Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/11/08 00:00

CONTRA LA PARED

La Procuraduría le pidió al Fiscal General llamar a juicio al ex gobernador del Valle Gustavo <BR>Alvarez por haber recibido dineros del cartel de Cali.

CONTRA LA PARED

Cuando Gustavo Alvarez Gardeazábal se posesionó _el 2 de enero de 1998_ como
gobernador del Valle del Cauca, después de haber sacado la votación más alta del país en las elecciones para
elegir gobernadores y alcaldes _con cerca de 700.000 votos_, pensó que nada podía sacarlo de su silla.
Pero la felicidad se vio opacada muy pronto por la aparición de dos cheques de las cuentas del cartel de Cali
que llegaron a su poder, supuestamente, para financiar la campaña que lo llevó a la alcaldía de Tuluá
en1992. La Fiscalía lo vinculó a un proceso por enriquecimiento ilícito y ordenó su captura en marzo de
1999. En los próximos días ese ente decidirá la suerte del suspendido gobernador del Valle, es decir si lo
llama a juicio o le archiva la investigación. Por lo pronto el Ministerio Público le pidió a la Fiscalía que le dicte
resolución de acusación por haber recibido 12 millones de pesos, en 1990 y 1992, de cuentas de los
Rodríguez Orejuela. Los cheques que lo tienen en aprietos son el No. 2603853 de una cuenta del Banco
de Colombia de Cali a nombre de Jesús Zapata y girado el 24 de febrero de 1992 a favor de Gardeazábal por
valor de siete millones de pesos, suma que entró a la cuenta del Banco Ganadero abierta por el político. El
otro es el No. 2259093, de la cuenta de Jorge Castillo, girado el 23 de noviembre de 1990 por cinco millones
de pesos a nombre de Diego Alzate, amigo personal del gobernador. Pero además de los cheques, según la
Procuraduría, lo que más compromete a Alvarez Gardeazábal son sus explicaciones.Lo primero que
establecieron los investigadores fue que las cuentas de las cuales salió la plata eran manejadas
personalmente por Miguel Rodríguez Orejuela. Así lo demuestra el dictamen grafológico realizado a la
firma que aparece en los cheques. Además, afirman los investigadores, de manera extraña se perdieron los
extractos de la cuenta personal de Alvarez Gardeazábal del mes de marzo, lo que no ha permitido
establecer con certeza a dónde fue a parar el dinero del cheque de los siete millones una vez entró a su
cuenta. Sin embargo el político le dijo a la Fiscalía que recibió dicho dinero como producto de la venta de
una obra de arte del escultor chocoano Riectl Vurkovistsky Dha. En la indagatoria Alvarez Gardeazábal
afirmó que se la dio a su amigo Diego Alzate para que la exhibiera en su restaurante Caballo Loco. Días
después, narró el político, Alzate le entregó un cheque por su venta. Alvarez describió, con detalles, la obra
que era de su propiedad y que se vio obligado a vender para conseguir dinero: "Una especie de bailarina con
sombrerito". Para la Fiscalía fue muy extraño pues la foto de la escultura _que su abogado entregó_ no tenía
nada que ver con la descripción. La obra que se había vendido y que fue hallada en la casa de la señora de
Miguel Rodríguez Orejuela era la de un niño sosteniendo un globo. Las autoridades aseguran que el cheque
de los cinco millones de pesos también entró a las cuentas del ex gobernador. Alzate aseguró a la Fiscalía
que esa plata fue una contribución a la campaña a la alcaldía de Tuluá de Alvarez Gardeazábal. Alzate se
retractó pero los investigadores han tomado como cierta su versión. No es posible volver a citar al testigo
pues murió hace varios meses. Ahora la última palabra sobre la suerte jurídica del político del Valle del
Cauca está en manos del fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez.

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