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| 6/21/2014 7:00:00 AM

¿Cómo quedará el gabinete de Santos?

La conformación del gabinete será un ejercicio de fino ajedrez político. Aunque no hay nada seguro ya se empiezan a mover las fichas.

“La victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana”, dijo alguna vez John F. Kennedy. Ahora que el presidente Juan Manuel Santos logró cuatro años más de gobierno, los múltiples artífices de su triunfo electoral buscan sus recompensas. El premio más atractivo el gabinete. Pero como todo el mundo quiere y no todos caben, habrá vencedores y vencidos. El mayor esfuerzo reeleccionista lo hicieron los partidos Liberal, de la U y Cambio Radical. A eso se sumaron los verdes y la izquierda. ¿Cómo los recompensará Santos en un gabinete donde solo caben 16 personas?

Por ese interrogante la gabinetología está de moda. Las especulaciones sobre los nuevos ministros crecen en los círculos políticos. Y aunque quizá ni el presidente Santos sabe cómo quedará su equipo de gobierno para el segundo mandato, hay realidades que permiten hacer cábalas. Lo primero que él tendrá que definir es cuántos ministros mantendrán el puesto. El 7 de agosto todos presentarán renuncia protocolaria, pero a algunos no se les aceptará. Eso va a depender de la representatividad política, de cuánto tiempo llevan en el cargo y de qué tan de vida o muerte son las gestiones que están adelantando. 

Dentro de esos parámetros es probable la ratificación del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Con la economía creciendo por encima del 6 por ciento trimestral y su aspiración de ser alcalde de Bogotá lo lógico es que permanezca en el cargo hasta que arranque en firme la campaña para reemplazar a Gustavo Petro. Por otra parte ha circulado el rumor de que después de la primera vuelta Santos negoció con el Partido Conservador que ese ministerio quedaría en manos de esa colectividad. 

También se cree que Alfonso Gómez Mendez seguirá en Justicia. Aunque aspira a ser ministro del Interior y precandidato a la Presidencia en 2018, su peso político y su conocimiento de la rama judicial le sirven al presidente. Amylkar Acosta en Minas podría convertirse en otro sobreviviente. Más asociado con la política de La Guajira que con la tecnocracia, el veterano congresista ha resultado una revelación. Fuera de eso está recién nombrado y representa a la costa Caribe. Otro que se quedaría es Luis Felipe Henao en Vivienda. Como es de Cambio Radical, quedaría bajo la batuta de su jefe Germán Vargas. Además, como ministro, Henao ha pasado de lejos el examen.

Se calcula que no menos de tres y no más de cinco ministros permanecerán en sus cargos. Si es así, las otras 12 o 13 carteras deben repartirse entre los que conforman la nueva coalición de gobierno. El Ministerio del Interior, el de la política, es uno de los premios mayores. Por eso se dice que Santos le podría dar ese cargo a Juan Fernando Cristo. Este, además de haber renunciado a su curul para ayudar en la campaña es un general de tres soles del Partido Liberal. Sobre el actual ministro, Aurelio Iragorri, se ha dicho que podría pasar de esa cartera a la de Agricultura. Tiene el problema, sin embargo, de que al apagar el incendio del paro agrario para algunos hizo demasiadas concesiones y para otros demasiado pocas. Otra posibilidad más realista para el delfín popayanejo sería la dirección del Departamento de Prosperidad Social. La entidad maneja muchos recursos y le abriría el camino a la Gobernación del Cauca donde los votos de su padre, Aurelio Iragorri Hormaza, quedaron sin dueño desde que renunció al Senado para no inhabilitarlo.

 De Agricultura lo único que se sabe es que el actual ministro, Rubén Darío Lizarralde, ha encontrado ingrato el cargo y tiene ganas de irse. El nombre de su sucesor despierta expectativa, pues ese ministerio será clave en el posconflicto y contará con muchos recursos. El Ministerio de Educación también quedará vacante. La actual ministra, María Fernanda Campo, considera cumplida su misión después de que su labor fue reconocida por el foro de la Ocde en Japón esta semana. Para reemplazarla suena insistentemente Gina Parody, que es hoy una de las personas más próximas a Santos. Fue la única persona, aparte de la familia presidencial, que lo acompañó a los últimos debates. Como demostró en el Sena ser una funcionaria ejecutiva y competente, seguramente acabará en la mesa ministerial, ya sea en Educación o en Comercio Exterior. Se dice que al presidente le gustaría tenerla en la Casa de Nariño, pero ella quiere algo más. Se ha publicado que los verdes han pedido la cartera de Educación para Antanas Mockus, pero él ya no es muy verde y parece más interesado en contribuir a la paz que en el camello de manejar a Fecode. 

