Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

Con sus propias voces

Sorprendentes revelaciones trae el libro que recoge, por primera vez, las declaraciones de los Rodríguez Orejuela ante la Fiscalía.

Con sus propias voces

La literatura sobre la mafia y los secretos del bajo mundo del narcotráfico se ha multiplicado enormemente en los últimos meses. Lo que hace dos décadas era prácticamente un tema tabú, este año ha sido la materia de cinco libros publicados sobre el cartel de Cali, que harán las delicias de los lectores ávidos de historias truculentas. Las confesiones secretas de Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, que comenzará a circular esta semana, pertenece a esa categoría. La editorial Oveja Negra tuvo la idea de revelar las indagatorias que rindieron los hermanos Rodríguez Orejuela ante la comisión de fiscales, después de su captura, en 1995. En sus 300 páginas aparecen sin intermediarios ni voceros los testimonios de los dos grandes capos. Está todo, desde cómo se iniciaron en el negocio de la droga hasta los nombres de sus 36 abogados, sus amigos del fútbol, sus delatores, los bancos que les sirvieron para lavar su fortuna y, obviamente, sus aportes a las campañas políticas. Ambos sostienen que su conducta es normal y correcta y recuerdan cómo se ganaron el cariño y el respeto de la sociedad caleña. Gilberto dice que en el libro La economía subterránea, editado en Estados Unidos, le pusieron el apodo de 'El Ajedrecista'. "Nací en Mariquita, Tolima. Mis hijos en total son ocho. Cuatro, de mi primer matrimonio con Mariela Mondragón. Uno, hijo de Nelly Herrera. Y tres más con Miriam Ramírez Libreros, mi actual esposa. En mi declaración de renta figura un patrimonio de 1.200 millones de pesos. En los últimos 10 años he vivido en Brasil, Panamá, España y Colombia. Conozco Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Miami, Nueva York, Londres, Hungría y París. De Colombia conozco casi todo el país a excepción de Quibdó y los Llanos Orientales. Conozco la marihuana, el basuco, la cocaína, la heroína no la conozco. De estas sustancias en alguna oportunidad he fumado marihuana. Dejé de fumar hace unos ocho años. Tomo whisky socialmente, champaña o aguardiente. Como aficiones tengo el fútbol, el ciclismo, el trote y la lectura. Me inicié como narcotraficante en 1975 por insinuación de un amigo. ¿El porqué? Por ambición, por el deseo de dinero y por error, definitivamente". Miguel se describió así frente al fiscal: "Nací en Cali el 15 de agosto de 1943. Soy casado con Gladys Abadía con sociedad conyugal liquidada, de la cual existe un hijo llamado William, de profesión abogado, especializado en España. Posteriormente me casé por lo civil en Panamá con Amparo Arbeláez Pardo, hace 26 años, con la cual tuve tres hijos. Paralelo con este matrimonio tuve una relación extramatrimonial con Fabiola Moreno, de la cual existen tres hijos. Hace más o menos tres años, tengo como compañera permanente a Martha Lucía Echeverri, con la cual tuve una niña". Y en otro aparte dice: "Yo creo que después de haber vivido 52 años y durante los primeros 50 años de esa existencia, no haya existido ninguna queja ni ninguna denuncia de ningún ciudadano y de ninguna autoridad competente, y además de haber sido distinguido por la embajada de Estados Unidos al concederme visa en tres oportunidades...y además de eso haberme ganado el cariño y el respeto de la mayor parte de la ciudad de Cali, la única conclusión a la que puedo llegar, es que mi conducta ha sido normal, ha sido correcta". El siguiente es el resumen de uno de los 21 capítulos en donde los dos capos explican cómo se ingeniaban formas distintas para camuflar la cocaína utilizando cada vez métodos diferentes para engañar a la DEA y a las aduanas de Estados Unidos y Europa. 