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| 8/3/1998 12:00:00 AM

CONTACTO MAINZ.

Más de 10 años de relaciones entre el ELN y distintas agrupaciones alemanas hicieron de ese país el lugar indicado para iniciar las conversaciones de paz.

En la ciudad de Mainz, localizada a una hora de Frankfurt, Alemania, está ubicada la sede principal del episcopado de ese país. Allí, a partir del próximo 12 de junio, se llevará a cabo el encuentro entre 48 representantes de la sociedad civil colombiana y la cúpula del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Durante cuatro días los asistentes estarán a puerta cerrada en la arquidiócesis de esa ciudad, buscando caminos que permitan que la agrupación subversiva termine sentada en una mesa de negociaciones de paz con el próximo gobierno. No será una tarea fácil. En el pasado dos intentos por llevar al ELN y a las Farc a su desmovilización fracasaron. Ambos fueron bajo el gobierno de César Gaviria. El primero fue en octubre de 1991 y tuvo como escenario Caracas, Venezuela. Siete meses después los protagonistas de la paz se dieron cita en Tlaxcala, México, pero también en esa oportunidad los representantes del gobierno y de la guerrilla terminaron levantándose de la mesa de negociaciones. Lo hicieron en medio de un clima hostil y acusándose los unos a los otros del fracaso de esas conversaciones. Desde entonces la guerra se recrudeció y entró en una etapa en la que la guerrilla con sus emboscadas, voladuras de oleoductos y secuestros, se fortaleció más que nunca. Por un lado estaban las Farc, que le propinaron duros golpes al Ejército, entre ellos la toma de la base militar de Las Delicias, ocurrida el 30 de agosto de 1996, en la que perdieron la vida 29 militares otros 60 fueron retenidos por el grupo subversivo. Para su liberación la guerrilla exigió el despeje de una vasta zona del país y la presencia de delegados internacionales. En medio de un show protagonizado por los jefes de las Farc fueron liberados los soldados. Otra batalla que perdió el Ejército fue en el bajo Caguán: 72 militares muertos y 43 retenidos que hoy todavía están en manos de las Farc. El ELN, por su parte, mantuvo en los dos últimos años un perfil bajo, sin operaciones espectaculares pero sin descuidar sus objetivos. Se adueñó del oleoducto Caño Limón-Coveñas y no le dio respiro a las multinacionales que estaban explorando los campos petroleros. El secuestro de ingenieros, así como el boleteo, llevó a que varias de esas empresas exigieran del gobierno colombiano mayor presencia del Ejército en esas zonas o de lo contrario tendrían que salir del país.
Primeros pasos
En medio de esa guerra nadie le apostaba un peso a la paz. Era casi imposible creer que la subversión estaría dispuesta a sentarse en una mesa de negociación para buscar una salida al conflicto armado. Mucho menos con el ELN, que en los últimos 40 años de confrontación ha sido el grupo más radical. Sus voceros fueron enfáticos en afirmar que el gobierno de Ernesto Samper no tenía legitimidad para hablar de paz hasta tanto se superara la crisis que originó el proceso 8.000. Por esa razón, cuando hace año y medio los esposos Werner e Isabel Mauss fueron detenidos en el aeropuerto de Rionegro, Antioquia, en el momento en que se disponían a salir del país después de haber intermediado en la liberación de la ciudadana alemana Brigitte Schöene, ningún colombiano les creyó la historia de que su verdadera presencia en Colombia tenía que ver con la paz. Los Mauss señalaron que su misión era la de convencer a la cúpula del ELN para que se sentara en una mesa de negociaciones con el gobierno colombiano y que en ese proceso Alemania serviría de mediador. La historia sólo comenzó a tener visos de realidad cuando se conoció la correspondencia entre el canciller Helmut Kohl y el presidente Ernesto Samper. En ese momento quedó en claro que los dos mandatarios se habían comprometido a allanar los caminos para lograr un cese al fuego con el ELN y posteriormente firmar un acuerdo de paz. Y que los negociadores de esos acercamientos serían los esposos Mauss. Sin embargo el proceso quedó a mitad de camino a raíz de la detención de los Mauss en Medellín, quienes posteriormente fueron acusados por la Fiscalía regional de Antioquia por secuestro extorsivo. Lo que nadie entendía en ese momento era por qué el ELN estaba interesado en un proceso de paz. En su momento se dijo que ese viraje del grupo