Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/31/2000 12:00:00 AM

Con esos amigos ...

Quien fuera hombre de confianza del presidente Hugo Chávez hoy lo acusa de apoyar a las Farc. SEMANA fue a Caracas a constatar la veracidad de las acusaciones.

De los cuatro militares golpistas que acompañaron al entonces coronel Hugo Chávez, la turbulenta noche del 2 de febrero de 1992, Jesús Urdaneta Hernández era el más cercano. Fue su compañero de clase, de armas, de golpe, de celda, su compadre y amigo íntimo. Tanto así que siete años después, cuando Chávez ganó la presidencia, Urdaneta fue nombrado en uno de los cargos clave: director de la Disip, la temida policía política venezolana.

Sin embargo a tan sólo un año de gobierno Urdaneta, junto con los otros tres militares que lo acompañaron en el golpe, decidieron irse. Cuestionaron el estilo de gobierno de Chávez, “especialmente en el manejo de las relaciones internacionales”, su cercanía con nuevos personajes, que pese a que han sido viejos conocidos de la vida política venezolana eran ajenos al panorama personal y político del presidente venezolano, y su cercanía con la extrema izquierda.

Pero antes de retirarse del gobierno iniciaron una ofensiva política para tratar de minar la incontenible popularidad de Hugo Chávez. En una de ellas Urdaneta levantó 42 acusaciones de corrupción en contra de varios miembros del gobierno, incluido el viejo zorro de la política venezolana Luis Miquilena, hoy presidente del Congresillo —instancia encargada de reglamentar la nueva Constitución bolivariana—.

Arias Cárdenas, quién se tomó la ciudad de Maracaibo la noche del golpe del 92, resolvió volverse candidato presidencial. Urdaneta decidió seguirlo, luego de que la Constituyente ordenara la realización de nuevas elecciones. Utilizando una vieja estrategia de cuartel, Arias y Urdaneta se inventaron un comercial de televisión en el que, aparentemente, los dos candidatos se alistaban para un debate. En el podio de madera donde debía aparecer Chávez instalaron una gallina blanca, mientras Arias denunciaba la ausencia de un Chávez refugiado en la cresta de las encuestas.

Una gallina que, además, le recordó burlonamente al público venezolano el fracaso de Chávez en la toma del Palacio de Miraflores en Caracas el 2 de febrero. El hoy presidente venezolano fue el único, de los cinco, que no pudo cumplir con su objetivo militar pese a que contaba con 600 hombres armados hasta los dientes.

Pero más allá de esta batalla política, que obligó a aplazar las elecciones hasta el próximo 30 de julio, tanto Arias como Urdaneta, ahora líderes visibles de la oposición chavista, han revelado —en medio de algunas acusaciones sin fundamento propias de un pobre debate político— documentos que podrían comprometer al presidente Chávez no sólo como un simple simpatizante de las Farc, sino como un auxiliador de los destacamentos guerrilleros colombianos atrincherados a lo largo de los 2.219 kilómetros de la frontera con Venezuela.

Curiosamente las denuncias, que fueron calificadas por la prensa local como “una bomba” para las relaciones con Colombia, fueron ignoradas no sólo por el canciller colombiano y el presidente Pastrana, sino también por los medios de comunicación colombianos.

En ocasiones anteriores, cuando se denunciaron acercamientos de Chávez o su gobierno con las Farc, muchos interpretaron que ello correspondía a una estrategia de seguridad nacional que buscaba —legítimamente se podría argumentar— inmunizar a Venezuela de la violencia guerrillera y a los venezolanos de más secuestros y extorsiones. Sin embargo las acusaciones de Urdaneta ponen el asunto en otros términos. No es fácil desestimarlas pues denuncian aportes financieros y provienen de quien fue el jefe de la policía secreta del Presidente en momentos en que éste conservaba su relación de compadrazgo con Chávez.



El Proyecto Fronteras

Las pruebas presentadas por Urdaneta se hicieron públicas en los inicios de la semana antepasada, momentos después de que él saliera del despacho de la juez 44 de Control, Elba Hager, por las acusaciones de enriquecimiento ilícito —derivadas de la construcción de una lujosa mansión localizada en el exclusivo sector de Altos del Halcón del municipio de El Hatillo— por “falsa declaración juramentada” y por el presunto ajusticiamiento de saqueadores de las inundaciones del estado de Vargas en diciembre pasado, que fue denunciado por la prensa caraqueña.

