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| 7/25/2007 12:00:00 AM

Confusión mortal

La increíble y triste historia de un alto ejecutivo bogotano que terminó asesinado en la Clínica Shaio de Bogotá, porque lo confundieron con un capo de la mafia.

La tarde en que lo mataron, Carlos Augusto Ramírez Robayo, de 60 años, se sentía fuerte y optimista porque recién había salido con éxito de una cirugía de revascularización miocárdica. "Aunque la operación fue delicada, se mostraba que la recuperación era la adecuada. Su corazón volvía a trabajar normalmente", informó uno de los médicos que lo trató. Por tal razón se le envió a la habitación 108 de cuidados intensivos de la Clínica Shaio, en el norte de Bogotá, y se le autorizó la visita de sus familiares.


Ese día, lunes primero de agosto, al mediodía, Gustavo Ramírez Ibáñez, de 50 años y conocido en el bajo mundo como 'El Tábano' o 'El señor Ramírez', también se mostraba tranquilo porque la cirugía de las vías coronarias a la que recién había sido sometido fue calificada, según el parte médico, como "muy satisfactoria". Sin embargo, él no se sentía optimista. Al contrario, estaba inquieto porque sabía que era buscado por sicarios de grupos paramilitares con la misión de matarlo.


La razón para cumplir semejante orden se originó en abril de 2004 en Casanare. Por aquella época, la guerra entre los paramilitares del Bloque Centauros (BC) comandados por Miguel Arroyave libraba una lucha fratricida contra las Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC) que estaban bajo las órdenes de Martín Llanos. Era corriente que las víctimas de uno y otro bando quedaran tendidas en el camino mientras las autoridades cada vez hallaban más fosas con decenas de cadáveres.


En este escenario, Arroyave y Llanos buscaban causar, como fuera, daño a su contrincante. Llanos trabajaba, según informes de inteligencia de la Policía Nacional, con los hermanos Ricardo y Gustavo Ramírez Ibáñez, 'El Tábano', en la producción y el envío de cocaína. Su ilícita sociedad les producía millonarias ganancias, lo que lo llevó en un ascenso vertiginoso al "punto que se hizo jefe del cartel de Los Llanos Orientales", como reza uno de los expedientes en su contra.


Consciente de su importancia, Arroyave, que por aquel entonces dirigía sus tropas desde Santa Fe Ralito, pues estaba ad portas de la desmovilización, llamó a los hermanos Ramírez y les ofreció abandonar a Llanos y negociar en compañía.


Los dos hermanos, dos de los más curtidos narcotraficantes del Casanare, aceptaron y se aliaron con los paramilitares de Arroyave. Al enterarse, Llanos dio la orden de matarlos. En pocos días encontraron a Ricardo Ramírez y lo acribillaron. Su hermano Gustavo emprendió la huida mientras las negociaciones de paz de las AUC continuaban. Arroyave salió de Ralito con un permiso especial, pero fue muerto en una vendetta por otros paramilitares en Puerto Lleras, el 21 de septiembre de 2004.


Al tiempo que esto ocurría, Llanos logró burlar un gigantesco cerco de las Fuerzas Armadas que ya daban por hecho su captura. Sin la presión de la persecución, Llanos continuó su implacable cacería contra sus adversarios. Golpear a 'El Tábano' o a 'El señor Ramírez' era una misión difícil porque éste tenía una habilidad natural para escabullirse. Al punto que, si bien estuvo detenido una vez en la cárcel de Villavicencio y dos más en La Modelo, había logrado salir y limpiar su nombre, por lo que ni siquiera tiene en el país una orden de captura en su contra. 'El Tábano', que se movía como pez en el agua en los Llanos Orientales y en Casanare donde tiene registradas varias propiedades, optó por refugiarse en Bogotá.


Hace unos días, 'El señor Ramírez' se sintió mal y acudió a la Clínica Shaio. Al centro hospitalario también llegó Ramírez Robayo, un destacado ejecutivo de una empresa de comunicaciones. Él venía a operarse el corazón.


Después de la operación, 'El señor Ramírez' fue recluido en la habitación 336. Entre tanto, al ejecutivo Ramírez Robayo se le envió a la habitación 108 de cuidados intensivos. Las circunstancias que ocurrieron el pasado lunes desencadenaron la tragedia. Pues mientras 'El Tábano' era enviado a otra habitación para que guardara reposo, Ramírez Robayo se sentía optimista aunque con algo de frío producto de la operación, por lo que sugirió mirar si era posible que lo cambiaran de habitación.


En efecto, se encontró que la 336 estaba libre por lo que decidieron cambiarlo. A las 3:15 de la tarde, entró a la clínica un hombre de contextura atlética y 1,65 metros de estatura, cabello corto y vestido con una chaqueta de jean azul, tal como quedó registrado en los videos que graban las cámaras del centro hospitalario.


El hombre subió hasta la habitación 336 donde, a esa hora, Ramírez Robayo compartía con su esposa, Martha Lilyam, 60 años, y su hijo Carlos Andrés, de 23. El asesino actuó con rapidez. Interrumpió la charla y preguntó: "¿Usted es el señor Ramírez?". "Sí", alcanzó a contestar el ejecutivo. El sicario desenfundó una pistola calibre 7.65 y le disparó en tres ocasiones, luego le hizo otros tres tiros a la dama y dos al muchacho. Ramírez, el ejecutivo, murió; su esposa permanecía gravemente herida al cierre de esta edición, y el joven estaba estable, aunque herido en el estómago. Desde la habitación, Ramírez 'El Tábano' escuchó los disparos y la gritería de la gente que le abría paso al amenazante sicario que salía corriendo con la convicción de haber cumplido su misión.
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