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| 4/26/2008 12:00:00 AM

¿Cómo sobrelleva la angustiosa capilla en la que lo tiene la Corte?

El senador y ex presidente de La U, Carlos García Orjuela, le responde a María Isabel Rueda.

M.I.R.: ¿Quién lo está acusando de ser cómplice de la para-política?
C.G.O.: De prácticamente todo mi caso me he enterado por las preguntas de los periodistas. Ellos me informaron que me iban a llamar a versión libre, que me habían abierto investigación preliminar y que se trata de un hecho de para-política denunciado por un señor que está en la cárcel de Picaleña.

M.I.R.: ¿Y quién es ese señor?
C.G.O.: Dicen que hacía parte del paramilitarismo del Tolima. Que se desmovilizó y se acogió a la Ley de Justicia y Paz, pero que volvió a delinquir, lo capturaron y lo condenaron. La única opción que le queda es colaborar con la justicia para buscar rebajas de penas. Entonces ha resuelto acusarme de haber ido en helicóptero con un artista del Valle a encontrarme con un paramilitar del Tolima en 2001.

M.I.R.: ¿Qué le ha sucedido desde cuando este señor habló contra usted?
C.G.O.: Pues que no se me ha respetado la presunción de inocencia. Mucha gente ya me condenó. Desde ya me consideran cómplice de los paramilitares. La justicia debe estar a favor de quienes hemos tenido una trayectoria pública de 20 años impecable, y anteriormente de 10 años de vida profesional intachable. Me eduqué en Europa, fui profesor de varias universidades como especialista en neurocirugía. Es difícil que de un día para otro me corrompa, me tuerza para buscar un beneficio con un delincuente pactando una asociación para delinquir.

M.I.R.: ¿Siente que usted está siendo condenado sin haber sido juzgado?
C.G.O.: Ante una investigación preliminar, la justicia debería tener unos mecanismos para protegerlo a uno frente a la opinión y a los medios de comunicación, ante toda la sociedad y frente a la familia. Que se subrayen esos valores de los que uno se aferra, como la presunción de inocencia y el principio de legalidad.

M.I.R.: ¿Se siente abandonado por la justicia?
C.G.O.: ¿Por qué se le puede creer a un delincuente que ha cometido todos los crímenes, contra mi palabra, que todavía no existe, porque no se ha abierto el espacio para que me escuchen? En esas circunstancias tengo que enfrentarme a la opinión, a los medios, al señalamiento del llamado de la justicia, que aunque está haciendo una investigación previa, ya cala entre la opinión que me están persiguiendo como delincuente. Ahora, es cierto que hay hechos relevantes de otros políticos o líderes que se reunieron con los paras, firmaron documentos, actuaron electoralmente en esas zonas y lo confesaron. No es mi caso.

M.I.R.: ¿Usted no va a confesar nada?
C.G.O.: Lo único que tengo que confesar es mi inocencia y reclamar que se me devuelva muy rápidamente mi prestigio.

M.I.R.: Voy a tratar de interpretar su protesta y ponerla en contexto. ¿Como se ha vuelto tan escandaloso el proceso paramilitar contra los congresistas, con una indagación preliminar por parte de la Corte, ya la persona queda condenada?
C.G.O.: Por lo menos inhabilitada. Me fui a una reunión de concejales del occidente de Cundinamarca hace un par de semanas para hablar de la agenda social del partido de La U. Y cuando quería explicar eso, me preguntaron: ¿En qué va el proceso? ¿Ya rindió versión libre? ¿Ya logró aclarar? Los que lo conocen a uno le dicen que va a salir limpio. Pero, obviamente, como estamos revueltos con los que sí hicieron para-política y lo han confesado y lograron beneficios electorales con candidatos únicos a gobernaciones y alcaldías, existe una gran confusión. Es todo al revés: el senador Juan Manuel Galán sacó votos en Planadas y en Ataco, que pertenecen al sur del Tolima, donde yo no puedo ir hace 10 años porque allá imperan el terrorismo, los paras, la guerrilla. Me pregunto cómo pudo el doctor Galán sacar más de 1.000 votos en esos municipios, donde nosotros los tolimenses no podemos ir. Él dijo que lo estaba calumniando. Yo sólo estoy preguntándole. He tenido todo el cuidado de no dejarme tocar de nada, ni de un contratista, pero claro, adentro del partido la confianza se minó. De inmediato, Gina Parody y Nicolás Uribe salieron a decir que no podían tener un presidente cuestionado. Pero la duda no la creé yo. La crearon los delincuentes. Y tiene que absolverla la justicia.

