Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/01/09 12:00

Insólito: De víctima a causante del matoneo

El Consejo de Estado falló un caso de bullying de una menor que pretendía regresar al colegio en el cual agredía a sus compañeros.

El tribunal encontró que no existían pruebas de que la estudiante hubiere sido atacada por sus compañeros de clase en la forma como lo expresaban los tutelantes. Foto: Stockxchng

En los últimos años, las autoridades judiciales han hecho del bullying y el matoneo en los colegios un asunto de política pública. Colegios, profesores y las comunidades académicas en general han están comprometidas en la lucha contra ese flagelo. Sin embargo, no han faltado los casos en los que los padres de los matoneadores han querido mostrar a sus hijos como víctimas.

El Consejo de Estado documentó un caso parecido. Los padres de una alumna de Floridablanca (Santander) interpusieron una acción de tutela tratando de convencer a las autoridades de que su hija –además de ser víctima de acoso escolar- había sido excluida del plantel donde estudiaba sin ninguna justificación.

Al parecer, era la menor la que agredía a sus compañeros. El tribunal encontró que no existían pruebas de que la estudiante hubiere sido atacada por sus compañeros de clase en la forma como lo expresaban los tutelantes.

El padre de la niña, a pesar de estar privado de su libertad, interpuso una acción de tutela ante el Tribunal Administrativo de Santander. La razón, la separación de su hija del plantel en el que había estudiado desde el preescolar hasta el quinto de primaria.

Adujo que su pequeña fue víctima de matoneo. Según afirmó, la menor era agredida constantemente por parte de sus los otros estudiantes, quienes la humillaban constantemente. Aseguró que las autoridades del plantel guardaron silencio sobre la problemática, pese a haber sido alertadas sobre ella.

La pequeña debió ser inscrita en otro colegio de Floridablanca. Según los padres, debido a que la institución en la que estudió por años no solo hizo oídos sordos frente al bullying del que habría sido víctima la estudiante sino que se negaron a volver darle el cupo.

Sin embargo, el Tribunal demostró otra cosa. Indicó que lo del cambio de colegio era voluntario y que tampoco había evidencia del supuesto maltrato a la alumna. Al contrario, parece ser que era ella la que acosaba a sus compañeros y cometía diversos actos de indisciplina.

Aparentemente, esa circunstancia le acarreó problemas disciplinarios que llegaron a poner entre dicho su continuidad en colegio demandado, aunque era claro que su salida no tenía que ver con una decisión unilateral del colegio.

Sin embargo, el Tribunal sí encontró la necesidad de que las autoridades del nuevo colegio se reunieran para discutir los problemas de indisciplina de la niña a través de un comité de convivencia.

Igual opinó el Consejo de Estado, que ratificó la orden para tatar los problemas de comportamiento de la pequeña a través del diálogo. Eso significa que no solo los alumnos que son víctimas de bullying sino los propios perpetradores de los acosos deben ser valorados y tratados especialmente por los planteles educativos.   

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