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| 1/20/2011 12:00:00 AM

¿Con qué se enfrenta la nueva dirección del Inpec?

El nuevo director de la institución, el general Gustavo Adolfo Ricaurte, sabe que los retos al mando del Inpec no son pocos. Sin embargo, según él, la clave está en "humanizar la guardia para el control de los internos".

Luego de varios intentos por elegir director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), resultó seleccionado el brigadier general Gustavo Adolfo Ricaurte. Y aunque sabía que lo que encontraría en la institución no sería nada fácil, nunca se imaginó que recién llegado tendría que enfrentarse con un escándalo, que aunque no tiene que ver directamente con el Inpec, indiscutiblemente lo toca.
 
Sin embargo, ha sabido hacerle frente. Una vez se supo sobre las comodidades de algunos condenados recluidos en la guarnición de Tolemaida, la determinación del Ministerio del Interior se volvió realidad casi de inmediato. El brigadier general ordenó el traslado al pabellón de alta seguridad de La Picota de cinco uniformados. 
 
Después llegó la noticia de que uno de los hombres que serían trasladados se había fugado. Se trataba del mayor César Maldonado, quien aunque no logró pasar el último cordón de seguridad de la base de Tolemaida sí puso en aprietos al Ejército, que destituyó a dos coroneles y a un sargento por estos hechos.
 
El Inpec anunció que, según instrucciones del Ministerio del Interior, se haría una revisión para saber qué número de internos hay en las cárceles ordinarias que tiene el Inpec, pero también en los centros de reclusión militar, pues todos están bajo el amparo del estatuto del régimen carcelario que rige desde 1993.

“Estamos evaluando cuáles son las condiciones en las que se encuentran quienes están en reclusiones militares y hemos encontrado que hay unos internos que tienen unas penas tan altas que deberían estar en centros de reclusión del Inpec”, aseguró a Semana.com el general Ricaurte, quien reconoce que este no es su único reto, ni el más grande, con que se enfrenta en la dirección del Instituto.

Por algo, antes de llegar a las manos del general Gustavo Ricaurte, la dirección fue rechazada varias veces. Y no exageraban cuando decían que los problemas de corrupción, los sindicatos y el despelote administrativo hacía que el Inpec se viera como una papa caliente.
 
El nuevo director lo reconoce. Sin embargo, advierte que el cómo se ve la situación depende mucho de la facultad que tenga cada cual para minimizar o maximizar las cosas. “Yo empezaré por aterrizar los problemas”, dice Ricaurte, y además asegura que “humanizar la guardia para el control de los internos” es uno de sus retos a más corto plazo, pues solo así se podrá arrancar con una reforma de raíz.

“Además es necesario tener una guardia profesionalizada, reformada y con un estatuto de carrera moderna. La parte administrativa también es clave, luchar contra la corrupción y lograr una verdadera planeación”, señala el general.

Pero eso no es todo. También están los 34 sindicatos, que aunque el general dice que no son un escollo para la dirección, manejarlos no sería tan fácil.

“Diría yo que un gran reto será el que tiene que ver con la guardia penitenciaria. Hay un atraso en ascensos de casi diez años. Los estatutos de carrera hay que modificarlos necesariamente. En el Inpec no tenemos tenientes, no tenemos capitanes, no tenemos mayores. Y la reestructuración tomará tiempo. Seguro no se logrará antes de un año”, aseguró el general en entrevista con Semana.com.

Otro punto ‘negro’ que debe afrontar es el del hacinamiento que hay en los centros carcelarios. “Hoy en día estamos en el 24,4 por ciento, la idea es que terminado el año 2011 hayamos reducido a por lo menos el 16 por ciento”.
 
Y en cuanto al desorden administrativo, las tareas también son muchas. “Es cierto que hay un problema de delegación de funciones, la dirección tiene que firmar desde un recibo de caja menor hasta resoluciones de traslados de internos. Sin embargo, el trabajo en este sentido ya empezó”, señala el general, quien anuncia que antes de que termine el primer semestre del año espera que entren en pleno funcionamiento nuevas cárceles: la de La Picota y Guaduas.

Sobre el cuestionado uso de los brazaletes electrónicos, el general Gustavo Ricaurte dice que hay que esperar a que termine la prueba piloto. “En el Inpec lo que se ha hecho, hasta ahora, es operacionalizar el sistema, que no es de propiedad del Inpec ni del Ministerio del Interior. Una vez concluya la prueba se evaluará, y solo entonces se tomarán medidas”.

Y aunque no se atreve a hacer señalamientos directos, el general asegura que dentro del Inpec hay casos muy sensibles de corrupción, funcionarios que le han fallado a la Institución. “Estamos evaluando, hay que tomar medidas. Es una cosa a la que hay que ponerle mucha atención, a la parte disciplinaria para poder contrarrestarla”, concluye el general Gustavo Ricaurte.
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