Pero, ¿qué fue lo que presentó y dijo Urdaneta a la salida de la Fiscalía?

Lo primero que dijo fue que el presidente Chávez, en varias conversaciones, le propuso, junto con el ex ministro del Interior, Ignacio Arcaya, “que le enviaran 300.000 dólares a las Farc de los fondos reservados” —mejor conocidos en Venezuela como partidas secretas— que constituyen ciento por ciento del presupuesto de la Disip. Estos son los mismos fondos que utilizó Carlos Andrés Pérez para apoyar a la entonces presidente nicaragüense Violeta Chamorro; hecho que, a la larga, le terminó costando el puesto.

En conversación con SEMANA, Urdaneta no sólo se reafirmó en su acusación sino que además dijo estar seguro de que el dinero le fue girado a la guerrilla por otras vías. “A mí no me consta que Ignacio Arcaya (ex ministro del Interior) no haya procedido a cumplir con esa orden”, dijo Urdaneta. “En algún momento él me llamó angustiado y yo intervine para evitarlo. Ese Ministerio también maneja fondos privados y Arcaya se angustió porque sabía que era más difícil lograrlo por el lado mío”.

Arcaya, quién es el actual embajador venezolano ante las Naciones Unidas, se rehusó a hablar con SEMANA y envió un comunicado a la prensa caraqueña en el que señaló que, él “no ofreció, ni entregó ninguna cantidad de dinero u otro bien cualquiera, directamente ni por personas interpuestas, a ningún movimiento guerrillero ni a ninguno de sus integrantes”.

Así mismo, Urdaneta dijo ese mismo día que, en otra ocasión y de manera privada, Chávez le pidió que “le diera armas y también me le enfrenté, le dije que eso era un delito, pero él siempre decía que había que salir de la terrible oligarquía colombiana porque era la peor de América Latina”.

Más allá de las declaraciones, que dejan un dudoso sabor de revancha pues, al fin y al cabo, se trata de la palabra de un ex funcionario y amigo herido contra los de un presidente en ejercicio, Urdaneta presentó una segunda carta en su intrincado póker de acusaciones: Les mostró a los periodistas presentes dos informes de inteligencia fechados el 10 agosto pasado (ver facsímil), y suscritos por su entonces director de inteligencia, el capitán de navío Ramón Rodríguez Chacín.

El documento, escrito en el lenguaje cifrado de la inteligencia criolla, daba cuenta de un “Proyecto de Fronteras” y un “Proyecto Político” con ambos grupos insurgentes colombianos.

El “Proyecto Fronteras” plasma en el papel lo que muchos jefes de Estado han hecho a lo largo de la historia pero no se han atrevido afirmar, esto es, negociar las condiciones de ayuda con grupos insurgentes o terroristas a cambio de que no desestabilizen el país del cual son jefes de Estado, otorgándoles algunas prerrogativas a los líderes y a sus organizaciones.

El “Proyecto Fronteras” tiene como misión “obtener seguridad en la franja fronteriza a Colombia a fin de crear las condiciones para el desarrollo de la región”, y, entre sus objetivos se encuentran los de “disminuir en el corto plazo los secuestros y cobro de vacunas en la zona fronteriza y erradicarlos en el mediano plazo”.

A reglón seguido, y como parte de los compromisos suscritos, las guerrillas se comprometen a dar “apoyo de información para erradicar el bandolerismo y el narcotráfico en la frontera”, adelantar, “acciones directas en el territorio colombiano para erradicar el bandolerismo, no conducir operaciones en nuestros territorios, no hacer trabajos políticos en nuestro territorio, no entrenar militares nacionales venezolanos sin consentimiento del gobierno, y no realizar en el territorio venezolano actividades al margen de la ley”.

El “Proyecto Fronteras”, además, incluye contraprestaciones del gobierno venezolano, que prevé la entrega de “medicamentos especiales, venta de petróleo, apoyos especiales, registro y contratación de empresas del área bancaria (Banco de los Pobres), agropecuaria, construcción de viviendas y salud, programa de desarrollo agropecuario en la zona fronteriza y apoyo para asilo y tránsito”. Como implementación del proyecto el documento prevé, finalmente, “contacto directo con el alto mando” y “contacto directo con el representante del área fronteriza”.

