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| 10/30/2011 12:00:00 AM

Con Aníbal van tres en línea

Aunque llegó por el Partido Liberal y no como independiente, el triunfo de Aníbal Gaviria representa la continuidad de los gobiernos de Sergio Fajardo y Alonso Salazar en la capital de Antioquia.

El nuevo alcalde de Medellín es el liberal Aníbal Gaviria, quien gobernó Antioquia entre 2004 y 2007 y terminó su administración con una popularidad del 89 por ciento y con el galardón de ser el mejor gobernador del país.

Pero tal vez lo más importante es que, a diferencia del candidato que salió derrotado –Luis Pérez–, Aníbal Gaviria representa la continuidad de las políticas de las últimas alcaldías, la de Sergio Fajardo y la de Alonso Salazar, que surgieron como una propuesta alternativa a las clases políticas tradicionales que durante años gobernaron en Medellín.

Gaviria, de 45 años, es de una familia que no pasa desapercibida en Antioquia. Es dueña del periódico El Mundo, el segundo más influyente en Antioquia, del cual fue editor general. El nuevo alcalde también es hermano del exgobernador Guillermo Gaviria, que fue asesinado por las Farc en 2003, después de un prolongado secuestro. Antes de comenzar su carrera política, trabajó en el Banco Ganadero, en Colanta y en Colmundo Internacional.

Aunque el fantasma paramilitar ha rondado el nombre de su padre desde las épocas de Urabá, los ataques que Aníbal Gaviria recibió en la campaña siempre parecieron más una orquestación de los mafiosos, que, extrañamente, decidieron en coro manifestarse en su contra. El Cebollero salió a enlodar el nombre de Aníbal diciendo que ambos mantenían una relación estrecha de tiempo atrás. También los jefes paramilitares Ernesto Báez, Pedro Bonito y el Alemán dijeron haberle dado apoyo político en Urabá en las elecciones en que fue elegido gobernador. Por cuenta de estas acusaciones, la campaña por la Alcaldía de Medellín se convirtió en un tropel sin precedentes.

Los desafíos para el nuevo gobernante de Medellín no son para nada fáciles. Tiene que mantener el buen manejo de los recursos públicos y seguir mejorando la calidad de vida de los niños, por lo cual han brillado las últimas dos administraciones. Pero tiene también que frenar la espiral de violencia, pobreza y desempleo que flagelan a la capital de Antioquia. Gaviria recibe hoy una ciudad con índices de pobreza cercanos al 40 por ciento, un desempleo que supera el 12 por ciento y 250 bandas criminales que en solo el primer semestre del año participaron en buena parte de los 942 homicidios reportados en la ciudad.

En su Alcaldía, Gaviria quiere trasladar los programas que le dieron éxito en la Gobernación para resolver los problemas de Medellín. Como por ejemplo, Maná, gracias al cual 300.000 niños de los 125 municipios del departamento recibieron alimento gratis durante su gobierno. Pero la propuesta más novedosa en su campaña a la Alcaldía fueron los planes para reducir la violencia. Gaviria promete crear una Secretaría de Seguridad, dedicada solamente a enfrentar a los grupos ilegales. En los barrios habrá comités de vecinos que cuenten las realidades que viven y denuncien a los ilegales, y se creará un cuerpo élite de Objetivos de Alto Valor, para perseguir a los criminales más temidos de la ciudad. Y en la categoría de propuestas que generaron polémica está la puerta que dejó abierta para la venta de UNE.

 
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