M.I.R.: ¿Cree que la Corte le está avalando más al delincuente la acusación en su contra, que a usted su presunción de inocencia?
C.G.O.: Pues el proceso no lo abre Carlos García. La indagación previa la abre la Corte. Me gustaría conocer el prontuario de quien me acusa, saber de qué está condenado y comparar esos antecedentes con mis años de estudio y de trabajo por este país. La duda surge de si es cierto que se trata de un preso de una cárcel que busca un beneficio, por lo cual está acusando a un hombre notable del Tolima que además es hombre de confianza del presidente Uribe.

M.I.R.: ¿Niega rotundamente que conozca a esa persona?
C.G.O.: No la conozco. Me han dicho simplemente que está en la cárcel de Picaleña.

M.I.R.: ¿Hay alguna víctima que haya reclamado en su contra?
C.G.O.: Eso sería más lógico. La acusación contra alguien que haya intervenido en el paramilitarismo debe venir de las víctimas que digan que uno es responsable del crimen, del desplazamiento, del robo de las tierras, de la manipulación electoral. Hasta ahora no conozco de ninguna denuncia en tal sentido.

M.I.R.: ¿Es criticable la forma como viene actuando la Corte?
C.G.O.: Me siento, para no decir perseguido, señalado como un posible delincuente. Y eso para mí ha roto toda la convicción que yo podía proyectar sobre mi honestidad y mi comportamiento ético. Ahora sólo un pronunciamiento de mi juez me permitirá sacar adelante la transparencia de mi comportamiento. Y si eso les puede pasar a otros, como evidentemente les está sucediendo, he pensado que el proceso democrático de la justicia en Colombia no es el más afortunado, y comienza a perder credibilidad frente al maltrato de la presunción de inocencia.

M.I.R.: ¿La Corte Suprema no está siendo objetiva en el proceso de la para-política?
C.G.O.: Pienso que se está abusando del fuero de la Corte para investigarnos a nosotros. Es demasiado publicitado. Y aunque, desde luego, sí hay políticos, congresistas, gobernadores, alcaldes, concejales y líderes que se aliaron con el paramilitarismo, se ha armado una gran confusión que se está llevando de paso el poder Legislativo y amenaza al Ejecutivo. Pero con sus preguntas, pienso que usted también está empezando a dudar del procedimiento democrático de la justicia…

M.I.R.: Yo sí creo que el proceso se ha envilecido. Se están abriendo procesos y ordenando detenciones contra personas por cuenta de que alguien oyó, o le contaron, o le dijeron algo que no le consta personalmente. Y quién sabe cuánto tiempo quede el investigado viviendo en ese limbo moral mientras lo absuelven o lo condenan…
C.G.O.: Pues fíjese que ya mis contradictores dentro del partido me están señalando como alguien deshonesto… Los que piensan tener el derecho de seguir haciendo política se han bautizado los “no contaminados”. No hay derecho. Es el oportunismo político sobre la desgracia de los errores institucionales. Y el gobierno está pensando más en cómo apacigua a la opinión, y no en cómo se reforman las estructuras.

M.I.R.: ¿Usted está en contra de la figura de la ‘silla vacía’ desde la privación de la libertad?
C.G.O.: Eso parece bonito. Pero en la práctica, cuando se admite que se deje la silla vacía porque alguien está detenido, las regiones que representan esos congresistas pierden esa representación. Eso es anticonstitucional y antidemocrático. No se castiga al parlamentario ni al partido, sino al pueblo que queda sin representación en el órgano democrático.

M.I.R.: La gente tiene que aprender a votar…
C.G.O.: Uno puede votar por alguien que parece inocente, que no tiene antecedentes. Pero el crimen se hace en la oscuridad y a espaldas de todos.

M.I.R.: ¿Es cierto que la economía, por cuenta de toda esta zozobra que está produciendo la captura sucesiva de congresistas, se ha resentido?
C.G.O.: El flujo de proyectos de inversión, si bien ha subido a 2.100 millones de dólares en el primer trimestre del año, es para cumplir con proyectos anteriores. Un inversionista busca estabilidad, y la estabilidad macroeconómica se afecta contra la inestabilidad jurídica. Con eso no pretendo que no haya juicios, sino que exista una democracia armónica, objetiva, coordinada, basada en tres poderes que actualmente están enfrentados. El Congreso ve a la Corte con temor, lo mismo que el Ejecutivo a la Corte. Qué bueno que la Corte pudiera tener confianza en el Legislativo y a su vez tener la confianza del presidente Uribe. Nada de esto está sucediendo.

M.I.R.: Por último, ¿qué espera con respecto a su caso?
C.G.O.: Este proceso contra el paramilitarismo debe seguir marchando con calma y sin espectacularidad. Se debe valorar la objetividad de las denuncias contra los congresistas. Espero que la Corte lo haga. Pero en este momento crítico en que se está cuestionando mi integridad, no voy a permitir que se la lleven de tajo.
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