Sábado, 20 de diciembre de 2014

| 2013/07/19 00:00

Congresistas: ¿Qué harán el último año?

El año que le queda al Congreso estará marcado por el control político, intentos de reformar las reglas electorales y muy pocas leyes del gobierno.

Este 20 de julio arranca el último tramo legislativo Foto: Guillermo Torres / SEMANA

Este 20 de julio arranca el último tramo legislativo. Los congresistas vuelven de sus vacaciones a retomar sus propuestas, a buscar el protagonismo en la política del país y a apuntalar su estrategia para continuar en la vida pública; algunos en busca de su reelección y otros de otras metas.

Por tratarse de un año electoral, analistas y los propios congresistas advierten que la actividad legislativa tendrá unas características especiales, distintas a las que distinguieron las anteriores legislaturas. Prevén que habrá mayor control político y menos protagonismo del Ejecutivo en la presentación de leyes al Congreso.

Para la muestra de que el control político estará a la orden del día, la senadora Alexandra Moreno Piraquive, del Mira, pedirá que asistan al Congreso la canciller, María Ángela Holguín, y el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, para que expliquen cuáles son los acuerdos que el país tiene para permitir a Estados Unidos hacer espionaje en Colombia. La senadora, quien pertenece a la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, anunció la cita luego de que se conoció una publicación del diario O Globo de Brasil, en la que Colombia aparece como el tercer país más espiado por la potencia.

Como ella ya hay varios congresistas que preparan iniciativas de ese tenor. “Lo más natural es que haya control político para saber si se cumplió el Plan de Desarrollo, si se cumplieron los indicadores de gestión, si las políticas públicas dieron resultado y cuál es su impacto”, explicó a Semana.com el representante de La U, Hernán Penagos.

Hay otras razones por las que tradicionalmente aumentan los debates de control político en la última legislatura del Congreso: porque los congresistas buscan protagonismo para poder marcar la agenda política, pero también porque disminuye el trámite de leyes del gobierno. Y en la actual coyuntura una tercera razón podría motivar esta actividad: las protestas sociales. En el pasado reciente cada que los cafeteros o la Justicia organizó protestas, congresistas como Jorge Robledo citaron a debates de control político. Y ante protestas como la de los mineros y el Catatumbo, entre otros, lo más probable es que el control político esté a la orden del día.

Como dijo un analista consultado por Semana.com, “si el primer período es de luna de miel y el presidente sacó sus proyectos como quiso, este último es de los congresistas”.

Un fenómeno natural del comportamiento del Congreso es que hay menos leyes de iniciativa gubernamental. De hecho, la legislatura pasada ya mostró esa tendencia. Según un balance del observatorio Congreso Visible, mientras en la primera legislatura el Gobierno presentó 50 proyectos de Ley, en la más reciente solo presentó 31. Eso se explica porque se supone que el Gobierno se jugó buena parte de sus cartas al comienzo de período.

Sin embargo, en el tintero hay varias leyes importantes. Tal vez la más urgente es la que reglamenta la reforma a la salud. Al final de la legislatura pasada, el Congreso aprobó una ley estatutaria que definió el alcance de este derecho. ¿Cómo va a funcionar? Es la pregunta que deberán resolver los congresistas en la próxima legislatura con el trámite de una ley ordinaria. Por tratarse de una ley prioritaria es probable que los congresistas dediquen buena parte del tiempo a discutirla y aprobarla.

La reforma al Código Penitenciario, que ya cumplió dos debates en la Cámara, pasará al tablero del Senado (comisión I y Plenaria) donde probablemente pasará sin contratiempos. Se trata de un proyecto que busca superar el hacinamiento en las cárceles, mejorar las condiciones carcelarias, agilizar algunos trámites y vincular al sector privado en el mantenimiento y construcción de los centros carcelarios. Uno de los puntos más polémicos que ha tenido el debate tiene que ver con el permiso que debe otorgar un juez para que los periodistas puedan entrevistar a los detenidos. Para varios críticos se atenta contra de la libertad de expresión.

El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, anunció que impulsará en el Congreso la reforma pensional. Este proyecto de ley, sin embargo, tiene resistencias debido a la sensibilidad popular que hay. En un cuarto año es de difícil discusión, por el desgaste que supone una norma que despierta la sensibilidad social. No obstante, en el pasado, durante el último año del gobierno de César Gaviria se aprobó la Ley 100. Falta ver si el músculo político alcanza.

Proyectos como el nuevo Código Minero, la reforma a la Educación, la reforma a la Justicia, la reforma al reglamento del Congreso, entre otros de mucha importancia, probablemente estarán por fuera de la agenda. Para la directora de Congreso Visible, Laura Wills, es probable que “en este esta época de elecciones los congresistas radican con mucha frecuencia proyectos de interés local y regional como celebraciones y honores”.

¿Reforma electoral?

El senador Luis Carlos Avellaneda, del Polo, propondrá un proyecto de ley para permitir que los partidos pequeños puedan presentar listas al Congreso en coalición. Esto es para facilitar la entrada de los partidos con bancadas pequeñas, pues a partir de este año los que no obtengan una votación superior al 3 por ciento del censo electoral (450.000) dejarán de existir.

Aunque la legislatura no ha arrancado, la propuesta promete una dura controversia porque el propio partido al que pertenece Avellaneda no respalda oficialmente esa iniciativa. Falta ver qué posición asume el gobierno que ha insistido en que no se deben cambiar las normas electorales a solo unos meses de la campaña.

La paz

Si los diálogos en La Habana arrojan resultados antes de diciembre, las reformas constitucionales o leyes para reglamentar el Marco Jurídico para la paz (que facilita la aplicación de normas excepcionales de justicia transicional para superar el conflicto armado), estarán sobre el tapete en el segundo semestre de la legislatura.

Sin embargo, es muy temprano para vaticinar cuánto podrá avanzar el Congreso en esa materia. A menos de que haya un acuerdo, podrían formularse proyectos de leyes para aclimatar la paz, pero correrían el riesgo de fracasar, pues hasta que no haya un acuerdo no tendrían ningún sentido.

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