Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/2/2013 12:00:00 AM

La ley es la ley: ¡los presos no pueden tener barba!

Autorizan a los centros penitenciarios prohibir a sus reclusos llevar barba.

¿Se imagina el lector a Pablo Escobar, ‘Don Berna’, ‘El loco’ Barrera o a 'Jorge 40' impecablemente afeitados, bien peinados y exhibiendo sus rostros limpios? De ser así, es posible que la primera impresión sea la de que se trata de hombres más buenos de lo que realmente son. ¿Por qué? Porque a través del cine se ha caracterizado a los malos con barbas y sin rasurar. Se trata de una tradición que viene desde Hollywood con las películas del oeste y que al parecer inspiró una curiosa decisión legal.

En efecto, esta semana el Consejo de Estado emitió un fallo en el que autoriza a las cárceles prohibir a sus reclusos tener barba y se ordena que de ahora en adelante, la afeitada es obligatoria. De hecho, este es uno de los pocos fallos de un Alto Tribunal que pueden considerarse curiosos.

Mediante una demanda un grupo indeterminado de reclusos solicitó que se respetará el ingreso de más de tres libros para entretenerse y la posibilidad de tener el pelo y barba larga.

El asunto llegó a la sección Primera del Consejo de Estado que con ponencia de la magistrada María Elizabeth García González, les dio la razón parcialmente al indicar que el Estado debe promover y fomentar el acceso a la cultura, erudición e ilustración de todos los colombianos en igualdad de oportunidades.

Por tanto, limitar los libros de pasta blanda a tres por recluso restringe el propósito resocializador de la pena, pues para garantizar el desarrollo integral de la persona recluida se le debe dar la oportunidad de ilustrarse y adquirir conocimientos a través de los libros, siempre y cuando los mismos no atenten contra el orden público y las buenas costumbres.

La Sala recordó que no toda limitación es desfavorable para quienes se encuentran privados de su libertad, pues es razonable limitar el ingreso de ciertos elementos que en un momento dado pueden ser utilizados para atentar contra la integridad de cualquiera de los reclusos, e incluso del mismo personal de guardia.

La decisión, sin embargo, negó la nulidad del aparte del reglamento que exige a los reclusos mantener el pelo y la barba cortos. Según el demandante, esto limita su derecho al libre desarrollo de la personalidad. Por su parte, la Corporación explicó que dicha prohibición no pretende disminuir tal derecho, sino que la disposición obedece a proteger las condiciones de salubridad e higiene que por lo general se ven afectadas por causa del hacinamiento carcelario existente.

“Una persona que se encuentra privada de la libertad en establecimiento carcelario y penitenciario está bajo una particular forma de sumisión o subordinación obligacional en relación con el Estado, precisamente, por su condición de recluso”, señala el fallo. Por lo cual, el Estado busca su protección y salubridad.

Finalmente, la Sala anuló las disposiciones del reglamento que limitan la participación y votación de los reclusos dentro de los comités de disciplina del penal.

“El aparte del artículo 15 demandado, que otorgó una participación a los reclusos dentro del Consejo de Disciplina, con la posibilidad exclusiva de manifestar sus opiniones y la salvedad de que no tendrían derecho a voto, contraría el espíritu normativo contenido en el artículo 118 de la Ley 65 de 1993, pues de su texto no se colige que el Legislador quisiera imponer restricción alguna en este aspecto”, afirma la sentencia.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.