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| 11/28/2011 12:00:00 AM

¿Cómo van las cosas con el "nuevo mejor amigo"?

La captura de alias 'Valenciano', previa a la visita de Juan Manuel Santos a Venezuela, es una importante muestra de cooperación entre los dos países. Pero, un año después del acercamiento entre Santos y su homólogo venezolano, ¿cuál es el balance?

En menos de una semana la amistad entre los presidentes colombiano y venezolano vivió una prueba de fuego. A cuatro días de la visita de Juan Manuel Santos a Venezuela, el expresidente Álvaro Uribe era sorprendido en una reunión con un grupo de la oposición venezolana, donde alentaba a criticar al mandatario colombiano por su cercanía a Hugo Chávez.
 
Ambos presidentes optaron por mantener silencio y esperaron en calma la reunión. Y horas antes del encuentro celebrado este lunes en Caracas, un importante anuncio jugó en favor de ambos mandatarios para espantar algún fantasma, si es que lo había, de que todo iba en la dirección correcta de las buenas relaciones: el gobierno venezolano confirmaba la captura en territorio de ese país de Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, el jefe de la ‘Oficina de Envigado’.
 
Lo cierto es que se daba un paso más en aquella relación bilateral que empezó 15 meses atrás. En esa oportunidad, una reunión celebrada en Santa Marta se convirtió en el inicio del restablecimiento de las relaciones entre ambos países, descompuestas por los enfrentamientos personales entre Chávez y Uribe.
 
“Hoy todo está mucho mejor, porque nada podía estar peor”, afirma Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara de Comercio colombo-venezolana. El panorama en ese entonces era muy negativo, pues el presidente venezolano amenazó con llevar a cero el comercio con Colombia y el diálogo entre los mandatarios había dejado de existir. “Lo más importante en este momento es la voluntad política de ambos mandatarios, a pesar de que los resultados han sido muy lentos”, asegura Pardo.
 
Uno de los temas más importantes, que sigue sin resolverse, es la deuda que mantiene el gobierno venezolano con empresarios colombianos. Hasta el momento, Venezuela ha pagado 902 millones de dólares, “pero hay empresas a las cuales no se les ha liquidado un dólar de la deuda. También hay aproximadamente 400 millones de dólares que no se han cancelado y los empresarios han tenido que esperar un tiempo más que suficiente para que se efectúen los pagos”, afirman desde la Cámara de Comercio.
 
Para los analistas, las relaciones bilaterales toman impulso cada vez que los dos mandatarios se reúnen, pero después de los encuentros el ambiente se ralentiza y por eso “no podemos darnos por satisfechos porque el avance ha sido muy lento”, dice Pardo.
 
Las expectativas para diciembre de este año se centran en que el comercio entre ambos países termine en una cifra cercana a 1.740 millones de dólares, un crecimiento muy grande con respecto al 2010, pero que significa la tercera parte en comparación con el 2008 y la mitad del 2009.
 
“En comercio, en términos reales, Venezuela no ha vuelto a convertir a Colombia en su principal aliado y esto es muy difícil de cambiar o de que se vuelva a llegar a los niveles del 2006”, aseguran desde el Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.
 
El motivo es que el vecino país tiene una mayor independencia que antes de que las relaciones se desplomaran y Venezuela encontró otras fuentes para comprar los productos que le llegaban de Colombia.
 
Otro aspecto fundamental son las restricciones venezolanas a los dólares, lo que ha llevado a ambos países a impulsar otros mecanismos de retribución, como el pago en bolívares o la opción de cancelar en petróleo como ya se viene adelantando.
 
Retrocesos y avances
 
La ventaja comparativa que tiene Colombia sobre los otros países de la región es que es el único que comparte frontera con el vecino país, pero desde el 2010 el comercio terrestre se vio afectado y desde entonces no se ha logrado un avance significativo. “No se ha abierto una regulación para el tema del transporte y se sigue presentando la retención de la carga; las autoridades venezolanas no reconocen los permisos de los transportistas colombianos y se les exige que desmonten las cargas”, aseguran en la Cámara de Comercio. Precisamente, ese comercio terrestre significa el 70 por ciento del total del intercambio entre ambos países.
 
Eso sí, la captura en Maracay, Venezuela, del máximo jefe de la ‘Oficina de Envigado’, que se disputaba el control de las bandas y narcotráfico en el Valle del Aburrá desde el 2007, es un punto muy positivo en términos de seguridad y puede significar un importante avance. “Dentro de poco se empezarán a ver más colaboraciones entre los dos gobiernos y la ayuda dejará de ser formal para volverse una práctica efectiva”, analizan desde el Observatorio.

A pesar de ello, un sector del uribismo permanece reticente y expresaron que esperan una mayor colaboración, tal y como aseguró el senador Juan Carlos Vélez, quien dijo que “si Chávez fuera amigo, ya habría entregado a ‘Iván Márquez’ y a ‘Timochenko’. Él sabe dónde están”.

Motivo de crítica también es el retraso en la extradición que ha habido por parte del gobierno venezolano de alias 'Julián Conrado', integrante del estado mayor del Bloque Sur de las FARC y uno de los principales ideólogos de esa guerrilla. El hombre fue capturado el pasado primero de junio de este año por unidades policiales venezolanas en coordinación con la Policía Nacional de Colombia. A pesar de que han pasado cinco meses, el guerrillero permanece todavía en Venezuela a pesar de los reiterados pedidos de que ha hecho el gobierno de Santos para que el detenido sea enviado a Colombia. 

De todas maneras, el encuentro de este lunes en Caracas, que terminó con un nuevo tratado comercial entre ambos países y que, según anunciaron los presidentes, beneficiará con preferencias arancelarias a cerca de 3.500 productos comunes entre ambas naciones, no deja de generar optimismo. Según Santos, quitar las barreras arancelarias de aquellos productos que signifiquen un impacto en el volumen de comercio sirve para “fortalecer nuestras relaciones económicas, nuestra integración y nuestra economía”.
 
Eso, sumado a que también se firmó un acuerdo que permitirá acelerar el pago de la deuda a los empresarios colombianos y la construcción de una pequeña hidroeléctrica para brindar energía a cerca de 4.500 habitantes en Puerto Inírida y poblaciones venezolanas ayuda a esa percepción de que las cosas con el “mejor amigo” siguen su curso, pese a la desconfianza de algunos sectores, a los que Chávez hizo referencia, llamándolos “descarriladores de la comarca”.
 
Redacción Política Semana.com
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