guerrillero obedecía a su deseo de lograr la liberación de dos de sus máximos líderes que estaban presos en la cárcel de Itagüí, en Antioquia. Francisco Galán y Felipe Torres, condenados a 25 años de prisión, serían presentados como piezas fundamentales de llegarse a un proceso de paz. Y ese papel de negociadores sólo lo podrían ejercer fuera de la cárcel de Itagüí. Para Antonio García, uno de los máximos líderes del grupo guerrillero, la decisión de buscar una salida al conflicto armado no se tomó al azar. "En la convención que realizamos en julio de 1996 la comandancia del ELN acordó que había llegado la hora de discutir con las fuerzas más activas del país una solución a este conflicto. Todos los colombianos queremos un país diferente. Lo de Caracas y México había sido una pelea muy grande. En ese entonces el gobierno quería reducir el tema de la guerrilla a un problema de orden militar. Eso no lo podíamos aceptar y por eso las conversaciones fracasaron", señaló García a SEMANA. El otro gran interrogante era por qué el ELN estaba convencido de que con Alemania de intermediario se podría llegar a una negociación. En primer lugar porque los comandantes de ese movimiento subversivo habían estrechado sus lazos de amistad con el país germano desde 1985. La mayoría de sus líderes se desplazaban con cierta frecuencia a Alemania y allí habían tenido la oportunidad de reunirse con representantes de fundaciones y del Parlamento alemán interesados en el tema de la paz en Colombia. "Cuando les contamos que el ELN, en su convención del 96, había abierto las puertas para debatir el tema del conflicto armado en nuestro país, los alemanes nos manifestaron su interés en participar en esta iniciativa", dijo Antonio García.

Otros caminos Pero en octubre de 1997, con los esposos Mauss en la cárcel y el gobierno alemán moviendo sus fichas para lograr su libertad, el proceso con el ELN se enfrió. La posibilidad de que el gobierno de Samper y la cúpula del ELN se sentaran en una mesa de negociaciones se veía cada vez más lejana. "Samper fue muy esquivo. Creo que no jugó de manera seria. Mientras mandaba mensajes de paz sus ministros de Defensa jugaban a la guerra. Le dieron vida a las Convivir y comenzaron a salir los avisos de recompensa por nuestras cabezas. Eso fue interpretado como una declaratoria de guerra", enfatizó Antonio García. En ese clima hostil comenzó la campaña presidencial. A esas alturas, con la beligerancia de los grupos subversivos, se hizo evidente que estaba muy lejos la posibilidad de buscar caminos hacia la paz. Pero de nuevo saltó la liebre. En febrero pasado representantes del ELN y del gobierno colombiano firmaron un preacuerdo de paz en España, el cual fue conocido como el Acuerdo de Viana. En él quedaron sentadas las bases de una futura negociación de paz con ese grupo subversivo. El día de la firma se hizo un pacto de caballeros mediante el cual las partes se comprometían a mantener en secreto los términos del acuerdo. Pero un mes después se filtró el documento y el preacuerdo sufrió un duro revés.En medio del debate electoral hubo quienes afirmaron que la negociación con los subversivos obedecía más a una estrategia política del gobierno encaminada a favorecer la campaña presidencial de Horacio Serpa que a una verdadera voluntad de paz. Pero el impasse se solucionó cuando Andrés Pastrana y Horacio Serpa apoyaron públicamente el proceso y coincidieron en que cualquier negociación con el ELN debería llevarse a cabo después de elecciones.Para la cúpula del ELN lo ocurrido fue un acto de irresponsabilidad por parte de quienes conocían el documento, pues la confidencialidad era fundamental para que el proceso tuviera seriedad, y ésta se violó. "Desafortunadamente el preacuerdo fue utilizado por los candidatos para sacar dividendos políticos. No lo respetaron y terminaron por manosearlo", aseguró García. El fracaso del pacto de Viana también fue un golpe moral para el ELN. Cuando comenzaron las gestiones con España su máximo líder, Manuel Pérez, estaba agonizando. Una de sus últimas voluntades era lograr que en su patria se sentaran las bases de una negociación de paz. Quienes conocen de cerca a los elenos se atreven a afirmar que en el momento de la firma del preacuerdo el cura Pérez ya había muerto. Regreso a Alemania