Para el Ministerio de Comercio Exterior se ha mencionado el nombre de Juan José Echavarría pues fue viceministro de esa cartera cuando el titular era Santos. Sin embargo, Echavarría aspira a Hacienda y no es descartable que prefiera esperar al retiro de Mauricio Cárdenas. Simón Gaviria también pisa duro en el sonajero para Hacienda no solo por su padre sino por su propio papel como escudero del presidente en el Congreso. Todo el mundo lo reconoce como un operador político eficaz, pero él quiere demostrar que le cabe el país en la cabeza. Se graduó en la Universidad de Pensilvania, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, y trabajó dos años en el mundo de las altas finanzas en J.P Morgan. Con esos antecedentes, quiere un cargo de poder en el manejo de la economía y las finanzas nacionales. La dirección de Planeación Nacional, que con rango ministerial diseña el presupuesto, llenaría esos requisitos.

Está pactado que la cartera de Transporte será igualmente responsabilidad de Germán Vargas. Esto hace pensar que será ocupada por un miembro de Cambio Radical, aunque no se sabe quién. En todo caso, el que llegue contará con cerca de 50 billones de pesos, que probablemente es la suma más alta que haya recibido cualquier ministro en la historia de Colombia. 

 Sobre el Ministerio de Comunicaciones (Mintic), la ampliación de la cobertura de internet que hizo Diego Molano ha sido casi revolucionaria. Tanto que el presidente se refirió a él como “el Falcao del gabinete”. Aunque eso le gustaría a Santos no se sabe si sus compromisos se lo permitan. Respecto a los ministerios de Salud, Cultura y Medio Ambiente no se ha sabido mucho. Sobre el de Trabajo solo se menciona que podría ser David Luna. 

Los otros premios gordos son la Cancillería y el Ministerio de Defensa. María Ángela Holguín, cansada de pasar la mitad del año viajando y durmiendo en hoteles, ha sido aceptada en un prestigioso programa de la Universidad de Harvard. Desde hace algún tiempo tenía ganas de irse, pero el presidente la convenció de que lo acompañara hasta el 7 de agosto. Ese ministerio lo quiere todo el mundo. Para ocuparlo suenan nombres tan disímiles como los de Gabriel Silva, Manuel José Cepeda, Orlando Sardi, Sergio Díaz-Granados, Juan Fernando Cristo y Fernando Carrillo. Tres de estos (Silva, Cepeda, Carrillo) son gaviristas pura sangre. Sardi, por su parte, fue clave en la campaña. Cristo probablemente va para el Interior. Díaz-Granados tendría la doble ventaja de representar a la costa y al Partido de la U, del cual es presidente. Además de esas credenciales, como ministro de Comercio Exterior negoció varios TLC  y como exparlamentario tiene experiencia en el manejo del Congreso. 

El Ministerio de Defensa puede ser el más difícil de llenar. A Juan Carlos Pinzón le tocó hacer el papel del malo durante el proceso de paz para satisfacer a la derecha, mientras Santos se acercaba a la izquierda. No obstante, lleva casi 20 años trabajando al lado del presidente y se considera que su papel de mano dura contra la guerrilla puede haber cumplido un ciclo. Para los meses finales de la negociación se requeriría un tono más bajo. El nombre del general Óscar Naranjo ha estado sobre el tapete, pero, dadas las rivalidades entre el Ejército y la Policía, no parece viable. Esa cartera hoy está en manos de los civiles, pero es muy difícil encontrar a alguien con experiencia en esa materia. Ni los empresarios ni los políticos saben manejar soldados, y en medio de las negociaciones de paz con la guerrilla pocas responsabilidades son tan importantes como el manejo de los asuntos castrenses.

La gabinetología es una ciencia tan incierta como la de las encuestas y el margen de error es alto. Tal vez ni el propio presidente de la República haya tomado una decisión final sobre el tema. Cuadrar a todos los micos para esa foto es bastante difícil, pero no faltan muchos días para que se sepa cuál será la selección de Santos para el segundo tiempo. 
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