Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/06/06 00:00

¿Conflictos de interés?

Surgen nuevos cuestionamientos al manejo del Convenio Andrés Bello, un organismo internacional que promueve la educación y la cultura en 10 países.

Ana Milena Escobar, secretaria ejecutiva del Convenio Andrés Bello, dice que su gestión es transparente.

A la vez que el gobierno Uribe está considerando una propuesta de Chile para que el cargo de nuevo secretario ejecutivo del prestigioso organismo internacional Convenio Andrés Bello sea asumido por un extranjero y no por un colombiano, como es ahora, se conocen nuevas críticas a la forma como esta institución está siendo manejada. Como la Secretaría Ejecutiva del Convenio (Secab) tiene su sede en Bogotá, para los chilenos es mejor que el cargo no esté en manos de un nacional para evitar así que se presenten conflictos de interés.

Precisamente en los últimos meses han surgido cuestionamientos de cómo organismos internacionales como éste se han desviado de su función primordial de promover la cultura, la educación y la ciencia, porque han concentrado sus esfuerzos en manejar dineros del Estado colombiano, a través de convenios de cooperación.

El contralor Antonio Hernández Gamarra asegura que entre 1998 y 2002 estos organismos manejaron sin control estatal 2,7 billones de pesos de recursos públicos. De esta cifra el 20 por ciento, 540.00 millones de pesos, fue administrado por la Secab. Casi ocho veces el presupuesto del Ministerio de Cultura para este año. Esto, gracias a la interpretación que se dio a un artículo de la ley 80 de contratación pública, que les permitía a las entidades oficiales transferir a entidades internacionales sus presupuestos para que contrataran los proyectos en forma directa y sin licitación.

Así mismo, hace dos semanas, el procurador Edgardo Maya, apoyado en una resolución de la Corte Constitucional, conminó a todos los entes estatales que administran recursos a través de organismos de cooperación internacional a que cumplan con la ley 80. Según Maya, quien no cumpla incurrirá en fallas disciplinarias gravísimas.

En el caso particular de la Secab, además de las anteriores críticas han surgido algunas denuncias puntuales que tienen que ver precisamente con los posibles conflictos de interés de su secretaria ejecutiva Ana Milena Escobar. Bajo su conducción, la Secab ha firmado millonarios contratos con empresas relacionadas con su hermano Gerardo.

Los contratos cuestionados, según lo documentó SEMANA, hacen parte de un convenio entre el Ministerio de Educación y la Secab para que esta última adelante, entre otras cosas, la construcción de salones de clase en colegios de 22 departamentos por valor de 1.636 millones de pesos. Para ello la Secab contrató al Consorcio Constructores Escolares, compuesto por Muñoz y Herrera Ingenieros Asociados Ltda. y Juan Manuel Martínez. Para la interventoría de este mismo proyecto se contrató a la firma Itac Ltda. por un valor de 300 millones de pesos. Estos contratos se firmaron a finales de abril pasado.

SEMANA encontró que Juan Manuel Martínez, un socio del consorcio ganador, tiene vigente con Gerardo Escobar una firma llamada Consorcio Nacional de Ingenieros Constructores, según consta en la matrícula 764798 de la Cámara de Comercio de Bogotá. Muñoz y Herrera -el otro socio de la alianza escogida por la Secab- ha sido contratista de la firma en la que participa Escobar.

La firma interventora Itac Ltda. también tiene relación con el ingeniero Escobar, pues se presentaron juntos, como consorcio, a dos licitaciones en Fonade. La primera en marzo del año pasado con el nombre de Consorcio IP, para la construcción de un jardín social en Bogotá y la otra con el nombre de Consorcio Nacional de Construcciones, el 5 de abril pasado para la construcción de unas instalaciones del Sena en Magdalena. Es más, Itac y Proycol, una empresa constructora de Escobar, comenzaron a compartir las mismas oficinas, según lo confirmó una persona que respondió allí el teléfono la semana pasada.

Ana Milena Escobar dice que estas firmas tuvieron relación con su hermano en el pasado y no ahora. "Yo no puedo estar pendiente de que no se presente a un proyecto alguien que conoce o que haya trabajado con alguno de mis familiares", dice Ana Milena Escobar, y que por ser ella colombiana no participa en el proceso de contratación "eso está en manos del secretario administrativo y financiero, que es un venezolano escogido por los ministros".

Además asegura que la selección de las firmas se hizo mediante una convocatoria pública y abierta, y que la Secab desde antes de la resolución del Procurador ya está adoptando la ley 80 y no tienen ninguna objeción a las exigencias que haga el gobierno. En efecto, se presentaron nueve firmas a un concurso, y fueron eliminadas siete. Según la Secab, el consorcio ganador fue el que tuvo el mejor puntaje. De todos modos el hecho de que, de todas las firmas constructoras que se presentaron, justo la ganadora tenga vínculos con el hermano de la secretaria de la Secab deja por lo menos muchas preguntas. Más aún cuando la firma interventora del contrato también está relacionada con el ingeniero Escobar.

Los cuestionamientos por posibles conflictos de interés de Ana Milena Escobar no terminan aquí. Hace cuatro años quien impulsó su nombre ante el gobierno como candidata a la Secretaría fue Germán Bula cuando era ministro de Educación y ella era una funcionaria de la misma entidad. Bula la había llevado al Ministerio pues había trabajado con ella desde que fue vicecontralor general a finales de los años 90. Unos años después de que Bula había salido del Ministerio, la Secab lo contrató en dos oportunidades como asesor, la primera en 2002 y la segunda a partir de abril pasado por 10 meses y un valor de 93 millones de pesos. El asunto es que si esta situación se hubiera dado en una entidad del Estado habría un cuestionamiento, no legal sino ético por el posible intercambio de favores, y si bien la Secab no es pública, sí administra dineros públicos y presta un servicio público.

"No entiendo por qué no puedo contratar con Bula, dice Escobar; es una persona reconocida por su trabajo, sin ninguna tacha y sin ningún vínculo con el Estado". Germán Bula coincidió con Escobar en que no considera que exista ningún problema ético en ser contratado por la Secab. "Soy idóneo para lo que me contrataron y he cumplido con mi trabajo"dice Bula, "además bajo las leyes colombianas no hay ninguna inhabilidad que supere el año, y a mí me contrató la Secab dos años y medio después de mi salida del Ministerio".

Aunque es verdad que no hay impedimento legal, estos posibles conflictos de interés que se han presentado en la Secab es lo que tiene hoy al gobierno evaluando si sería mejor entregar ese cargo a un país extranjero que opere con mayor independencia en su sede de Bogotá.

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