Domingo, 23 de noviembre de 2014

| 2013/07/19 00:00

Congreso y Gobierno ¿siguen siendo amigos?

Este año será clave para la Unidad Nacional, la reelección de los senadores y la del presidente.

Una vez más los senadores se encontrarán con Juan Manuel Santos. Foto: SEMANA

Este sábado 20 de julio, como es costumbre, se vuelven a encontrar los senadores con el presidente Juan Manuel Santos y su gabinete. Quizá en esta ocasión las relaciones no serán tan fraternas como al principio, pero es seguro que seguirán siendo cordiales. Es así que, entre paros y protestas, el presidente visitará al Legislativo para rendir cuentas de su gestión y 'tirar línea' sobre lo que el país esperara en este último año de lo que es hasta ahora su primer mandato.

¿Hará cambios en el gabinete? ¿Dará pistas sobre su deseo de reelección? ¿Hablará fuerte sobre la paz? Todo es incierto. Frente a lo que sucedió el año pasado, cuando aún estaban frescas las heridas por el fallido proyecto de la reforma a la Justicia, el ambiente que espera a Santos en el Legislativo es mucho más positivo.

¿Qué pasó en este año?

Entre mediados del 2012 y del 2013 el Gobierno logró reconquistar al Congreso, aunque es evidente que la relación nunca volvió a hacer como la de los primeros dos años. Durante 2010 y 2011 bajo el mando de German Vargas, la Unidad Nacional sacó adelante proyectos de gran calado como la ley de víctimas, el estatuto anticorrupción, la ley de regalías, entre otras.

Sin embargo, aunque con menos emoción, en esta ocasión el Congreso le volvió a cumplir al Gobierno -más que al país- y sacó adelante los proyectos prioritarios para el ejecutivo como la reforma tributaria, la reglamentación de fuero militar, la ley estatutaria en salud y la Alianza Pacífico.

La Unidad Nacional, blanco de críticas, siguió funcionando como todo un 'relojito' legislativa y la relación con el Gobierno, aunque ya no de grandes pasiones, es de mutuo respeto. “La luna de miel se acabó y como en cualquier matrimonio, ha habido crisis. Pero ahora existe una relación más madura y respetuosa”, dice un avezado senador.

Respeto y ayuda mutuos

Ahora, desde este sábado, empieza un nuevo año que no es igual a los otros tres del Gobierno: se acercan las elecciones y los congresistas -y por qué no el Gobierno- se la juegan toda por la reelección. En este periodo, los políticos necesitan al presidente y él los necesita a ellos también.

Tanto senadores como representantes viajarán a sus regiones, donde necesitan mostrar resultados y para ello necesitan, indudablemente, del la mermelada del ejecutivo. Tampoco duele la presencia del presidente entregando carreteras, colegios, hospitales, casas y títulos de tierra. “Si el presidente no los ayuda en este año crucial, muchos se sentirán abandonados y libres para mirar otras alternativas presidenciales”, dice un conocedor de la política.

Y desde marzo, cuando serán las elecciones legislativas, los papeles se cambian. Desde ese entonces el presidente Santos o en su defecto el elegido para continuar con la prosperidad democrática, querrán apoyarse en las bancadas legislativas para asegurar su elección de manera holgada y con buena representación territorial.

Por ahora, aunque los senadores y representantes hablen de un presidente muy desgastado y ligado a la paz, lo más probable es que el presidente gané por 'W', porque no se evidencia quien le podría arrebatar la reelección. Sin embargo, en política las cosas cambian y en un abrir y cerrar de ojos, el panorama puede ser otro. Por lo mismo, es clave para ambos lados cementar una relación de respeto y de ayuda mutuos.

El ajedrez de los partidos

En este año la Unidad Nacional pasará una dura prueba. Aunque funcionó como coalición legislativa, es incierto si se puede transformar en una coalición de apoyo electoral y político. Aunque los liberales y La U -que no acaba de acomodarse como socio de segunda mano del presidente- seguramente acompañarán al presidente en su deseo de reelegirse, partidos como el Verde y los Conservadores han dicho que quieren tener candidato propio.

El quinto miembro de la coalición, Cambio Radical, tampoco ha fijado posición y está más preocupado, al igual que los verdes, en alcanzar el umbral para seguir existiendo. ¿Será que la Unidad Nacional tiene fecha de vencimiento o más aun, de transformación? Mantener la unidad será el reto tanto de los partidos como del gobierno.

Por otro lado está la oposición y las minorías. Todo parece indicar que el Polo se dedicará con más ahínco al control político y desde ya se sabe que dará de qué hablar con duros debates sobre temas de realidad nacional.

El Mira, independiente frente al gobierno, se dedicará a asegurar su propia supervivencia mientras mantiene su disciplina en el Capitolio. Y el PIN otra vez acudirá a la estrategia de cambiarse el nombre, aunque es incierto si le servirá. Por ahora, vienen el año electoral con su dosis de estrategia, propaganda, guerra sucia y protestas. En sus marcas…

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