Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/03/02 21:58

Controladores aéreos encienden las alarmas en El Dorado

Estos profesionales denuncian un punto ciego que estaría poniendo en riesgo la operación aérea del aeropuerto más importante del país. Gustavo Lenis, director de la Aerocivil, responde.

La nueva torre de El Dorado por fuera y por dentro. El travesaño horizontal es protagonista en la foto de la derecha. Foto: Cortesía Colprensa

Mientras los pasajeros de un avión que se acerca a las pistas del aeropuerto internacional de El Dorado están preocupados por llegar a tiempo o por la turbulencia que pudieron haber sufrido durante el vuelo, en tierra un nutrido equipo de expertos está pendiente del orden de llegada y salida de centenares de vuelos, las 24 horas del día.

Los controladores aéreos tienen comunicación directa con los pilotos que comandan los aviones que se aproximan desde y hacia Bogotá y son ellos quienes deciden qué aeronave puede aterrizar, a qué hora y en qué pista. Una labor sensible que requiere una altísima concentración.

Mientras el bullicio del nuevo aeropuerto crece frenéticamente, en la moderna torre de control, en forma de poporo Quimbaya, la calma es notable pese a las críticas decisiones que allí se toman.

Se trata de una construcción de 100 metros cuadrados en la que se invirtieron 150.000 millones de pesos, tuvo un retraso de un año y medio y según La República, hubo un sobrecosto de 45.000 millones de pesos.

Ya inaugurada, hay algo aparentemente inverosímil en esa infraestructura, al punto de que varios funcionarios de la Aerocivil, los mismos controladores, pilotos y otros expertos aeronáuticos califican como un serio problema que tiene el potencial de poner en riesgo la operación.

Se trata de una viga que interrumpe, horizontalmente, la visión de los controladores aéreos y que puede ser un verdadero dolor de cabeza para ellos. “Para soportar los vidrios de la estructura, el constructor modificó el diseño y puso ese travesaño”, le dijo a Semana.com un controlador que pidió el anonimato.

“Para evitarlo, le toca al controlador estar haciendo maromas y todo tipo de movimientos que no son recomendables para este tipo de operaciones tan delicadas”, añadió.

Fotos proporcionadas por operarios de la torre de control de El Dorado el pasado 2 de marzo.

Según lo denunciado por ‘La Luciérnaga’ de Caracol Radio e investigado por este portal, el obstáculo podría hacer perder por un instante la visibilidad de los controladores en momentos tan críticos como las maniobras de aproximación de las aeronaves: aterrizaje y despegue.

“Para los que conocemos y operamos en la torre es crítico este obstáculo porque perfectamente puede ingresar una aeronave pequeña a la pista y el controlador no la ve y autoriza el aterrizaje o el despegue de otra aeronave. Todo un lío”, dijo otro funcionario que día a día se enfrenta a esta limitación. 

El mismo funcionario advierte que aunque las operaciones se están alternando entre la torre vieja y la nueva, la fecha para que la nueva estructura se encargue del 100 % de la operación aérea está cerca y la preocupación cada vez es mayor.

“Los pilotos necesitan el apoyo activo de control del tráfico aéreo para volar con seguridad. Cada vez es mayor el volumen de tráfico y la gestión de vuelos es un trabajo complejo”, explica por su parte la National Air Traffic Control Services, de Estados Unidos, en su portal web.

Las alarmas están encendidas

Para corroborar las quejas, Semana.com habló con Carlos Arturo Bermúdez, presidente de la Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo (Acdecta). Confirmó que, efectivamente, aquella barra horizontal “tapa la visibilidad en los puntos más críticos de la operación, que son los puntos de espera, es decir, donde se juntan las aeronaves para iniciar su carrera de despegue o aterrizaje”. Y remata: “Cuando levante el avión, en algún momento se pierde el aparato”.

La denuncia, que ya fue elevada a la Presidencia de la República, la Procuraduría, la Fiscalía y Aerocivil no es de poca monta (vea la primera página del escrito). “Ese espacio es el que tenía que quedar mejor diseñado. Ni siquiera la torre antigua tiene ese defecto. Aquí donde tenemos el mayor tráfico aéreo del país hay un problema grave", denuncia otro funcionario.

