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| 7/7/2015 2:21:00 AM

“El tema ambiental no es ajeno a la negociación en La Habana”

Dijo a Semana.com el ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, luego de la petición del Consejo de Estado de incluir “la protección del ambiente” dentro de los temas de la negociación.

En medio de la escalada de violencia que ha dejado una huella imborrable en el Pacífico colombiano, el Consejo de Estado le pidió este lunes al Gobierno que "la protección del ambiente" sea incluida dentro de los temas que se discuten en La Habana.

No es para menos. Han pasado escasos 15 días desde cuando miembros de las FARC derramaron 410.000 galones crudo en la cuenca que surte de agua a los habitantes de Tumaco. Esta arremetida del grupo guerrillero contra la infraestructura petrolera se convirtió en una de las mayores catástrofes ambientales en la historia del país.  

El llamado que esta vez hizo el alto tribunal corre por cuenta de un hecho que ocurrió hace casi 20 años, pero que tomó relevancia por las fuertes críticas que les han caído a los grupos guerrilleros por los daños medioambientales que han ocasionado por cuenta de su ofensiva.

De ahí que el Consejo de Estado le haya solicitado al Gobierno que los temas ambientales no se pasen por alto en la negociación y que, por el contrario, sean centro de la discusión.

Frente a estas solicitudes que hace el alto tribunal, el ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, le dijo a Semana.com que aunque el medio ambiente no es un punto central de la agenda, corresponde a un eje transversal de los preacuerdos.

En ese sentido dijo que con insistencia le ha expresado al Gobierno su preocupación por el impacto que causan en los ecosistemas los ataques a la infraestructura petrolera, el tema ambiental “no es ajeno o lejano a la negociación de La Habana”. Por el contrario, resaltó que tanto el punto de tierras como el de sustitución de cultivos y el de agricultura sostenible están ligados a los temas que se han negociado.

“Es un tema que se viene trabajando en distintos sectores. Los temas ambientales sin que estén explícitamente expuestos en la agenda, los acuerdos a los que se ha llegado son transversales desde el punto de vista ambiental”, dijo.

Para el jefe de la cartera, la solitud busca que el Gobierno incluya “la protección de un ambiente sano” dentro de la agenda. “Es un tema que se viene trabajando en distintos sectores y áreas. Esta semana se revisará la petición. Pero los temas ambientales sí se han abordado en la negociación”.

De acuerdo con el comunicado inicial, “el Consejo de Estado le solicitó al gobierno nacional incluir la protección del ambiente sano, los bienes ambientales, recursos naturales, ecosistemas, biodiversidad y la naturaleza en las agendas para la paz que están en curso en La Habana, y que se tengan en cuenta en cualquier negociación con grupos insurgentes”.

En él, el tribunal pidió a la Unidad de Delitos Ecológicos o Ambientales de la Fiscalía General que “evalúe si es procedente investigar a la organización insurgente FARC y a aquellos miembros que hayan participado en la comisión de presuntas violaciones a los bienes ambientales afectados por la explosión y vertido de hidrocarburos” tras un atentado ocurrido en 1996 en el sur de país.

La noticia se conoció el mismo día que las autoridades reportaron un nuevo atentado contra un oleoducto en el suroccidente del país. Los hechos se habrían presentado en zona rural del municipio de Orito, Putumayo.

“Las FARC pusieron unas cargas explosivas que causaron una afectación a un tramo del oleoducto San Miguel-Orito”, en el departamento de Putumayo, indicó el reporte oficial.

Aunque el ataque produjo un incendio, no hubo lesionados. Las válvulas del tubo fueron cerradas y el tránsito por la carretera entre los dos mencionados municipios fue normalizado un par de horas después de la explosión.

Además del costo civil y económico del ataque, el impacto ambiental del derrame de crudo es incalculable. Incluso, en el caso de Tumaco, pese a que los balances más optimistas dicen que en 15 años se habría recuperado el ecosistema, expertos de la Universidad Nacional advierten que “la biodiversidad nunca se recuperará”.

Según explicó el biólogo Germán Márquez, del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la UN, el crudo, al disolverse con el agua, se mezcla en diferentes capas. “La capa superficial del petróleo negro que flota es la única que se ve, pero hay una parte que se disuelve en el agua y otra que finalmente se hunde, de tal manera que termina afectando todos los componentes del ecosistema”.

De acuerdo con el Consejo de Estado, “los bienes ambientales están protegidos convencional y constitucionalmente, por lo que tales situaciones representaron la violación del artículo 55 del Convenio I de Ginebra, que regula los conflictos armados internacionales y establece que ‘en la realización de la guerra se velará por la protección del medio ambiente natural contra daños extensos, duraderos y graves’”.

Este pronunciamiento forma parte de una resolución en la que se declaró responsable al Ministerio de Defensa “por la muerte de un miembro del Ejército encargado de la protección del oleoducto transandino cuando fue víctima de la emboscada” en 1996.
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