Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/08/30 11:29

“Tuve el privilegio de tener dos papás”

Débora Villegas fue al Congreso para rechazar el referendo de la senadora Vivianne Morales que busca prohibir a las parejas del mismo sexo adoptar. Esta es su historia.

Débora Villegas con sus dos padres. Foto: Cortesía: Débora Villegas

En el Senado pocas intervenciones logran conmover a los asistentes. Por lo general los debates resultan tan acalorados, que desatan posiciones antagónicas e irreconciliables. Por eso, la semana pasada el testimonio que dio Débora Villegas ante un recinto repleto de asistentes, pero ausente de senadores, llamó tanto la atención.
 
Villegas es una joven profesional a punto de cumplir 25 años. La semana pasada participó en la audiencia pública que se desarrolla para debatir la propuesta de referendo de Viviane Morales. La senadora quiere hacer esta convocatoria para que los colombianos se pronuncien sobre si las parejas del mismo sexo deben tener la misma posibilidad de adoptar que las heterosexuales. El debate tuvo que ser interrumpido por cuenta de la audiencia que se desarrolló en el Senado en la que se suspendió al magistrado Jorge Pretelt, pero seguirá este miércoles.
 
Débora decidió que debía contar su historia. En una sentida intervención relató que fue criada en Bucaramanga por dos padres homosexuales. Y que ahora vive con el amor incondicional de su esposo Gustavo, con quien que lleva más de 3 años de relación y tiene una hija de tres años y medio.
 
Su mamá conoció a su papá en una fiesta. Ella sabía que él era homosexual, sin embargo, en medio de los tragos y la música esa misma noche tuvieron relaciones sexuales. Ella quedó embarazada.
 
Débora cuenta que ella no podía hacerse cargo de un bebé y, por eso, decidió abortar. Sin embargo, Jorge, su papá, le insistió en que descartara esa idea pues él podía hacerse cargo de la niña. Apenas nació, su mamá la entregó a su cuidado con la condición de no volver a saber nada de ellos.

Jorge Villegas con su hija Débora. Foto: Cortesía de Débora Villegas. 
 
Durante los primeros meses, su papá no tuvo ninguna dificultad en criarla solo. Débora asegura que esa presencia materna no le hizo falta. "Uno no puede extrañar algo que nunca ha tenido… Igual no influyó en nada. Siempre conté con el apoyo por parte de mis abuelas, mis tías y demás miembros femeninos de la familia. Fueron una influencia femenina para mí", relata.


Foto: Cortesía de Débora Villegas. 

Un año después de su nacimiento, su padre conoció a Vladimir, un bumangués radicado en Bogotá del que se enamoró profundamente. Ambos iniciaron así una relación que los llevó a mudarse juntos a Bucaramanga. Al principio fueron víctimas de señalamientos y discriminaciones indirectas.  "Cuando íbamos al médico me revisaban a mí, por si había sido, quizá, violada. O en el colegio, recibir tarjetas de invitación a eventos que hablaran específicamente de un papá y una mamá cuando sabían que yo tenía dos papás”, cuenta.  
 
Durante el colegio, Débora siempre fue una de las mejores estudiantes. Pero como asistió a una institución católica, le pidieron ir al psicólogo por el impacto que podría tener en ella el hecho de vivir con dos papás. La conclusión por parte de esos profesionales siempre fue la misma: ella era una niña feliz, nada diferente a los demás.
 
“Soy y siempre fui una persona totalmente normal”, asegura. Agrega que le duele que señalen que las parejas del mismo sexo puedan abusar o hacerles daño a sus hijos y siente que ella es la prueba de lo contrario. “Lo que dicen que pasa en esos hogares es una mentira que yo nunca viví”.

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