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| 8/8/2014 12:00:00 AM

Y, ¿cómo será eso del ‘desprecio’ a Uribe?

Con qué gestos será recibido el exmandatario después del desaire a la posesión presidencial.

La Real Academia de la Lengua define la palabra desprecio como “desestimación, desaire, desdén, falta de aprecio”. Pero no hay ningún catálogo político que defina esa palabra como una conducta en la relación entre partidos políticos. 

Roy Barreras, antes uribista hoy santista, dice que de ahora en adelante Álvaro Uribe y su bancada van a recibir desprecio en el Congreso. Todo por cuenta del desaire de los 39 congresistas del Centro Democrático que se marcharon del acto de posesión del presidente Juan Manuel Santos.

Barreras parece muy ofendido. Dice que con el gesto que protagonizaron el jueves, los uribistas “despreciaron” la democracia. Incluso el senador de La U dice que “el desprecio a las instituciones” es una conducta natural del uribismo: “es un hecho más, ellos desprecian las decisiones de las Cortes, de la Fiscalía…”. Y por eso considera que a quienes dan desprecio, desprecio recibirán”.

Pero, ¿cómo será eso de despreciar a Uribe? En el léxico de Barreras se trata de “valorarlos por menos de lo que son”. Dice que en las primeras dos semanas de legislatura el partido de gobierno “los recibimos con la valoración respetuosa que merecen sus votantes”, y eso era lo que han debido hacer con quienes votaron por el presidente. Por eso, en adelante, las relaciones “no van a ser afectuosas ni cálidas”.

Desprecio no va a significar que a los uribistas se les vulnere los derechos consagrados en la constitución y en el reglamento del Congreso. No significa que ahora no les concedan el derecho a la palabra, la posibilidad de hacer debates de control político, presentar sus proyectos e intervenir con las mismas garantías de los demás partidos.

Pero lo que sí puede haber son aquellos trucos para por lo menos sacarlos de casillas y reducirles su margen de acción. Por ejemplo poner en orden secundario sus asuntos en la plenaria, replicar cada intervención de los uribistas, y lógicamente votar en contra de todo lo que propongan.

Y por supuesto, a Uribe como jefe de la oposición, el desprecio puede ser ‘buscarle las cosquillas’, tratar de incomodarlo. Ya se ha visto la forma como el expresidente, de carácter explosivo, puede saltársele la piedra, y puede que intenten torearlo al máximo hasta desgastarlo. Cómo reacciona cuando le apagan el micrófono, cuando lo dejan con la mano levantada, y cómo a su bancada los enoja que no le digan expresidente sino senador.

Alfredo Rangel, senador uribista, no fue indiferente al anuncio de Barreras y por eso pidió al presidente del Congreso que le otorgue todas las garantías al Centro Democrático. Es lo único que les interesa. Sobre el desprecio de Roy, les da risa. “El desprecio de Barreras poco nos conmueve, después de haber recibido su traición”.

Otro interrogante es si todos están de acuerdo con despreciar a Uribe. Al menos hay 25 senadores, incluido Barreras, quien es compadre de Uribe, que le fueron fieles en sus ocho años de gobierno y que por lo menos lo respaldaron en su primera lucha en la plenaria. “Ya veremos cómo se tramita el debate”, dice Barreras. 
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