Los más afectados, según él, son los controladores aéreos con estatura promedio y las mujeres, quienes tienen que pararse y separarse de sus equipos para no perder de vista las aeronaves.

La situación parece ser más preocupante en la pista sur, conocida como 1-3, donde además de estar entorpeciendo la visibilidad de la pista, también se pierde la trayectoria de aproximación del vuelo que está por aterrizar.

Al mostrarle las fotografías a un general de la Policía experto en aviación, dijo que evidentemente puede haber un punto ciego preocupante para los controladores en las operaciones de aproximación. “La visual no debería tener ningún tipo de distracción”, agregó el curtido oficial.

Aerocivil responde

Gustavo Lenis, director de la entidad, respondió a los cuestionamientos. En diálogo con Semana.com desestimó las denuncias de los operadores y dijo que miembros del sindicato son los que han hecho ese ruido. Advirtió que quienes laboran en la torre de control y los operadores le han dicho que no hay los problemas que se han denunciado.

A pesar de desestimar las denuncias, Lenis reveló que aunque “las mesas (de operación) suben casi un metro automáticamente, lo que se ha acordado con ellos (los operadores) es poner un piso de 50 centímetros para que quede más fácil el trabajo”.

Si son exageraciones, ¿por qué van a poner un piso 50 de centímetros?, preguntó el periodista de Semana.com.

“Vamos a subir las mesas para mejorarles a ellos... la aproximación”, respondió Lenis. “Yo no diría que se dificulta la visual, depende de donde uno lo mire, la aproximación en ambas cabeceras es muy clara”, insistió el directivo.

Semana.com buscó algunas fotografías de las torres de control de los míticos aeropuertos John F. Kennedy en New York, Charles de Gaulle en París, Frankfurt en Alemania, Narita en Japón y se evidencia en registros recientes que ninguno tiene travesaños horizontales como la torre de El Dorado.

Desde adentro las torres de control de los aeropuertos internacionales Charles de Gaulle (Francia) y Calgary (Canadá).

Una inauguración por todo lo alto

“Para los que no la conocen, les aconsejo subir. Realmente la vista es espectacular”, dijo el tres de diciembre de 2015 el presidente Juan Manuel Santos en la inauguración de la torre de control del aeropuerto internacional El Dorado.

La inauguración acaparó titulares y mensajes de los gomosos de la aviación por su diseño y altura. Con sus 89 metros es catalogada como la más alta de Latinoamérica. A simple vista la construcción es impresionante, cuenta con un panorama de 360 grados como las de los aeropuertos más grandes del mundo. Los que han visitado la obra y han registrado su experiencia se han ido satisfechos, otros con dudas.

La construcción de la nueva torre de control hace parte del paquete de medidas del Gobierno para ampliar y modernizar el aeropuerto de la capital colombiana que desde hace varios años viene recibiendo exponencialmente más tráfico.

En 2010 el aeropuerto estaba proyectado para recibir a 14 millones de pasajeros para 2013, la cifra final: 25 millones de pasajeros en ese año. Las operaciones al día en El Dorado están entre 700 y 800 al día. Por eso el mensaje de que El Dorado se había quedado ‘chiquito’ fue cada vez más evidente (vea Colombia al vuelo)

El pasado cuatro de febrero el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Juan Martín Caycedo, dijo durante su visita a la torre que allí “no solo tenemos las últimas tecnologías sino los mejores diseños en materia arquitectónica y de ingeniería”.

Aunque no se pone en duda la tecnología de punta de los equipos y el diseño deslumbrante, la denuncia está empañando el resultado final. Semana.com se intentó contactar con los representantes de la constructora Ineco y la firma de vigilancia y encargada de la interventoría UG21. Ambas, españolas, dijeron no estar “autorizados para hablar con la prensa”.

Pero el problema no solo se centra en el travesaño horizontal.  El presidente de la Acdecta dijo a este portal que cuando se realizó la instalación de los travesaños verticales tenían un ancho determinado, pero que al finalizar la obra el constructor hizo algunas adecuaciones que terminaron engrosando entre 40 y 50 centímetros las divisiones.

Ahora los controladores aéreos piden una visita de expertos internacionales para que verifiquen el problema de forma técnica. Pero también, y lo más preocupante, envían un mensaje claro de la Aeronáutica “para que se haga responsable de cualquier situación que se pueda presentar”.

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