Pese a que Rodríguez Chacín era hombre cercano a Urdaneta, éste último sólo conoció el “Proyecto Fronteras” hasta enero de éste año. “Entre octubre y noviembre del año pasado empecé a recibir cierta información de que el hombre estaba jugando a la cuerda floja, es decir, a pasar información donde no tenía que pasarla”, dijo Urdaneta a SEMANA. “Entonces en una conversación con el presidente a él se le salió la información y pude hilar los hechos y darme cuenta que actuaba a mis espaldas”.

Aun cuando para analistas consultados por SEMANA, que prefirieron reservar su identidad ante “la gravedad de la información”, lo que realmente desconcierta es que el documento prevea una contraprestación tan ventajosa para la guerrilla y que incluya hasta la celebración de contratos de parte del gobierno venezolano. “Para mí esto ya está plenamente en ejecución”, dijo Urdaneta a SEMANA, “Hay mucha evidencia como en el estado de Apure, dónde tenemos conocimiento que muchos contratos de la gobernación de Apure los tienen empresas de la guerrilla”.



La conexión Apure

Cuatro días después de las declaraciones de Urdaneta el periódico semanal La Razón publicó en su edición del 24 de junio que los escoltas del gobernador chavista del estado fronterizo de Apure, Jesús Aguilarte Games, trabajaban como intermediarios de las Farc en la consumación de secuestros y extorsiones en la frontera.

Los escoltas señalados por la publicación semanal, Winston Caile y Teodardo Ramón Hernández, fueron capturados por solicitud de Elvia Castillo Rodríguez, juez del Estado de Apure, cuando conoció los detalles del plan extorsivo en contra del ganadero Emilio Castillo Serrano. Caile y Hernández le entregaron una carta a la hija de Castillo en la que se identificaron como “intermediarios de las Farc” y exigieron 50 millones de bolívares. La carta, cuyo encabezado contenía una leyenda que decía: ”Décimo Frente-Guadalupe Salcedo, Bloque Oriental, FARC-EP”, exigía el dinero “para el beneficio de nuestra organización” y se despedía, “con un cordial saludo revolucionario”.

La juez aclaró a SEMANA que sólamente Caile trabaja para el gobernador, pero que tanto él como Hernández admitieron ser intermediarios de las Farc al “extorsionar al ganadero con la nota de las Farc-EP, por lo que áun no han sido condenados”, dijo la juez. “Pero ellos están en libertad condicional hace tres semanas, y deben presentarse cada 15 días”.

Lo que aún no se explica es por qué Urdaneta señaló, en su improvisada rueda de prensa, que los 15 escoltas del gobernador Aguilarte eran del décimo frente del ELN y no de las Farc, como tampoco se ha podido dilucidar si ellos actuaban por su cuenta o si Aguilarte sabía de las actividades de Caile. SEMANA buscó al gobernador Aguilarte en su oficina y en la conferencia de gobernadores en Caracas pero no fue posible que contrastara estas versiones.

El “Proyecto de Fronteras” se complementa con un “Proyecto Político” suscrito igualmente por Rodríguez Chacín. Este “Proyecto Político” (ver facsímil) consiste en establecer una “plataforma filosófica y metas, visión del Estado que queremos y prestar asesoría al señor presidente de la República en los siguientes aspectos: a) Seleccionar los líderes emergentes del proyecto, tanto a corto, mediano, y largo plazo; y empezar a emplearlos y formarlos, b) Evaluar quién debe ser de la oposición, y, c) Pronosticar las posibles disidencias y formular estrategias para controlar las disidencias”.

En apariencia este “Proyecto Político” tiene más que ver con estrategias internas de Venezuela que con posibles nexos con la guerrilla colombiana. Pero aún así varios analistas consultados dicen que puede haber una relación entre éste y el “Proyecto de Fronteras”, ya que los dos conforman un documento oficial que tiene una visión global y una estrategia política a seguir.



El agente encubierto

Todas estas evidencias apuntan a un solo personaje: Ramón Rodríguez Chacín, quien aparece involucrado, de tiempo atrás, con la guerrilla colombiana. Una guía de vuelo, leída por Urdaneta a la salida de la Fiscalía General de la República, da cuenta del aterrizaje de un helicóptero blanco Hughes 500, HK 194, procedente de Colombia, cuya tripulación incluía un “comandante guerrillero no identificado”, quien había sido herido en combate y que fue embarcado en una aeronave turbo comando de matrícula YV 281 CP.

