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| 11/13/1995 12:00:00 AM

CONFIRMADO

Por razones que nadie termina de entender, Miguel Rodríguez viajó de Nicaragua a Colombia una semana antes de su captura.

POCOS MISTERIOS DESVElan tanto a las autoridades de Colombia y Nicaragua como la presencia de Miguel Rodríguez Orejuela en el país centroamericano y su intempestiva salida hacia Colombia ocho días antes de ser capturado por el Bloque de Búsqueda en la ciudad de Cali. Las preguntas que trasnochan a las autoridades de ambos países son fundamentalmente dos. La primera es cómo hizo para salir del país en momentos en que era uno de los hombres más buscados y la segunda es qué motivos tuvo para regresar justo cuando se encontraba a salvo en Nicaragua.
Según altos oficiales de la Policía de Nicaragua, Rodríguez y, al parecer, Helmer Herrera Buitrago, alias Pacho Herrera, estuvieron refugiados en ese país huyendo del acoso del Bloque de Búsqueda en Colombia. Los dos capos, junto con otros cuatro narcotraficantes, se habrían hospedado en un hotel barato de Managua. La versión fue publicada la semana pasada por el diario La Tribuna, que citó a fuentes policiales, y consolida las primeras versiones publicadas en Colombia por El Espectador. De acuerdo con las fuentes nicaragüenses, "el refugio de los delincuentes pudo haber sido un hospedaje de apariencia popular ubicado en las cercanías donde fue el Cine Dorado".
Las autoridades de ese país sostienen que en los días en que ocurrió el traslado de los narcotraficantes a Colombia, frente al hospedaje mencionado fue vista estacionada una camioneta azul propiedad de Jorge Guerrero, alias 'El Cuervo', una de las personas que habría servido de contacto para organizar el viaje hacia Colombia. Guerrero es conocido en Nicaragua por haber sido jefe de seguridad pública en Managua y jefe del servicio de seguridad del ex presidente Daniel Ortega.
El traslado de los narcotraficantes a Colombia se habría producido el 30 de julio, luego de que fuera secuestrada la avioneta Cessna Caravan 208 YN-CEV, la cual inicialmente había sido contratada por la firma Centro Nacional de Estudios Ecológicos Amigos de la Naturaleza para realizar un viaje por la deforestada costa Atlántica nicaragüense. La aeronave pertenecía a la empresa La Costeña, cuyo propietario es Alfredo Caballero, quien en alguna oportunidad fue sindicado de lavado de dólares y tráfico de narcóticos.
La aeronave fue abordada en la isla de Ometepe, muy cerca de la frontera de Nicaragua con Costa Rica. La tripulación estaba conformada por Andrés Avelino Narváez, como piloto titular, y Roberto Salvador Mayorga, quien tenía la misión de reemplazar a Narváez en caso de que se presentara algún problema durante el viaje. De acuerdo con la versión de las autoridades colombianas, la Cessna 208 aterrizó el primero de agosto pasado en Villavicencio. El piloto de la aeronave fue asesinado y su cuerpo fue hallado en cercanías de Zipaquirá (Cundinamarca).
El único testigo que está en condiciones de aportar pruebas para esclarecer el misterioso vuelo es Roberto Salvador Mayorga, quien se encuentra detenido en una cárcel de Bogotá, luego de que la Fiscalía 49 de Cali le dictara me dida de aseguramiento consistente en detención preventiva por falsedad en documento. Y fue el propio Mayorga quien ratificó la presencia de Miguel Rodríguez en el vuelo de la Cessna 208 en un informe de su puño y letra que envió a las autoridades de su país. Todo ello, sin embargo, no es suficiente para responder la otra pregunta: ¿Qué razones tuvo Miguel Rodríguez para regresar a Colombia después de encontrarse a salvo en Nicaragua?
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