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| 6/14/2008 12:00:00 AM

¿Cómo es la vida cuando uno es el hermano del nuevo comandante de las Farc?

Roberto Sáenz Vargas le responde a María Isabel Rueda.

M.I.R.: Cuando supe que Guillermo Sáenz Vargas, alias 'Alfonso Cano', el nuevo jefe de las Farc, tenía un hermano concejal de Bogotá, me aterré. No para mal, sino para bien. ¿Ha sido difícil para usted esta realidad?
R.S.: Yo he sobrellevado esta situación, que es una dicotomía, desde hace 30 años en los que he venido haciendo política. He trabajado y sigo trabajando por fortalecer un proceso democrático. Del otro lado tengo un hermano que cree que ese proceso no vale la pena y que esto hay que cambiarlo de otra forma.

M.I.R.: Con las armas…
R.S.V.: Sí. Con las armas. Él asumió su posición, y las de ambos quedaran deslindadas hace mucho tiempo.

M.I.R.: ¿Cuántos hermanos son ustedes?
R.S.V.: Siete. Guillermo es el quinto. Yo soy el menor.

M.I.R.: ¿Cuándo se entera usted de que su hermano había ingresado a la guerrilla?
R.S.V.: El tomó su decisión de irse de la ciudad después de la amnistía del presidente Betancur. Antes había unos indicios. Pero yo lo consideraba un dirigente político, no un guerrillero. Compartía muchas cosas con él, pero no siempre estábamos de acuerdo, a pesar de que teníamos una militancia similar. Hablábamos de política, él estaba en la Universidad Nacional, yo era estudiante de secundaria, pero en ese entonces todavía no había una formalización de su militancia.

M.I.R.: ¿Y sus padres?
R.S.V.: Ella era educadora y él agrónomo. Ambos murieron ya de viejitos.

M.I.R.: ¿Alcanzaron a enterarse de las actividades de su hermano?
R.S.V.: Sí, ellos supieron. Y llevaron el asunto como se llevan esas situaciones de familia en las que se dice, bueno: él tomó esa decisión, no la compartimos, y no fue jamás una actitud complaciente. Más bien resignada.

M.I.R.: ¿Ellos militaban en la izquierda?
R.S.V.: No, por el contrario. Mi papá era conservador laureanista, y por eso mi hermano se llama Guillermo León, en homenaje a Guillermo León Valencia. Lo que sí había en mi casa era mucha tolerancia y mucho estudio. Teníamos una buena biblioteca, se hablaba y se discutía, pero nunca de manera agresiva.

M.I.R.: Ninguno de sus otros hermanos siguió los pasos de Guillermo…
R.S.V.: No, y por el contrario. Casi todos viven por fuera, y no por ese motivo. Intentan que la familia jamás quede metida en este tema. En eso son bastante quisquillosos, por decirlo de alguna manera.

M.I.R.: ¿Usted milita en qué corriente?
R.S.V.: Soy socialdemócrata y pertenezco a la dirección nacional del Polo.

M.I.R.: Entiendo que como concejal de Bogotá, es experto en temas del medio ambiente...
R.S.V.: En el plan de desarrollo he insistido mucho en el plan ambiental de Bogotá. Si este colapsa, colapsan todos los demás. Y estamos a punto. Tenemos propuestas para cada uno de los problemas. El del botadero, el del río Bogotá, el Tunjuelo, los cerros nororientales, las quebradas, los humedales... Toda esa temática se tiene que convertir en un debate fundamental de la ciudad.

M.I.R.: ¿Qué problemas le puede traer a una persona como usted, que lleva una vida totalmente normal dentro de la legalidad, el hecho de que su hermano sea el sucesor de 'Tirofijo'?
R.S.V.: He convivido con ese tema casi toda mi vida, lo mismo que uno convive con un volcán. Yo no tengo nada que ver con el volcán, ni con si hace o no erupción, pero está ahí, y eso hay que sobrellevarlo. El hecho nuevo de que ahora sea el comandante no agrava más las cosas. Puede ser más la exposición pública y la necesidad de precisar mis distancias con la lucha armada como instrumento de transformación del país. Lo hice bastante público cuando era concejal de la Unión Patriótica. Al final decidí retirarme porque, como dijo Fidel Castro en ese momento, íbamos hacia un holocausto inútil por cuenta de una carga que yo no tengo por qué sobrellevar. No me pertenece.

M.I.R.: ¿Cuándo fue la última vez que habló con él?
R.S.V.: En las negociaciones de Caracas, hace como 18 años. Yo fui. Nos vimos a lo largo de casi un mes y le dejé muy claras mis posiciones sobre la lucha armada. Fue muy sentido el encuentro. Él se ratificó en su posición, pero me dejó muy claro que entendía que yo nada tenía que ver con eso.