La operación de desembarque y embarque, según Urdaneta, fue coordinada por Rodríguez Chacín, “quién andaba en una Toyota Corolla verde de placas FAA19H”. Como lo ha reportado la prensa venezolana, este agente ha dirigido la liberación de ocho ganaderos venezolanos secuestrados por las Farc hace dos meses y la liberación de la niña Nelly Carrero que, por cierto, ha sido uno de los casos que más ha conmovido y movilizado a la sociedad venezolana.

“Ese es el mismo individuo que por cuerda floja yo desenmascaré, y lo boté el 7 de junio, pero ese sigue encargado de ese tipo de negociaciones. Es el intermediario, el hombre que Chávez está utilizando encubierto para favorecer a la guerrilla colombiana”, dijo Urdaneta a SEMANA. “Además Rodríguez sigue en la Disip encubierto”.

Esta revista trató de establecer contacto con Rodríguez Chacín en Caracas pero no fue posible pese a las siete llamadas a las instalaciones de la Disip. En la primera comunicación la persona que atiende el conmutador afirmó que él trabajaba en la Dirección de Inteligencia. En una segunda llamada, esta vez a la Dirección de Inteligencia, una funcionaria, quien rehusó a identificarse, señaló que, “él había salido a almorzar”. Y en la tercera y sucesivas llamadas la misma persona negó que él trabajara en la Disip. Hasta el momento Rodríguez Chacín no ha desmentido ni confirmado el informe de inteligencia ni las otras denuncias de Urdaneta.



¿De la beligerancia a …?

Observadores independientes venezolanos, intelectuales caraqueños, periodistas de los diarios de Venezuela, políticos y ex políticos, y gente del común no sólo le creen a Urdaneta sino que se han sorprendido de la pasividad del gobierno colombiano con los señalamientos que, de vieja data, gravitan sobre Chávez. Una encuesta realizada el pasado lunes por una revista digital en Venezuela, Analítica.com, arrojó un resultado que sorprendió, incluso, a los periodistas locales: El cien por ciento de los venezolanos le cree a Urdaneta.

SEMANA conversó sobre el tema con varios venezolanos, desde prestigiosos académicos hasta con taxistas, y para todos las relaciones y simpatías de Chávez con la guerrilla han sido claras, evidentes y contundentes. El afamado periodista venezolano Roberto Giusti dijo que “yo he publicado unas declaraciones de Chávez que no sé como han sido pasadas por alto”. Para el historiador Manuel Caballero las relaciones de Chávez con la guerrlla colombiana “no han sido nada ocultas” desde antes y después de asumir la Presidencia en febrero del año pasado. “En los primeros tiempos de Chávez ya él mostraba simpatía por la guerrilla”, dijo Caballero. “Eso forma parte de su proyecto continental, el de constituir una fuerza internacional bolivariana fuera de las fronteras, que tiene su origen en uno de los foros de izquierda más radicales: el foro de Sao Paulo”.

El candidato independiente a la Presidencia venezolana, Alejandro Peña Esclusa, coincide con Caballero pero cree que el Foro de Sao Paulo es un proyecto continental que ha sido ideado por Fidel Castro “con el propósito de conseguir apoyo a los movimientos de izquierda en Latinoamérica”, dijo Peña a SEMANA.

Pese a que para la prensa caraqueña las denuncias de Urdaneta se suman a la infinita cantidad de indicios que delatan la simpatía de Chávez con la guerrilla colombiana, para la periodista Berenice Gómez, que ha cubierto por más de 10 años las Fuezas Armadas venezolanas, hay que mirar las denuncias de Urdaneta desde otra óptica más personal y menos política. “Se trata del divorcio doloroso de dos hombres que se han querido como hermanos”, explicó.

Desde una perspectiva colombiana, el gobierno y el país tienen suficientes problemas internos como para romper relaciones diplomáticas y comerciales con un aliado con el que tiene una extensa frontera y fuertes relaciones comerciales, que ascienden 1.800 millones de dólares al año.

En Venezuela, pese a las dudas que hay sobre la transparencia de Urdaneta, la gente le cree sus acusaciones acerca de los vínculos entre Chávez y la guerrilla.

Para la salud de los procesos de paz que se adelantan entre el gobierno de Pastrana con las Farc y con el ELN, y en los cuales el gobierno venezolano puede llegar a desempeñar un papel de mediador importante, es urgente que se investigue a fondo si son ciertas las complicidades de Chávez con las guerrillas colombianas que ha denunciado su ex amigo y compadre Urdaneta. Es necesario que de darse esta mediación —muy valiosa para el proceso— la buena fe y la independencia del gobierno de Caracas no podrá entonces estar en entredicho.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.