Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/10/02 00:00

Contratos transparentes

Transparencia Internacional ha contribuido a desterrar la corrupción de las licitaciones en Colombia.

Contratos transparentes

Hace apenas un año que Transparencia Internacional (TI), una organización no gubernamental dedicada a luchar contra la corrupción en el planeta, decidió meterse de lleno en Colombia. Hoy ha logrado suscribir 40 pactos de integridad —un “pacto de caballeros” que obliga a escoger al mejor contratista en una licitación “sin ofrecer ni pagar sobornos”—. También ha conseguido recursos para montar un ‘Observatorio del Fenómeno de la Corrupción’. Son resultados que superan los que la propia organización ha conseguido en Argentina o México .

“Por ejemplo, propiciamos un ahorro de 89.982 millones de pesos al Ministerio de Comunicaciones en la licitación de la telefonía rural”, dijo Rosa Inés Ospina, directora de TI-Colombia.

Los pactos de integridad han sido las herramientas más efectivas utilizadas por TI. Además de suscribir el compromiso de las partes de realizar un negocio limpio, castigan a quien soborne o se deje comprar en una licitación.

En busca de lograr contrataciones realmente transparentes las partes que firman el pacto se comprometen a cumplir una serie de requisitos: hacer estudios de factibilidad, disponer de los dineros antes de abrir una licitación, permitir la verificación de las propuestas de los potenciales contratistas, discutir públicamente los pliegos de condiciones, no permitir que se descalifique arbitrariamente a un proponente y adjudicar el contrato en audiencia abierta.

Los procesos con Transparencia han dejado lecciones valiosas para gobierno y empresa privada. Así, por ejemplo, para la contratación de cuatro carreteras en Risaralda por un valor de 4.000 millones de pesos TI suscribió ocho pactos. En el acta final los participantes destacan: “La recuperación de la confianza hacia la gobernación, la rendición de cuentas de parte del gobernador, la aplicación de códigos éticos vivos, el control social entre funcionarios y proponentes y el no permitir que se acuda a la discrecionalidad cuando la ley lo permita”.

De los 52 pactos de integridad que Transparencia Internacional intentó suscribir en un año, 40 han sido exitosos y 12 fracasaron por múltiples razones.

Una razón frecuente de los fracasos está en que hay diferencias jurídicas o técnicas entre los equipos de las partes. Según funcionarios deTI, por ejemplo, no se pudo firmar el pacto que se intentó suscribir en una contratación de la gobernación del Atlántico para desarrollar un programa de normalización urbana en varios municipios. Según TI, por la forma en que se estructuró la financiación del proyecto no había certeza de que se tendrían los recursos para emprender y terminar la obra.

Según dice una carta de abril 13 que el gobernador Rodolfo Espinosa le envió a TI, los ganadores tenían que gestionar la consecución de los recursos para las obras y podrían construir hasta donde alcanzara el dinero.

“ No tuvimos otra alternativa que dejar sin firmar el pacto, dijo Marcela Rozo, subdirectora de TI. Además, eso es saltarse olímpicamente la Ley de Presupuesto y contratar sin tener la plata”.

El gobernador Espinosa considera que de todos modos la experiencia con TI fue positiva pues se adoptaron muchas de sus recomendaciones. Una de ellas fue la de ampliar la cobertura del programa de 2.600 a 3.307 familias.

“La diferencia con TI fue jurídica, explicó. Ellos dijeron que para asegurar la vigencia futura de los recursos debía obtener el visto bueno del Ministerio de Hacienda y para mí, con la aprobación de los recursos por el Ministerio de Desarrollo y de la vigencia futura por la Asamblea Departamental era suficiente. Eso nos impidió finalmente culminar el proceso con su acompañamiento”.

En ocasiones también los proponentes son reacios a firmar el pacto de integridad porque éste los obliga a cambiar las reglas de juego de la licitación. Así sucedió en un comienzo con la contratación de los estudios para el trazado de la Avenida Longitudinal de Bogotá. Pero al final se ajustaron las condiciones de la licitación según lo propuso TI.

La discreción que deben manejar algunas entidades es otro motivo por el cual TI se ha abstenido de suscribir los pactos. Así, por ejemplo, en la licitación para escoger la firma de corredores de seguros del Ministerio de Defensa, TI aseguró que no pudo acceder a información básica de la licitación y que los contratantes no pudieron conocer las razones de la selección final por “motivos de seguridad nacional” .

“Este fue un escenario complicado porque para nosotros no era clara la manera como se tomaban las decisiones, dijo Ospina. Por eso nos retiramos y así se lo hicimos saber al Ministro”.

El secretario general del Ministerio, almirante Alfonso Calero, dijo que no compartía el informe de TI porque, “se cumplieron todas las recomendaciones de ellos, como poner los pliegos en Internet”.

El proceso de transparencia en los contratos públicos no ha escapado, sin embargo, a la guerra. En la privatización de Isagen, que adelanta el Ministerio de Minas, el sabotaje del ELN a las torres eléctricas ahuyentó a los inversionistas privados. Al final quedaron pocos proponentes. “No se puede trabajar un pacto de integridad con tan pocos particpantes”, dijo Rozo.



Desbancando mitos

Después de un año de labores en Colombia la experiencia de TI señala estrategias eficaces para la lucha contra la corrupción. Una es la de trabajar con bajo perfil, sin escándalos, ofreciendo resultados. Otra, erradicar las condiciones que estimulan la corrupción.

En las sociedades latinoamericanas, cuando se destapa un escándalo se percibe que todo es corrupto y no vale la pena respetar la ley. “De allí el sentimiento generalizado de que la corrupción está desbordada cuando en el sector central la realidad no es tan dramática”, dijo Ospina.

Otra lección es que la corrupción no es sólo un problema del Estado. “Se debe vincular al sector privado mediante alianzas intersectoriales que obliguen a sus representantes a abstenerse de sobornar “, dijo Juan Lozano, presidente de la junta directiva de TI, quien añadió que los empresarios privados deben propiciar la participación comunitaria a través de capacitación y recursos para las veedurías ciudadanas.

Haciendo gala de su nombre, esta ONG le ha traído transparencia a la contratación pública en Colombia y, aunque hasta ahora empiezan a verse los resultados, ya se sabe que va por buen camino.

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