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| 8/5/2011 12:00:00 AM

"Congestión judicial no representa ni siquiera el 10% de los problemas de la Justicia"

La directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, Gloria Maria Borrero, advirtió que si fracasa la reforma a la Justicia se abriría espacio a una asamblea constituyente.

La directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, Gloria María Borrero, le tomó el pulso a la reforma a la Justicia. En entrevista con Semana.com la analista, quien ha estudiado los problemas de congestión judicial y ha hecho recomendaciones sobre la iniciativa, dio cuenta de los más y los menos, que en su criterio, tiene el proyecto propuesto por el Gobierno.
 
Semana.com: ¿Cuál es su opinión sobre la propuesta del Gobierno de regular la tutela?
 
Gloria María Borrero: A la Corporación le gusta. Creo que era necesario, porque se deben regular las cosas para que haya mayor claridad. Creo que las cortes tienen un malestar en ese aspecto, al igual que lo tenían con el presidente Álvaro Uribe.
 
Semana.com: ¿Pero la propuesta no restringe en acceso a la tutela?
 
G.M.B.: No lo creo. Se está regulando que la tutela sea usada contra sentencias (una situación que causa los denominados ‘choques de trenes’) que es donde se han presentado más inconvenientes. Pero, uno no puede desconocer una realidad y es que los colombianos abusamos de la tutela. Ojalá hubiera sido más estricto el reglamento.
 
Semana.com: El presidente del Congreso, Juan Manuel Corzo, hizo unas declaraciones fuertes el día de su posesión. Dijo que la Corte Constitucional estaba legislando. Además defiende la inmunidad parlamentaria. ¿Cómo ve el ambiente político para impulsar esta reforma?
 
G.M.B.: Complicado. Creo que este es el principal reto que tiene el presidente Santos. Creo que hubiera sido muy positivo que la reforma se hubiera presentado como La Ley de Tierras, que fue radicada por el propio presidente. Eso hubiera enviado un mensaje de la importancia que tiene el proyecto para el país, porque si se complica, pasa lo que pasó durante el gobierno de Uribe: cinco veces se retiró el proyecto. Si se retira, se abriría el campo a lo que ya han sugerido unas voces: una asamblea constituyente.
 
Semana.com: ¿Pero convocar a una asamblea constituyente sólo para reformar la justicia no suena temerario?
 
G.MB.: A mí no me gusta. Para eso está el Congreso y una asamblea constituyente deslegitimaría aún más al Legislativo. Pero no seamos pájaros de mal agüero. Ojalá nos permitan dar el debate, que no llegue la Unidad Nacional y pase por encima. Afortunadamente son dos años de discusión.
 
Semana.com: El gobierno ha vendido el proyecto como una salida para descongestionar la justicia. ¿En su criterio, sí cumple ese propósito?
 
G.M.B.: No tiene esa pretensión, porque lo que agiliza la justicia son otros elementos. El ministro dice que le va a entregar 2’500.000 procesos a particulares, abogados que tendrán funciones jurisdiccionales para descongestionar el atascamiento. Esa es una falacia, un cuento mentiroso. Es una salida coyuntural, reactiva, que tiene muchos peligros.
 
Semana.com: ¿Por qué?
 
G.M.B.: La Corporación Excelencia en la Justicia ha analizado el problema de la congestión, conoce sus causas. La congestión de la que se habla no es importante. En un proyecto piloto sobre la congestión en Bogotá hicimos un análisis de los procesos.
 
Sólo con la figura de la perención o desistimiento tácito, que consiste en que después de un período sin avances se da por concluido un proceso, se puede impactar el índice de cumplimiento de solución de los procesos. Teníamos preocupación de que se revivieran procesos que estaban muertos y que se inflaran los inventarios. Pero no, de 8.120 se archivaron 6.431 y solo se reactivaron 111 procesos. El 1,37 por ciento. Eso quiere decir que a las partes no les interesa seguir con esas demandas.
 
Semana.com: Entonces, ¿de qué congestión se habla?
 
G.M.B.: lo que hemos advertido es que los procesos recientes se mueven y salen rápido. Los 2’500.000 casos son los que no se mueven. Pero eso ocurre porque la gente abusa del sistema. La mayor parte de las demandas están en la parte civil, más del 40 por ciento de la congestión. Son demandas que se han interpuesto por deudas y a pesar de que en muchos casos se han ido pagando, no se retiran, para obligar a un deudor a pagar hasta el final. Además, en otros casos los procesos tienen sentencia, pero como el juez sigue con la carga de ejecutar el bien hasta el remate, hay procesos definidos, pero en los que no se ha logrado el pago. Eso infla los índices y la congestión judicial no le pega ni siquiera al 10 por ciento de los problemas de la Justicia.
 
Nosotros no proponemos la quema de los expedientes, pero estamos seguros de que con unos instrumentos procesales eficientes podríamos evitar la carga. Por eso me parece peligroso darles funciones jurisdiccionales a abogados particulares y a notarios, personas sin experiencia. ¿Estamos sacrificando la justicia a costo de qué?
 
Semana.com: Las cortes insisten en que hay un problema de recursos. ¿Usted qué opina?
 
G.M.B.: Eso parcialmente es cierto. Se necesitan recursos pero bien invertidos. El principal problema de la justicia es de legitimidad. Y los cambios que se requieren van desde la cultura ciudadana, para que no todo se pretenda resolver por la vía judicial, hasta la mejoría de las instalaciones de los jueces.

La legitimidad comienza por dejar que lleguen los mejores a los cargos de jueces, pero también que tengan elementos para trabajar. Si un ciudadano entra a un juzgado y ve que los palacios de justicia lo amedrentan va a sentir respeto, pero si va a un despacho de un juez lleno de papeles, sin internet, con computador viejo y en algunos casos hasta con ratas, pues no se le da la investidura que debe tener a la justicia.

Semana.com: ¿Entonces para qué cambios institucionales como los que ha propuesto el Gobierno?

G.M.B.:
También son importantes los arreglos constitucionales. Necesitamos un gobierno judicial que sepa de economía, técnico, responsable, que entienda de temas como de oferta y demanda. Necesitamos ser más exigentes con los requisitos para los magistrados y quitarles las facultades de elección de funcionarios para evitar que salgan a hacer política o se enriquezcan con los fallos. Sí se necesitan las reformas institucionales, pero hay que ser conscientes de que solas no va a resolver los problemas.

Semana.com: Al respecto de los salarios…

G.M.B.:
Se necesita más plata para sueldos. Los magistrados ganan muy bien pero los jueces de primera instancia ganan muy mal. La justicia sucede en la primera instancia. Ese es el juez más importante. Pero cómo es posible que un juez de garantías sea un muchachito recién egresado. Se necesitan recursos, pero también muchas más cosas.

Semana.com: ¿Cómo le pareció el comunicado de la Corte Suprema y del Consejo de Estado en el que rechazaron la propuesta de reforma a la Justicia propuesta por el Gobierno?

G.M.B.:
Muy desproporcionado, es muy duro. Pero respaldo una cosa: que reclama la necesidad de que se haga un debate. La discusión no es fácil ni pacífica, nadie tiene la verdad revelada, pero la oportunidad de debatir no se puede soslayar.

Finalmente: La Corporación estuvo en la mesa para el análisis de la justicia. ¿Se incluyeron sus recomendaciones?

G.M.B.:
Aunque en esa mesa no hubo consensos, hay recomendaciones que sí fueron consideradas pero no aparecen en el proyecto. La iniciativa se parece mucho a la que inicialmente propuso el ministro Germán Vargas Lleras en septiembre.
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