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| 9/23/2014 12:00:00 AM

¡Cinco años de cárcel por robarse una gallina!

Los acusados son dos hermanos que están en la cárcel La Modelo de Bogotá.

En Colombia la justicia mostró este martes dos facetas diametralmente opuestas. En la primera escena, se vio muy vehemente a Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las FARC en La Habana, para reivindicarse la autoría del asesinato, hace unos días, de siete policías que, según los exámenes forenses, fueron rematados con disparos en la cabeza, y las heridas a otros cinco, en el departamento de Córdoba.

Márquez se mostró muy ofendido e insultó al director de la Policía, general Rodolfo Palomino, y al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, porque estos dijeron que ese ataque fue una acción conjunta de la guerrilla en alianza con la banda clan Úsuga (conocidos también como ‘Urabeños’). En un argumento difícil de entender, Márquez se mostró exultante al relatar que ellos “sí” mataban pero categórico al señalar que “jamás” en “alianzas con criminales”.

La declaración de Márquez fue el abrebocas al inicio de un nuevo ciclo de conversaciones con el Gobierno Nacional en los que ellos han dicho reiteradamente que ninguno de los hombres de la organización que cumple medio siglo disparando, asaltando pueblos, secuestrando, reclutando niños, lanzando artefactos explosivos contra viviendas de civiles, entre otras violaciones a la ley, va a pagar siquiera un solo día de cárcel.

La otra faceta de la justicia la mostraron los rostros perplejos, lívidos, cabizbajos, de dos hermanos que fueron hallados responsables de robarse una gallina. Ante semejante falta, un juez los condenó a casi cinco años de cárcel, un castigo para que aprendan a comportarse en sociedad y paguen la cuenta cuando devoren sudada el ave de corral.

El hecho está relatado en el propio portal de la Fiscalía General de la Nación, que lo publica con el despliegue necesario para que la comunidad se entere: “Condenan a hermanos por comer y no pagar una gallina”. En la nota se aclara que, según el juez, fue una “falta grave” por lo que no podía ser menos el castigo.

La noticia advierte que el juez 18 penal municipal de Bogotá con funciones de conocimiento condenó a cuatro años y nueve meses de prisión a los hermanos Luis Alberto y Éber Jerez Moncada (de 35 y 19 años), quienes fueron hallados culpables del delito de hurto calificado y agravado.

El juez en su decisión, dice el registro, negó a los hermanos la detención domiciliaria y la suspensión condicional de la pena, al señalar que la acción en que incurrieron fue una falta grave. El caso ocurrió el 4 de agosto del 2013 en un piqueteadero del barrio El Paraíso de la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de la capital del país, un sitio reconocido en el sector por el expendio del popular plato.

“Según la investigación, los dos hermanos se hallaban jugando tejo y hacia las 7:00 p. m. abandonaron el lugar para dirigirse al piqueteadero, donde pidieron una gallina y se la comieron. Minutos más tarde intentaron abandonar el lugar aduciendo que no iban a pagar los $35.000 de la cuenta porque no tenían dinero”, dice la Fiscalía.

Hubo una discusión entre los ávidos comensales y el dueño del establecimiento. Estos, según el testimonio de otros clientes, aplicaron el viejo adagio que dice: “Indio comido, indio ido”. Así que emprendieron la retirada. La acción de las autoridades fue oportuna y se movilizaron en un plan tenaza vertiginoso. A cuatro cuadras del lugar los hermanos fueron capturados.

Entonces el propietario del establecimiento argumentó otro hecho hasta ese momento desconocido: “No encuentro un millón de pesos en efectivo. ¡Ellos me lo robaron!”, acusó implacable.

Los dos hermanos negaron ser los responsables del robo del dinero pero no hubo atenuantes. Una sabrosa gallina, más un buen fajo de billetes, suma el robo perfecto.

Así que, a la ‘cana.’ Desde entonces los involucrados permanecen privados de la libertad. Y ahora deberán seguir tras las rejas en la cárcel La Modelo en Bogotá, un penal que tiene un hacinamiento superior al 150 % y donde hay muchos detenidos por delitos similares.

De hecho, Semana.com reveló hace unos días el caso de Luis Augusto Mora, un ladrón de chocolatinas a quien, luego de un engorroso trámite judicial, un juez lo envió a uno de los pabellones más congestionados de la cárcel La Picota, para cumplir una condena de cinco meses y siete días. El reo confesó ser “compulsivo” en el consumo de chocolates y que había cometido hurtos similares en otras ocasiones.

Así las cosas, los hermanos empiezan a purgar su pena por el robo de tan típico plato, símbolo de la gastronomía nacional. Entretanto, este miércoles, antes de entrar al recinto de la mesa de conversaciones en La Habana, las FARC tomarán los micrófonos e insultarán a alguien que no esté de acuerdo con ellos, como lo han hecho todos los días durante los últimos dos años. Es posible que reiteren que no van a pagar un solo día de cárcel.
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