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| 8/12/2014 12:00:00 AM

“No hay perdón ni olvido por el crimen de mis hijos”

El padre de los niños asesinados en Tame dijo que es víctima de amenazas por parte del Estado.

Cuatro años tardó la justicia para poner punto final a uno de los casos más escabrosos que Colombia ha conocido: la muerte de los pequeños hermanos Torres –de 14, 9 y 6 años– a manos de Raúl Muñoz Linares, entonces subteniente del Ejército.

Este martes, el uniformado vio sepultadas sus esperanzas por rebajar su condena a 60 años de cárcel por el triple homicidio de los menores, ya que la Corte Suprema de Justicia dejó incólume su elevada pena al evidenciar que la Fiscalía logró demostrar con pruebas contundentes que Muñoz los asesinó despiadadamente en un paraje rural del departamento de Arauca.

En medio del llanto, el padre de los niños, José Álvaro Torres, habló con Semana.com y dijo que espera que esta condena sea un mensaje para la sociedad. “De todas maneras, en Colombia la pena máxima es de 60 años, pero lo que hizo ese señor fue un crimen muy atroz”.

Torres manifestó que su vida se ha convertido en una tragedia puesto que las amenazas después de la condena del militar no han parado: “Para mí ha sido muy duro porque he recibido muchas amenazas, me ha tocado estar corriendo de un lado para otro y lo más grave es que es el mismo Estado que lo anda persiguiendo a uno”.

Por otro lado, el padre de los pequeños indicó que Raúl Muñoz Linares no asistió a la audiencia porque le da pena darle la cara al país. “Para mí no hay perdón ni olvido, el único que perdona es Dios y él está en el cielo. Espero que se arrepienta de los pecados y no vuelva a cometer esos errores como los que cometió con mis hijos”.

La pesquisa

De acuerdo con la investigación a lo largo del juicio, se presentaron pruebas en contra del militar –destituido por la Procuraduría y sancionado por el Ejército con la baja– que no pudieron ser desvirtuadas por la defensa de Muñoz Linares, quien fue procesado por homicidio agravado y acceso carnal violento.

Una de las evidencias se presentó en septiembre del 2011, cuando forenses del Instituto de Medicina Legal entregaron su testimonio ante el estrado y allí manifestaron que hallaron ADN de Muñoz Linares en el cuerpo y la ropa de los menores víctimas del atroz hecho que conmocionó al país.

En su momento, el abogado del acusado puso en duda ese dictamen argumentando que se violó la cadena de custodia y cuestionando el procedimiento de los peritos. Pero los expertos aseguraron que se usaron técnicas con estándares internacionales para lograr los resultados, lo que los hace aún más robustos.

Posteriormente, la bancada de la defensa presentó una serie de testimonios de presuntos desmovilizados de las FARC que habrían sido testigos de que fueron integrantes de esa guerrilla los que habrían cometido los vejámenes contra los menores.

Cabe recordar que uno de esos testimonios lo entregó un hombre identificado ante el estrado como Elayner Payares, quien anotó que vio a tres de sus excompañeros subversivos con los uniformes untados de sangre, por lo que concluyó que eran los responsables del hecho. No obstante, el testigo no recordó la fecha exacta en que eso supuestamente ocurrió.
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