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| 1/30/2015 9:00:00 PM

Polémica por aval para que América juegue en Bogotá

Concejales reclaman que el Distrito debe tomar medidas para que no haya problemas de orden público con las barras.

El anuncio del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), de entregar el aval para que se presten el estadio El Campín y el de Techo al América de Cali no cayó bien en algunos concejales, quienes reclaman mayores medidas de seguridad.

El IDRD también colocó una serie de condiciones para que el alquiler de los escenarios deportivos pueda ser viable. En primer término, los equipos de la ciudad (Santa Fe, Millonarios y La Equidad) tendrán la prioridad en caso de que las fechas se crucen.

El América no puede utilizar el estadio Pascual Guerrero ya que está en remodelación y por eso pasó la propuesta para jugar en Bogotá y otras ciudades. Esta semana en Pereira hubo una fuerte polémica por los episodios de violencia.

La preocupación es grande entre algunos bogotanos, que fueron testigos de los desmanes que protagonizaron vándalos disfrazados de hinchas del América el pasado 18 de enero. Un grupo de aficionados del equipo escarlata generó disturbios afuera del estadio, afectando la estación de Transmilenio. Ese día el equipo perdió contra Unión Magdalena 1-0, lo que lo dejó por fuera de la primera división.

Ante eso, el concejal del Polo Democrático Álvaro Argote aseguró que estaba bien que se preste el estadio por un tema económico, pero se preguntó si el IDRD iba a responder por los muertos de las barras.

Dijo que es conocido en el país que equipos como Nacional, Millonarios, Santa Fe y América tienen barras bravas. “Todavía no se han intervenido y no hay medidas contundentes para controlar la violencia de la afición del fútbol”.

“Sin estigmatizar, me preocupa que la violencia del barrismo se intensifique, ya que el América tiene barras duras”, aseveró el concejal. Además, solicitó que si existe el menor asomo de violencia se suspenda el alquiler del estadio.

Por su parte, la concejal Lucía Bastidas señaló que es necesario que el Distrito trabaje “en el tema de convivencia y de cultura ciudadana, además que se intensifique el diálogo con las barras bravas”, y no se mostró en total desacuerdo con la medida.

El concejal de Alianza Verde Antonio Sanguino consideró que el alquiler del estadio es legítimo, “esta ciudad es de todos los colombianos”, pero resaltó que es necesario “robustecer el programa de goles en paz y hacer una política pública de seguridad y convivencia de la barras en la ciudad”.

Todos coincidieron en que la Administración Distrital debe desplegar una acción cultural y los mecanismos de convivencia y seguridad en el espectáculo del fútbol y mantener medidas restrictivas en algunos partidos.

Voces de rechazo

Ante el anuncio del IDRD, muchos ciudadanos mostraron su legítima preocupación. Varios expusieron los antecedentes cercanos de violencia en los alrededores del estadio El Campín. Vecinos del barrio Galerías sufrieron varios daños en las paredes de sus casas por cuenta de la reacción de los hinchas enardecidos.

Y es que el aval para que el América juegue en Bogotá no sólo implica riesgos en las cercanías a los escenarios deportivos: también abre la puerta para que haya enfrentamientos entre diferentes hinchadas en los barrios de distintos sectores donde se reúnen los barristas.

Localidades como Kennedy, Ciudad Bolívar y Suba registran hechos de violencia que coinciden con los partidos catalogados como de alto riesgo por las autoridades. Expertos en el tema han expresado su preocupación, ya que habría partidos del América cada 15 días y por calendario se cruzarían con otros equipos.
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