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| 12/3/2013 12:00:00 AM

Así fue como tumbaron el logo de Uribe

¿Cómo se pasó de una decisión dividida cuatro contra cuatro a un fallo mayoritario?

El Uribe Centro Democrático sufrió un revés grave. Según una resolución del Consejo Nacional Electoral (CNE), no podrá usar su logosímbolo en el que aparece una imagen de la cara del expresidente Álvaro Uribe en técnica esténcil. Ese movimiento había registrado ese logosímbolo con el fin de poder usarlo en la campaña y, desde luego, en el tarjetón.

Poder usar la imagen del expresidente Uribe en el tarjetón podría marcar una diferencia tangible en el tamaño de la bancada uribista en el futuro Congreso, es decir, el potencial bloque opositor en un eventual gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

La decisión no fue pacífica en el CNE. Ocho de los nueve magistrados de este organismo electoral ya habían dicho hace unas semanas en un concepto que los partidos o movimientos políticos no podían usar nombres propios en sus denominaciones ni fotos en sus logosímbolos. El magistrado Juan Pablo Cepero, del Partido Conservador, hizo un salvamento de voto en el que explicó por qué no estaba de acuerdo.

En criterio del CNE, las reformas políticas del 2003 y el 2009 apuntan a fortalecer los partidos, pero la política personalista y caudillista va en contra de ese objetivo. En últimas, fue una interpretación de la Reforma Política que en ninguno de sus apartes se refirió a cómo deben ser los logosímbolos de los partidos.
 
La Procuraduría terció en el debate y pidió al CNE que echara para atrás esa posición. Al mismo tiempo, hace un par de semanas, en atención al requisito exigido por la Registraduría, el uribismo registró su logo con la cara de Uribe en esténcil para hacerle el esguince al concepto, pues no es estrictamente una foto.

El pasado 27 de noviembre, el CNE debatió dos ponencias. Una para atender la solicitud de la Procuraduría y otra para resolver de una vez por todas si el uribismo podía utilizar el logo en mención. La primera ponencia fue elaborada por el magistrado Juan Pablo Gil de la Hoz, del Partido de La U; y la segunda, por José Joaquín Plata, del PIN. Las dos, aunque versaban sobre temas distintos, estaban concatenadas. Ambas pedían impedir que el logosímbolo del uribismo fuera aprobado.

El debate no es un asunto menor. El uribismo considera que sin Uribe en su logo o en el nombre de su movimiento la gente podría confundirse. De hecho, el Partido de La U, que se creó para respaldar la reelección de Uribe, debe su nombre al apellido del exmandatario. Pero ahora, ese partido está en la otra orilla: el santismo. Y para el elector de a pie la coexistencia de esas organizaciones políticas con nombres que aluden a la misma persona se podría prestar para confusiones.

Ese 27 de noviembre, en la sala plena sólo faltaba el magistrado Emiliano Rivera, del Partido Liberal, quien se encontraba de licencia. Es decir, había ocho de los nueve magistrados.

Curiosamente, cuatro magistrados estaban en desacuerdo con las dos ponencias. Ellos eran la presidente del CNE, Nora Tapia, y Juan Pablo Cepero, del Partido Conservador; Joaquín José Vives, liberal, y Óscar Giraldo, de La U. Tres de estos magistrados (todos menos Cepero) con sus votos estaban cambiando su posición, pues semanas atrás habían votado a favor del concepto jurídico que advirtió al uribismo no usar nombre ni fotos de personas.

En la otra orilla estaban a favor obviamente los dos ponentes, Plata y Gil; Yolima Carrillo, de Cambio Radical y Bernardo Franco, de La U.

Los detalles de cómo fue la votación son clave porque lo que ocurrió después podría dar pie a demandas disciplinarias en contra de los magistrados.

Resulta que las votaciones quedaron cuatro a cuatro. Así las cosas, lo que dice el reglamento es que hay que llamar conjueces para dirimir la discusión. Sin embargo, lo que ocurrió fue que volvieron a citar a un debate para ver cómo las ponencias conseguían la mayoría.

Al final, Vives y Tapia cambiaron su posición y votaron las ponencias a favor. Para los magistrados Cepero y Giraldo, lo ocurrió fue irregular. Por eso, en señal de desacuerdo, ellos se abstuvieron de participar en la votación. Lo usual es que los magistrados disidentes en una sala que va a votar un fallo voten negativamente y hagan una aclaración de ese voto. Ellos, sin embargo, no asistieron a las salas para dejar constancia de que el CNE estaba desconociendo una votación anterior. En su criterio, el CNE omitió el reglamento y eso podría alentar investigaciones en su contra.

Los cuestionamientos a la imparcialidad del tribunal, cuya composición política es de partidos que pertenecen a la coalición de gobierno de Unidad Nacional, seguramente estarán presentes en toda la campaña.

Por ahora el uribismo tendrá que acudir a otras instancias, ya se anunció que se va a presentar una acción de tutela para tratar de defender la imagen de su caudillo en el logo. De lo contrario, no podrán hacer vallas ni publicidad con su imagen y, lo que es peor para sus intereses electorales: identificar su causa con la del expresidente más popular de la historia reciente del país.
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