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| 4/9/2015 12:17:00 PM

La pelea de Salvatore Mancuso para reducir su condena

Semana.com revela un documento confidencial en el que la defensa argumenta por qué debería pagar 12 y no los 22 años de cárcel.

El próximo 6 de mayo el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso oirá de una juez de Estados Unidos la condena en su contra por haber sido una de las cabezas de un grupo armado ilegal, que terminó por hallar una amplísima fuente de recursos en el narcotráfico.

El fiscal del caso, que se decide en la Corte del Distrito de Columbia (en la capital de EE. UU.), pidió 22 años de cárcel como condena, pero su defensa se esfuerza para que obtenga una ostensible rebaja. Es un complejo asunto en el que el acusado es asimilado a un capo de un cartel que, además, mantiene en vilo tanto a las víctimas del cabecilla como a la justicia colombiana.

Joaquín Pérez, abogado del Mancuso, lo ha defendido en los estrados desde que llegó extraditado en el 2008 y hace ingentes esfuerzos para lograr que la pena no supere los 12 años. Él es el mismo letrado cubanoamericano que alguna vez sirvió como fiscal en ese país y que luego, ya como profesional del Derecho, tomó grandes casos de narcotraficantes que terminaron en EE. UU.

El grueso de su defensa se basa en que su cliente ha colaborado efectivamente con la justicia estadounidense, no ha reincidido en el delito y ha contribuido tanto con el proceso de Justicia y Paz en Colombia y como con en la desmovilización de cientos de combatientes de las AUC.

Semana.com conoció un documento, de carácter confidencial, que su abogado radicó ante la Corte, con el que se busca que el juez considere rebajar la pena que pide la Fiscalía. Se trata de un texto de alta alquimia jurídica en el que, en primer lugar, se hace un recuento histórico en el que detalla el trabajo de Mancuso en el proceso de desmovilización de las AUC desde el 2002.

“Pudo haberse quedado con su influencia y control, pero el señor Mancuso decidió canalizar sus esfuerzos para lograr la paz e involucró a otros comandantes de las AUC a participar y a traer la paz y la estabilidad en una región que, de lo contrario, sería aún más problemática”, manifestó el abogado en el documento.

Agrega que Mancuso se ha abstenido de cometer cualquier tipo de conducta criminal desde cuando se entregó hasta el presente. Además, asegura que el propio exfiscal general Mario Iguarán les aseguró en su momento a las autoridades de EE. UU. que su defendido era un “promotor esencial” para la paz y que no existía evidencia de que Mancuso, una vez se entregó, estuviera involucrado en algún tipo de actividad ilícita.

El escrito también afirma que al exjefe paramilitar le han endilgado más responsabilidades de las que realmente tuvo, con el argumento de que él tenía control directo sobre varios bloques de las AUC, cuando “reportes históricos” evidencian que cada bloque era independiente y era comandado por diferentes jefes que operaban autónomamente. “Únicamente como negociador con el Gobierno Mancuso jugó un papel significativo en términos de representar al conjunto de comandantes de las AUC”, se lee el texto reservado conocido por este portal.

Los 138.000 kilos de cocaína

Allí se explica, además, cómo Mancuso terminó en actividades de narcotráfico debido a órdenes que le dieron los hermanos Castaño. “Entre 1997 y el 2004, los tres bloques que comandaba Mancuso, incautaron cultivos, producción e impuestos sobre los cultivos de coca de la guerrilla de las FARC. (...) Los hermanos Vicente y Carlos Castaño, jefes de Mancuso, le ordenaron traficar droga para financiar las operaciones paramilitares”.

El abogado de Salvatore destaca que el exjefe paramilitar ha confesado muchos más crímenes. “Por ejemplo –relata–, Mancuso admitió que supervisó la producción de al menos 138.000 kilos de cocaína, aunque no hubiera participado personalmente ni estuviera directamente involucrado en la exportación”.

Expuso que “Mancuso nunca ha negado que ha violado la ley. Cuatro meses después de llegar a Estados Unidos aceptó los cargos que se le imputaron. Además de haber confesado sus crímenes, la Corte debe considerar también su comportamiento poscriminal”.

“Es muy inusual que en un caso en el que el acusado acepta su responsabilidad, pasa siete años cooperando con los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, y se expone a peligro junto con su familia, el gobierno (de EE. UU.) todavía pida el castigo más alto”, añadió.

El escrito también advierte que,desde hace 10 años, es decir, antes de presentarse ante las autoridades de Estados Unidos, Mancuso ha declarado “más de 100 veces ante distintos cuerpos judiciales para reconocer su participación en distintos crímenes que cometió mientras estuvo en las AUC”.

Según el defensor, el gobierno colombiano ha reconocido que la cooperación de Mancuso tuvo como resultado directo que entre el 30 % y el 35 % de los congresistas elegidos en el 2002 fueran investigados y condenados. Eso dio pie para que la justicia iniciara el sonado proceso de la parapolítica.

Insiste el documento en lo determinante que ha sido la colaboración de Mancuso en el proceso de desmovilización de los paramilitares, e inclusive dice que gracias a ello se ha abonado el terreno para el proceso de paz que se lleva a cabo ahora con las FARC.

Verdad o no todo esto, será la juez Ellen Huvelle quien decida si acoge los argumentos de la defensa o si, por el contrario, avala el pedido del fiscal, que afirma que Mancuso era el gran jefe de las AUC y, además, un verdadero capo del narcotráfico.
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