Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/05/27 00:00

Con el freno de mano puesto

Hay demoras, errores de diseño y mayor valor en varios de los 'Transmilenios' que se construyen en siete ciudades diferentes a Bogotá. ¿Qué está pasando? Entrevista con el viceministro de Transporte, Juan Ricardo Noero, quien tiene a su cargo el tema.

Juan Ricardo Noero, viceministro de Transporte

SEMANA: ¿Es cierto que su renun-cia está en el escritorio del Presidente y que se debe a roces con funcionarios regionales y del alto gobierno?

Juan Ricardo Noero.: Es totalmente falso. No he tenido roces con nadie. Mi compromiso con el Presidente es hasta cuando decida recomponer su equipo. Este es un proyecto en el que permanentemente trabajamos con el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, y con Juan Lozano, del Palacio de Nariño.

SEMANA: Usted ha dicho que ‘no sabíamos lo que se nos venía’ con la construcción de sistemas de transporte masivo. ¿Qué quiere decir con esto?

J.R.N.: Reconocemos que hemos tenido enormes dificultades en estos proyectos. Hay aspectos muy complejos que no anticipamos y que han generado demoras.

SEMANA: Se supone que a mediados de 2006 debían estar rodando los buses articulados en siete ciudades. Ya estamos a mediados de 2007 y aún no arranca el primero ¿Por qué?

J.R.N.: Hubo municipios que se demoraron más de dos años en aprobar la contrapartida que deben dar. Esperamos que Pereira arranque a finales de septiembre, y antes de dos años estén todos los sistemas funcionando.

SEMANA: ¿Por qué hay mayores valores en obras como la de Cali? ¿Para qué sirvieron los diseños y la planeación?

J.R.N.: Se hicieron presupuestos con diseños preliminares y conceptuales. Casi todos los proyectos están manteniendo su valor en cuanto a infraestructura. Donde se subestimaron los costos fue en la intervención de redes de servicios públicos. Ahí están los mayores costos de obra. Ninguna ciudad del país tiene un adecuado inventario de estas redes, por eso nos ha tocado reestructurar las obras.

SEMANA: ¿Esto quiere decir que a estas alturas no sabemos cuánto van a terminar costando?

J.R.N.:Ya comenzamos a hacer estimativos y proyecciones. Por ejemplo, en Cali, donde el proyecto fue calculado en dólares, creemos que el mayor valor de las obras se cubre con el reajuste que se hizo por efectos de la revaluación. Podemos proyectar las cifras, pero es un hecho que no sabemos con certeza qué podemos encontrar cuando excavemos.

SEMANA: ¿Cómo se explican los errores , como el caso de Cartagena, donde primero se trazó la vía prácticamente sobre la muralla y ahora se modificó y quedó sobre el mar?

J.R.N.: No se puede negar que hemos tenido problemas con los diseños. Es claro que en Cartagena se cometió un error topográfico y ya se corrigió. Esperamos que en un mes tengamos los permisos necesarios para poder avanzar con el proyecto en ese lugar.

SEMANA: ¿Con la experiencia de Bogotá no eran previsibles muchas de estas situaciones?

J.R.N.: Sí, era previsible. Sabíamos que íbamos a tener dificultades, pero no cuántas. En Bogotá hubo los mismos problemas con redes, predios y desvíos de tránsito.

SEMANA: Con más de dos billones de pesos en recursos públicos en inversión esta es la obra de infraestructura más grande de este gobierno. Con los retrasos, errores de diseño y mayores valores. ¿no queda la sensación de que estos proyectos les quedaron grandes?

J.R.N.: No. Considero que estos proyectos han sido un éxito. Pese a las dificultades, ya tenemos siete proyectos muy sólidos en marcha. La gente en los municipios ha reconocido que el acompañamiento y el empuje del gobierno han sido clave. Incluso el Banco Mundial se ha referido a esta experiencia como la mejor práctica internacional para proyectos de transporte.

SEMANA: ¿Cuáles son las dificultades que encontraron con la política regional para sacar estos proyectos adelante?

J.R.N.: Se han requerido enormes esfuerzos en la concertación con alcaldes y concejos. Nunca esperamos que fuera tan difícil. En muchos casos, como Soacha, nos tocó concertar con cuatro alcaldes diferentes. En esos cambios muchas veces se hacen replanteamientos importantes de los proyectos. Es casi como arrancar de nuevo.

SEMANA: Con los problemas que se han dado con los transportadores en Bogotá , ¿qué contingencias se han diseñado para evitar protestas similares en las otras ciudades?

J.R.N.: En la licitación buscamos que haya mayor participación. En Bucaramanga, por ejemplo, 50 por ciento de los accionistas de los operadores deben ser pequeños propietarios con una participación que no supere el uno por ciento. En Cali es el 70 por ciento. En esa ciudad, además, va a haber un fondo de donde se pagará por 30 meses un salario mínimo mensual como compensación adicional a quien chatarrice.

SEMANA: La expectativa era que al final del mandato del Presidente Uribe ya estuvieran operando estos sistemas ¿Se puede decir que se les incumplió a los colombianos?

J.R.N.: Hemos comprometido recursos hasta 2010. Ya se han superado muchos problemas. El esfuerzo de concertación con los mandatarios locales arroja sus frutos y ya están marchando los proyectos. Se ha hecho una labor titánica y vamos a causar una revolución en los sistemas de transporte en Colombia.

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