Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/09/02 00:00

Conservadores se van con Peñalosa: ¿qué tan decisivo es ese apoyo?

Enrique Peñalosa, quien se presentó como independiente, ahora cuenta con el respaldo del partido político más antiguo del país.

Enrique Peñalosa Foto: Archivo particular

Este miércoles se oficializó lo que desde hace varias semanas era un secreto a voces. El Partido Conservador, el más antiguo del país, anunció públicamente su intención de voto en Bogotá. Tras varias semanas deshojando la margarita y contemplando las posibilidades de Rafael Pardo y Francisco Santos, finalmente se sumaron a la candidatura del exalcalde Enrique Peñalosa para las elecciones del próximo 25 de octubre.

La noticia, políticamente, tiene mucha trascendencia. Peñalosa, que se había lanzado como independiente, termina afrontando la recta final de la campaña con el respaldo de Cambio Radical, el partido del vicepresidente Germán Vargas Lleras, y ahora con el del conservatismo, partido que aunque a nivel nacional tiene un amplio caudal electoral, no es que sea una fuerza política con gran influencia en la capital.

David Barguil, representante a la Cámara, y actual presidente del Partido Conservador, definió el respaldo a Peñalosa como una decisión “muy analizada” y pensando en el futuro de la ciudad, “en lo mejor para Bogotá”.

El jefe conservador aseguró que el partido no quiso apostarle a la división, aunque admitió que su deseo era ver como candidata a la alcaldía a la exministra y excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez. Le insistió de mil maneras, e incluso se inventó un capítulo exclusivo de la capital dentro del partido. Sin embargo, nadie pudo quitarle las elecciones presidenciales del 2018 de la cabeza. Marta Lucía ya definió que ese será su futuro político inmediato.

Ramírez, que desde el año pasado se ubicó como la gran vedette del conservatismo, estuvo al frente del acuerdo programático que se selló este miércoles con Peñalosa. Y aunque para el exalcalde, que se ha mostrado dispuesto a recibir cualquier tipo de apoyo, sin vetos de ninguna clase, el respaldo de los azules pueda ser “decisivo”, no es seguro que la fuerza del conservatismo en Bogotá sea tan influyente.

La historia reciente señala que la fuerza del Partido Conservador no es tan favorable. La única vez que en propiedad acariciaron la Alcaldía Mayor fue en 1987, cuando Andrés Pastrana ganó las elecciones y se convirtió en el primer burgomaestre elegido con voto popular. Desde entonces, los ‘godos’ han estado lejos del Palacio de Liévano.

Hoy la bancada de concejales conservadores se reduce a dos escaños, los que ocuparon Soledad Tamayo, la dirigente conservadora más votada en las últimas elecciones, y Ómar Mejía. En las elecciones del 2011 la lista de concejales apenas tuvo el respaldo de 109.000 votos, ocupó el sexto lugar, por debajo de la U, progresistas, liberales, Cambio Radical, el Polo, y sólo por encima de fuerzas poco influyentes en la ciudad como el MIRA y Opción Ciudadana. Que el Partido Conservador sea decisivo para las elecciones en la capital es una afirmación que está por demostrarse.

Sin embargo, hay un antecedente más reciente con el que el jefe conservador, David Barguil, asegura que el respaldo a Peñalosa “será determinante” y pueda inclinar la balanza a favor del exalcalde. En la primera vuelta de las presidenciales del año pasado, Marta Lucía Ramírez obtuvo 366.000 votos, aunque quedó en el quinto lugar en la capital, detrás de Óscar Iván Zuluaga, el presidente Santos, Clara López y el propio Peñalosa.

Aunque se presumía que ideológicamente los conservadores estarían más sintonizados con el uribista Francisco Santos, en la decisión del apoyo conservador también pesaron las encuestas y el actual panorama político. Peñalosa ofrece mayores posibilidades de éxito.

A menos de dos meses de las elecciones, Peñalosa suma un nuevo respaldo, el de los conservadores, pero está por comprobarse si este apoyo es tan decisivo como se pretende mostrar.  

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