y demás para defender la prosperidad democrática, la paz y en general, la obra de gobierno de Juan Manuel Santos. Como dijo Germán Vargas Lleras en su despedida, “seré un soldado suyo a partir de hoy. y no faltarán los contradictores a quienes responderemos”. No estará permitido, sin embargo, que la entidad adelante actividades encaminadas a promover la reelección del presidente.

Los límites de la fundación empezarán cuando se active formalmente la campaña electoral, seis meses antes de las elecciones. Según lo establecido en la ley, solamente los partidos políticos y los grupos significativos de ciudadanos pueden avalar a un candidato y hacer campaña electoral. En otras palabras, solo ellos pueden promover proyectos electorales y candidatos específicos, lo cual incluye propagandas electorales, vallas, pancartas y comerciales de televisión. 

Cada campaña, por ley, debe contar con un gerente sujeto a los topes, estar sujeta al escrutinio del Consejo Nacional Electoral y regirse por las demás determinaciones vigentes en la temporada electoral. Cuando Santos oficialice su candidatura, lo más seguro es que se repita la historia de 2010, cuando la fundación decidió apartarse económica y políticamente de la campaña. En ese momento, el Partido de la U o una coalición de Unidad Nacional otorgarán el aval a Santos y probablemente nombrarán un gerente para administrar el esfuerzo reeleccionista. 

Aunque el presidente está en su derecho de buscar la reelección de sus políticas y de encargar de defenderlas a sus escuderos más cercanos, lo cierto es que hay una delicada línea entre lo permitido por la ley y lo aceptado por la opinión. El discurso en el cual se despidió de sus funcionarios y anunció el renacimiento de una fundación privada es una muestra de ello. 

Aunque lo primero es normal, lo segundo generó la pregunta de por qué a los colombianos les interesarían los quehaceres de una organización privada.  Por esto, desde ahora la fundación y su vínculo con Juan Manuel Santos –por ahora inexistente formalmente– contarán con el permanente  escrutinio de la opinión pública, columnistas y periodistas. Por esta razón, se debe trazar una línea muy clara entre la defensa de las ideas que gobiernan y una campaña electoral que promueva el voto por el presidente. 

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