M.I.R.: ¿Es cierto que su hermano es más duro que 'Tirofijo'?
R.S.V.: No como hermano de Guillermo, sino más con la distancia como analista de la situación, pienso que toda esa generación llegó a las filas de la insurgencia porque tiene profundas convicciones políticas. Son radicales y verticales en su posición. Eso es bueno y es malo. Malo, porque están refugiados ahí y no quieren cambiar de posición. Pero tiene un elemento positivo y es que cuando toman una decisión, la toman de verdad. Es a fondo. Vamos a la guerra, pues vamos a la guerra. Pero si vamos a hacer el proceso de paz, se convierten en militantes de esa posición.

M.I.R.: Y entre esas dos posiciones, ¿en qué andará su hermano?
R.S.V.: No sé. Hasta que no veamos las acciones no lo sabré.

M.I.R.: ¿Cree factible que las Farc abandonen el tema del secuestro de civiles?
R.S.V.: No sé si sea factible, pero es un imperativo. Todo esto es una locura. El secuestro, la extorsión, el reclutamiento de menores...

M.I.R.: Si sus padres vivieran, ¿qué pensarían de que su hijo fuera hoy el dirigente de las Farc, de quien dependen tantas decisiones para salvar vidas humanas?
R.S.V.: Creo que también estarían prendiendo una velita, como diciendo... piense. Piense en lo que está haciendo.

M.I.R.: Admiro mucho el valor de haberme concedido esta entrevista...
R.S.V.: Racionalizo a diario que nada tengo que ver con la insurgencia. Mi análisis sobre ese tema es bastante frío. Hago un esfuerzo para no dejarlo mezclar con mis sentimientos de aprecio familiar.

M.I.R.: ¿Usted quiere a su hermano Guillermo?
R.S.V.: Como hermano, claro. Lo fue hasta un tiempo. Si toma la decisión de acercarse a un proceso de paz, pues lógicamente podría reanudar esos vínculos.

M.I.R.: Si pudiera mandarle un mensaje a través de esta entrevista, ¿qué le diría?
R.S.V.: Hay que entrar en un proceso de paz. Este es otro holocausto inútil. Siempre me ha conmovido esa frase de Fidel. Ver perder una generación de personas... El país podría tener sus luces, sus opiniones, no sé si las compartiré todas. Lo que creo es que a toda esa generación nueva que hay en la insurgencia sería muy importante verla actuando en política, seguramente ganando muchos adeptos. Si hubiera un punto en el que pudiera insistirle a mi hermano, sería en ese: hombre, miremos si podemos acercarnos, si podemos sentarnos a formular una propuesta de reconciliación. Pero yo no quiero vivir de eso. No estoy en esa mediación. He logrado hacer una carrera política a pesar de eso. Aprehensiones he sentido hasta dentro del mismo Polo, en el que algunos se preguntan si será que yo también ando con la guerrilla. Venturosamente he tenido gente que sabe cómo soy, que no estoy metido en eso y que tengo mis propios criterios sobre los temas. Pero creo que si llegara el momento de plantear esa posibilidad de ayudar en un eventual proceso, lo haría, siempre con dos condiciones: dentro de la legalidad, con el permiso del Presidente, y que sea un proceso institucional, no haciendo mandaditos ni cositas por debajo de cuerda. No sé si sea la persona apropiada, pero como cualquier ciudadano, estoy disponible.

M.I.R.: ¿Se reúnen con sus hermanos y comentan la situación tan particular que les toca sobrellevar?
R.S.V.: La mayoría de mis hermanos desde hace tiempo está por fuera de Colombia, y no precisamente por esta situación. La convicción sí es muy profunda: si por los hechos de la guerra alguien tiene que morir porque tomó la decisión de estar ahí, pues no podemos evitarlo. Pero intentamos que esa situación ni la utilicen contra nosotros, ni la utilizamos nosotros.

M.I.R.: Lo veo muy tranquilo en su condición de concejal de Bogotá. Pero tiene un problema…
R.S.V.: Vuelvo a mi ejemplo del volcán. Ahí está. Tengo que aprender a convivir con él, y no dejarme tentar por quienes creen que es una circunstancia muy importante por la que hay que adularlo a uno o responsabilizarlo.

M.I.R.: ¿Le da tristeza que su hermano esté en eso?
R.S.V.: La tristeza es un tema sentimental. Mi reflexión es más politica. Me gustaría ver a toda esa generación construyendo la política y no metida entre un hueco por allá en la selva esperando a ver qué pasa con la guerra. Hasta aquí los trajo el comandante 'Marulanda'. Ahora algún objetivo histórico tienen que plantearse. Más que tristeza, me da angustia que otra generación de colombianos siga en lo mismo sin poder hacer una transformación real.

M.I.R.: Espero que con esta entrevista pueda salir del problema de que "descubran" que en el Concejo de Bogotá hay un hermano de alias 'Alfonso Cano'. Tengo muy buenas referencias de su seriedad y su compromiso como concejal de la ciudad. Le reitero que esta entrevista está hecha con el mayor respeto posible por sus circunstancias, y espero que ya que se decidió a hablar, tanto yo como mis colegas lo dejemos tranquilo para que siga viviendo su vida. Si su hermano lo llama esta noche, ¿cuál sería la primera frase que le diría?
R.S.V.: Véngase, que lo estoy esperando.
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