Jueves, 19 de enero de 2017

| 2015/11/11 13:00

El golpe a Benedetti por las corridas de toros

La propuesta del senador de prohibir las corridas de toros en la ley contra maltrato animal fue rechazada con un contundente 10-0. Pero no significa que el debate sobre el toreo esté cerrado.

El golpe a Benedetti por las corridas de toros Foto: Archivo SEMANA

Hasta en tres sentencias, la Corte Constitucional ha reiterado que la prohibición de las corridas de toros es un asunto que le corresponde al Congreso de la República. La razón es simple. Estos festejos están amparados en una ley de la República (911 de 2004), que las define como tradición y manifestación cultural. Y solo el legislativo, han dicho los magistrados, son los competentes para expedir una ley que así las prohíba.
 
El senador Armando Benedetti quiso abrir el debate sobre las corridas de toros. Este miércoles, aprovechando que la comisión primera del Senado discutía el proyecto contra el maltrato animal, quiso incorporar un nuevo artículo que eliminara la cláusula en el actual estatuto de protección animal (vigente desde 1989), que hoy permite las corridas, el coleo, y las peleas de gallos.
 
Benedetti presentó el pasado mes de julio un proyecto de ley para prohibir las corridas, y que debe cursar cuatro debates. El mismo texto de ese proyecto fue el que presentó como propuesta, es decir aprovechó que la ley de maltrato animal le faltan solo dos debates, para impulsar su proyecto de ley.
 
El proyecto, del representante liberal Juan Carlos Lozada, pretende imponer drásticas sanciones, desde penas entre 12 y 36 meses de cárcel y multas entre cinco y 50 salarios mínimos, para quienes maltraten animales. El proyecto además, puede convertirse en la primera ley en el país que califica a los animales como seres sintientes y sujetos al reconocimiento de derechos.
 
Lozada, quien además respalda la consulta antitaurina, aseguró que el espíritu de su proyecto no estaba la prohibición de las corridas de toros, por lo que sugirió que la propuesta de Benedetti fuera excluida. Además, de ser aprobada, corría en riesgo todo el trámite del proyecto.
 
La proposición fue llevada votación, y el resultado fue aplastante: 10-0. Pero no significa una posición definitiva del Senado a favor de los toros, como podría leerse. Solo fue la decisión de abstenerse de pronunciarse sobre un asunto que tarde o temprano llegará al Congreso, pero que en esta oportunidad fue llevado casi por debajo de la mesa.

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