Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/08/16 00:00

Cómo robarse un club

Un vivo casi se alza con el Club Campestre de Cali.

Cómo robarse un club

COLOMBlA ES EL PAIS DONde todo ha sido robado, hasta los huecos de las alcantarillas. Pero la semana pasada ocurrió algó que, definitivamente, supera todos los récords: poco faltó para que se robaran el Club Campestre de Cali.
El Campestre es el centro de la vida social caleña y el símbolo del establecimiento en esa ciudad. Desde hace 60 años ha sido el equivalente de: Country Club de Bogotá o del Club Unión de Medellín. Pero ahora, un ingenioso financista conocido en los círculos sociales de Cali, se inventó una fórmula para demostrar, ni más ni menos, que las tres cuartas partes de los terrenos del club son de su propiedad.
Todo el lío salió a la luz pública hace 15 días cuando los socios descubrieron un aviso públicado en la prensa de la ciudad, donde se notificaba el remate de un predio de 800 mil metros cuadrados de propiedad del club. Quien lo ponía en venta era la juez Tercera Civil del Circuito de Cali como consecuencia de un proceso ejecutivo propuesto por Claudia Pérez Ardila en contra de Moisés Cohen Sión, quien aparecía registrado como propietario del predio. La subasta se debía realizar para garantizar el pago de una obligación civil de 25 millones de pesos de Cohen con su acreedora. Lo increíble era que la deuda iba a ser pagada con el producto del remate del campo de recreación de la sociedad caleña. Alarmados con la noticia, los directivos del Campestre recurrieron a la Alcaldía de Cali y al Catastro Municipal para que mediante la revisión de los registros de propiedad se le notificara a la juez Tercera que esos terrenos pertenecían a la Corporación Club Campestre de Cali y no al señor Moisés Cohen.
Esto se sumó a las numerosas denuncias que publicaron los medios de comunicación. Esn consecuencia, la juez decidió revisar el procedimiento de la diligencia de embargo que días antes había realizado el mismo juzgado y en cuyos documentos se describía el terreno como un predio totalmente desocupado y sin señales de construcción. Algo particularmente extraño si se tiene en cuenta que allí, precisamente, están los campos de golf, las caballerizas y las canchas de tenis y de polo. Lo que más sorprendió a los directivos del club fue la forma como se realizó esta diligencia. Según Emilio Sardi Aparicio, presidente del club "si durante la diligencia se hubiera recorrido debidamente la cabida total del terreno, no había forma de no darse cuenta que estaban a 30 metros de la sede donde la sociedad caleña se reúne".
Una investigación en los anales de la Oficina de Catastro Municipal permitió comprobar que efectivamente, había dos registros sobre el mismo inmueble: el del Club Campestre y el de Moisés Cohen. Al comparar ambos documentos se logró demostrar que el Campestre tenía su título de dominio debidamente registrado desde 1933 y ejercía sobre éste posesión "de buena fe, pacífica e ininterrumpida" -como mandan las normas- desde aquella época. En cuanto al registro de Cohen, este tenía un documento con el que pretendía demostrar haber adquirido el terreno en noviembre 26 de 1992 de manos de Marisel Triana Cardona. Ahí sólo aparecía registrada una venta con una fecha posterior. La que se realizó el 17 de noviembre de ese mismo año de Alberto López a Triana Cardona. Por lo tanto, la Alcaldía de la ciudad decidió declarar la falsedad del registro catastral de Cohen, basándose en la antiguedad del registro del Campestre.
Todas estas irregularidades y el escándalo que armaron los medios de comunicación del país llevaron a la juez a suspender el remate que se debía llevar a cabo el lunes pasado a las nueve de la mañana. Ahora el proceso se encuentra en suspenso, a la espera de una decisión judicial que resuelva la situación de todas las partes involucradas. Lo que sigue ahora es la realización de una nueva inspección de los linderos del predio en pleito. Además falta por resolver la denuncia penal que instauraron los abogados del club en contra de Cohen, a quien acusaron de falsedad en documentos.
Pero además de la inquietud que este revuelo ha generado en los círculos sociales de Cali, una cara conocida para los caleños hizo una ilustre reaparición. Y es que esta no es la primera vez quc Moisés Cohen se ve envuelto en líos semejantes. A pesar de que nunca había desatado un escándalo de tal magnitud, hace tiempo estuvo envuelto en un problema de doble titularidad sobre un mismo inmueble. En esa ocasión el terreno en conflicto estaba situado sobre la Avenida Circunvalar de la ciudad y era una zona verde destinada a la recreación, donde estaba ubicada una planta de tratamiento de aguas, propiedad de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Cali.
Todo el problema sc resolvió en esa ocasión sin la necesidad de recurrir a la justicia, pero Cali no se olvidó de este hombre que ahora reaparece y pretende ser el dueño del lujoso Club Campestre de la ciudad, en una historia en la cual aún no se ha escrito el capítulo final.

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