'Utilizamos 16 métodos diferentes para exportar cocaína' - Coca en tablones de madera Gilberto Rodríguez Orejuela: "Fui a Buenaventura y me enteré de cómo y de qué tamaño y en qué cantidades y de qué manera se hacía la exportación de madera caoba. Y surgió la idea que de cada 15 tablones, se rellenaran los huecos de dos o tres con cocaína. Y para jugar con la ley de las probabilidades, se enfardaba con los otros tablones y quedaba listo para su exportación. Se montó una empresa de papeles en Cali y otra en Nueva York con escritura pública como importadores de madera. Y a raíz de ciertos problemas que se presentaron en Buenaventura, trasladé la empresa a San Pedro de Sula en Honduras, desde donde seguía despachando la mercancía desde La Guajira hacia Estados Unidos". - Coca en postes de cemento Miguel Rodríguez Orejuela: "Para los años 1990 a 1991, yo le colaboré a mi hermano Gilberto a exportarla camuflada en el interior de postes de cemento. El propietario de la ruta a través de Venezuela era Jorge López, un cubano-americano residente en Miami. Nosotros nos anotamos en forma de cooperativa llevando de a 200 ó 300 kilos en cada viaje. En agosto del 91, las autoridades de Aduanas de Estados Unidos incautaron uno de estos cargamentos". - Coca en marcos de puertas M.R.O.:"Creo recordar que en unas seis oportunidades me anoté en 100 y 200 kilos para un total de 650, en marcos de puertas que eran exportadas desde una fábrica en Honduras y que eran recibidos por una empresa legalmente constituida en Miami. El dueño de la ruta era Jorge López, alias 'El Pana'". - Coca en brócoli y melón "En 1987 yo le colaboré a mi hermano Gilberto para exportar vía aérea desde el Valle, los Llanos o La Guajira hasta Guatemala en pistas clandestinas, cocaína en contenedores que llevaban brócoli o melón refrigerado. Se hicieron unos 16 viajes". - Coca en baldosas M.R.O.:"En abril de 1992 yo le ayudé a mi hermano Gilberto a exportar desde Buenaventura y a través de Panamá hacia Miami cocaína camuflada en el interior de cajas de baldosas que salían en contenedores vía terrestre desde Cali". - Coca en insecticida M.R.O.:"Desde Barranquilla a través de una empresa multinacional llamada Dupont, se camuflaba la mercancía en un insecticida supremamente tóxico. En el último viaje fue detectada por las autoridades. Posteriormente me contó el dueño de la ruta que no sólo la mercancía se había perdido sino que se abrió una investigación penal en Estados Unidos". - Coca en carbón G.R.O.:"En el año 92 ó 93, no recuerdo bien, envié pagándole el transporte a otra persona, dos embarques a Holanda en carbón. El procedimiento era mimetizar la cocaína en piedras, no sé de qué material, pero que quedaba idéntico al carbón natural. La diferencia es que eran irrompibles". - Coca que llueve del cielo M.R.O.:"En 1993 yo ayudé a exportar cocaína a través de Donaire en un avión de tipo caraván y por el sistema de bombardeo en el mar Caribe y posteriormente un velero recogía la mercancía en alta mar. De 500 kilos yo me anotaba 200". - Coca en un secador para fabricar papel higiénico G.R.O.: "Esta mercancía iba camuflada en un doble fondo que tenía el cilindro secador el cual era un aparato de acero que daba una apariencia de gran solidez. Este secador para fabricar papel higiénico llamado Yankee Dryer, iba a Nueva York con la finalidad de ser reparado y posteriormente reexportarlo a Colombia vía Venezuela". - Coca en aceite de ricino G.R.O.: "Desde el año 90 al 93 me llevaron por el sistema de apunte o cooperativa desde el Ecuador hasta Canadá, 100 kilos en timbos de 55 galones que contenían aceite de ricino o de almendras de exportación. Les hicieron una doble pared a los lados de cada tarro y ahí se mimetizaba la mercancía". - Coca en máquina trilladora de café G.R.O.: "Entre el 92 al 94 un colombiano de nombre Ramón me propuso en Cali llevar cocaína camuflada en máquinas manuales trilladoras de café, que exportaba directamente a Guatemala. Allí se recibían, se desbaratan, se sacaba la mercancía y la enviaban por vía terrestre a Houston". - Coca en langostinos congelados G.R.O.: "También a principios del 95 envié por el sistema de cooperativa o apunte al Ecuador, 100 kilos para ser reexportados a Miami en contenedores con langostinos. Recuerdo que en diciembre de 1994 le entregué 600 kilos a un señor Richy para ser llevados desde Cartagena a México y de ahí a Houston". - Coca en contenedores de verduras G.R.O.: "A finales de 1987 conseguí una línea de transporte que iba en aviones pequeños desde los Llanos Orientales hasta Guatemala. Yo llevaba en cada contenedor de verduras unos 300 kilos. En ese año se me presentó un griego de nombre Myky que me propuso el negocio". - Coca en cerámica G.R.O.: "También me ofrecieron en Cali un transporte a través de cerámica, vía Panamá-Miami, donde envié 500 kilos que fueron retenidos e incautados en Panamá".

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