La semana pasada, cuando se conoció que el ELN adelantaría un gran encuentro con la sociedad civil en Alemania para buscar un proceso macro de pacificación en el país, el tema de la paz volvió a revivir. Se trata de producir una agenda específica antes de que los elenos se sienten en una mesa de negociación con el gobierno. Esta vez no se quieren repetir los errores de Caracas y Tlaxcala, en donde los representantes del gobierno y de la guerrilla se enfrascaron en una discusión sobre los grandes problemas nacionales y nunca dieron un primer paso para avanzar en la solución del conflicto. En esta oportunidad el diálogo será entre la insurgencia y 48 representantes de la sociedad colombiana. Una vez definidos estos parámetros se pasaría al siguiente nivel. Es decir, que el ELN se siente a negociar directamente con el nuevo gobierno. El jefe del ELN, Antonio García, deberá en claro que la reunión en Mainz no es un proceso de negociación sino un encuentro para intercambiar ideas sobre el destino de Colombia. "Vamos a discutir con los diferentes sectores de la sociedad. Allí estarán representantes del Parlamento, de los gremios, de los sindicatos, de los intelectuales. Es un esfuerzo por fuera del gobierno y sólo es una coincidencia que la reunión se celebre en vísperas de la salida de Samper y la llegada de Pastrana. Lo que salga de esa reunión no será una propuesta sola del ELN sino de la sociedad colombiana que piensa seriamente en el futuro de Colombia". El camino para llegar a Alemania fue liderado por los Mauss. Después de haber recuperado su libertad el gobierno de su país autorizó reanudar los contactos con el ELN. Fue así como en diciembre de 1997 visitaron de nuevo el campamento del ELN con el fin de reactivar el proceso que había quedado a mitad de camino en 1996. Absueltos por la justicia de cualquier cargo por su mediación en la liberación de su compatriota Brigitte Schöene, los Mauss volvieron a tener contacto con el comando central del ELN en junio pasado para discutir las bases del acuerdo que se adelantará en Mainz. En esta oportunidad los elenos decidieron que los contactos no se harían directamente con representantes del gobierno colombiano sino con miembros del Comité Técnico de Paz. De él hacen parte el procurador general de la Nación, Jaime Bernal Cuéllar, quien se había reunido en tres oportunidades con los Mauss para tratar el tema de la paz con el ELN, y Sabas Pretelt de la Vega, presidente de Fenalco, quien en diciembre del año pasado conoció a los esposos Mauss durante las fiestas decembrinas en Cartagena. Al regreso del campamento del ELN los esposos Mauss viajaron a su país, vía Panamá, para informarle al ministro Schmidbauer de la reunión que habían sostenido con los subversivos. Este a su vez informó al canciller Helmut Kohl sobre las gestiones y acordaron que el presidente de la conferencia episcopal alemana, monseñor Karl Lehmann, liderara en esta oportunidad el proceso de acercamiento con el ELN. Para Schmidbauer la gestión de los Mauss era una reivindicación después de haber soportado la tormenta que desató el grupo de los Verdes en el Parlamento alemán, quienes llegaron a pedir su cabeza por apoyar a los Mauss en gestiones secretas.Una semana después viajaron a Alemania el Procurador y el presidente de Fenalco para sostener un encuentro con representantes del ELN y monseñor Lehmann. Allí se acordaron las bases para la reunión que se efectuará en Mainz a partir del próximo 12 de julio. Como testigos de excepción estuvieron los esposos Mauss. "Desde hace muchos años tenemos una relación con los señores Mauss y la gestión que han realizado ha sido fundamental para que el ELN, junto con representantes de las fuerzas vivas del país, comiencen a realizar un análisis de la situación que afronta Colombia", agregó Antonio García.Mainz solo será el comienzo de un camino en la búsqueda de la paz. Con el ELN el tema central de discusión será el de la política petrolera, que históricamente ha sido el eje ideológico de esa organización. La voladura permanente de oleoductos ha sido el símbolo de esa causa. Y cualquier negociación con el ELN tendrá como punto de partida ese tema. "En más de una oportunidad hemos planteado el cese a la voladura de los oleoductos a cambio de que se abra un espacio de discusión y de análisis del problema petrolero. Pero el gobierno nos sacó de esos foros. Nos impidió participar. Hemos planteado muchas propuestas que se han quedado en el papel. Es hora de desempolvarlas", concluyó Antonio García.
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