Lunes, 1 de septiembre de 2014

SEMANA

| 2013/09/14 00:00

Congresistas a La Habana “cuando sea conveniente”

Un trino del Presidente Santos pone fin a una polémica con las Farc pero deja dudas sobre qué pasa en las conversaciones.

En su cuenta en Twitter, el presidente Juan Manuel Santos puso fin a las especulaciones sobre el viaje de una delegación del Congreso y los directivos de los partidos políticos a La Habana, que Jesús Santrich, uno de los negociadores de las Farc, había anunciado para el próximo miércoles 18.

“La comisión de los partidos políticos a La Habana se realizará cuando el gobierno considere que es oportuno y conveniente”, trinó el mandatario. Con ello, puso el puntillazo final a varios días de especulaciones sobre el viaje.

La visita a Cuba fue propuesta por Pablo Catatumbo a Juan Fernando Cristo, presidente del Senado, por teléfono, para que los jefes de los partidos y del legislativo escucharan de primera mano las objeciones de las Farc al proyecto legislativo gubernamental para convocar referendos sobre los acuerdos de paz el mismo día de la elecciones de Congreso o de Presidente, y para discutir con ellos el tema de participación política que está ahora en la Mesa de diálogos.

Santos dijo en su momento, cuando las Farc contaron públicamente de la invitación, que “en principio” no se oponía. Como todas estas visitas, esta debe ser discutida y aprobada por los negociadores de ambas partes.

Este viernes Santrich no solo reiteró la invitación sino que dijo que la visita tendría lugar el 18, es decir el próximo miércoles.

“Esperamos explicarles nuestra posición y puntos de vista sobre lo que tiene que ser un mecanismo de refrendación. La palabra empeñada del gobierno en la mesa de conversaciones de La Habana indica que ese punto de la refrendación se debe discutir”, dijo en una rueda de prensa.

Sin embargo, inmediatamente después, tuvieron lugar pronunciamientos algo insólitos, dadas las circunstancias. El presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, que desde el comienzo manifestó su acuerdo con la visita, se apresuró a precisar, en una entrevista en Blu Radio y luego en un comunicado, que “ni la Mesa ni el gobierno” habían hecho aún un anuncio sobre la fecha. Roy Barreras habló en el mismo sentido. Y ahora lo hace, finalmente, el presidente Santos, para dictaminar que la reunión se hará cuando sea “conveniente”.

Esto pone punto final a la especulación de estos días sobre el viaje de los congresistas. Pero el incidente deber verse no tanto en relación con ese viaje –que al fin y al cabo tendrá lugar más pronto que tarde, pues todos, gobierno, guerrilla y congresistas consideran que es conveniente– sino como un síntoma de que en las entrañas de la Mesa de conversaciones de La Habana, se están revelando públicamente tensiones hasta hace poco insospechadas.

Todo indica que Santrich se ‘adelantó’ con la fecha y que el gobierno y sus más fieles escuderos, como Cristo, se apresuraron a ponerles a las Farc el ‘tatequieto’ hasta que el Presidente se manifestó, cerrando la discusión.

Pero esta no habría sido la única muestra de pataleo de las Farc contra las reglas de confidencialidad pactadas.

Otra, que pasó desapercibida, fue el llamado, en la misma intervención de Santrich, reiterado luego en un comunicado el sábado, a que se hagan públicos integralmente los acuerdos del primer punto de la agenda, sobre el agro y desarrollo rural. Tal llamado va en contravía de lo acordado por las partes para mantener en secreto los acuerdos hasta que no se llegue a un acuerdo final.

Unas semanas antes, Timochenko, máximo jefe de las Farc, había revelado también una conversación privada de los negociadores en la que, presuntamente, se había ventilado la posibilidad de que el referendo diera paso a la convocatoria de una especie de ‘mini-Constituyente’ o Congresito.

Las Farc han criticado el Pacto Nacional Agrario del gobierno como una “reunión de corbatas”, en la medida en que el campesinado que protagonizó el paro no asistió o se retiró del evento, que nació cojo por esa razón. Y han criticado también que se diga que está en sintonía con lo pactado con ellas en Cuba.

“(Eso es) algo muy fácil de afirmar cuando el país no conoce la totalidad de unos convenios en los que existen salvedades sobre temas vitales para la sobrevivencia de la población rural y sus economías” –dijeron las Farc en su comunicado del sábado. Y remataron: “Ya es hora de levantar el manto de secretismo que sin razón se ha tendido sobre estos asuntos de interés nacional”.

El anuncio unilateral de una fecha para reunirse con los congresistas y este llamado público a que se revelen los acuerdos sobre el primer punto de la agenda, cobijados por el acuerdo de confidencialidad que se hizo entre las partes, deben haber puesto los pelos de punta a los delegados del gobierno en la Mesa.

Más allá de sus implicaciones inmediatas, esas manifestaciones unilaterales de las Farc pueden sugerir que esta guerrilla, quizá algo incómoda a veces con la metodología de confidencialidad acordada para las conversaciones, aprovecha, al calor de los paros y la movilización popular, para presionar en público temas que le convienen.

Que haya tensiones entre dos enemigos de medio siglo intentando firmar un acuerdo de paz no es nada raro. Lo que es un mal indicio es que empiecen a salir al público. Quizá más que cualquier otra cosa eso fue lo que acabó con el Caguán.

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