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| 10/25/2013 12:00:00 AM

Le llegó la hora al Uribismo: ¿saldrán unidos?

Óscar Iván Zuluaga, Pacho Santos y Carlos Holmes Trujillo se disputan la candidatura del Centro Democrático.

Llegó la hora. El Centro Democrático, el movimiento que empezó a construir el expresidente Álvaro Uribe el 4 de julio del 2012, día en que le declaró la ‘guerra política’ al presidente Juan Manuel Santos, escogerá a su carta para recuperar el poder. 

Francisco Santos, Carlos Holmes Trujillo y Óscar Iván Zuluaga se disputarán, en una confrontación de ideas y propuestas, la designación de ser el encargado de pelearle la Presidencia a Juan Manuel Santos, en caso de que  el mandatario decida apostar por la reelección. 

Y lo harán mediante un mecanismo que, si bien no es novedoso, ha sido poco frecuente en las recientes décadas en la democracia colombiana. Los partidos políticos, desde la década del 90, han apostado por las urnas, a través de la consulta, para dirimir las discusiones sobre candidaturas presidenciales. Incluso, el pasado 2 de agosto, el Centro Democrático había optado por este camino para escoger el eventual retador de la reelección de Santos. 

Pero, por inquietud del propio Uribe, el Centro Democrático decidió dar un ‘reversazo’ a esta decisión, más aún cuando la baraja inicial, de cinco precandidatos, quedó reducida a tres por los líos judiciales de Luis Alfredo Ramos y la renuncia de Juan Carlos Vélez.  El Centro Democrático optó por un mecanismo que para muchos es menos transparente que la consulta, pero para otros evita la interferencia de otras fuerzas políticas. Sin embargo, la incertidumbre que revistió el proceso las últimas semanas abona la idea de que cualquier cosa puede pasar en esta asamblea.  

Varios fueron los motivos de esta decisión: Para algunos uribistas, extender la campaña hasta marzo podría dividir el uribismo. Otros, como el sector de Óscar Iván Zuluaga, argumentaron que en la consulta podrían meter la mano las huestes que respaldan al gobierno del presidente Juan Manuel Santos, para elegir al candidato más débil y después derrotarlo fácilmente. “Que sean los propios uribistas los que tomen la decisión le da toda la identidad al proyecto político”, dijo Zuluaga a Semana.com. 

La decisión de cambiar la consulta por la convención fue traumática, pues varias fisuras internas saltaron a la vista. Sobre todo porque Francisco Santos y Carlos Holmes insistían en que el mecanismo acordado inicialmente era la fórmula más democrática para escoger el candidato. Santos peleaba por la consulta, pues es el precandidato de mejor registro en las encuestas. (Según la Gran Encuesta de Ipsos Napoleon Franco de septiembre, el ex vicepresidente obtendría el 33 %, Zuluaga el 12 % y Holmes el 9%). Incluso, no ocultó sus temores por el cambio de reglas de juego y alcanzó a pensar que la convención tenía como propósito ungir a Óscar Iván Zuluaga por encima de sus aspiraciones. 

Las tensiones se prolongaron días después en el momento de definir las condiciones de la convención. Sólo el miércoles los tres precandidatos llegaron a un acuerdo de garantías, en el que se decidió que quien obtuviera la mayoría absoluta sería el ungido. Y en caso de que ninguno alcanzara la mitad más uno de los votos de los convencionistas, se procedería a una segunda vuelta entre los dos finalistas, donde la decisión la dictaría la mayoría simple. 

Pese a las tensiones, la convención tiene como principal reto consolidar un espíritu de unidad en el Centro Democrático. Los tres precandidatos dijeron la víspera que el movimiento sí saldrá fortalecido. 

“Todo eso es agua que pasó debajo del puente -dijo Santos tras asegurar que las diferencias quedaron zanjadas-. Era normal que eso pasara. Pero vamos unidos. Esta es una sola familia política, la familia del uribismo. Vamos a pelearnos cada voto a punta de ideas, de propuestas. Y en esta convención, independientemente de quien gane, va a salir el uribismo unido. Que tiemble Juan Manuel Santos”. 

Carlos Holmes aseguró que respetaría las garantías acordadas y que de ser elegido, vincularía a Santos y a Zuluaga a su campaña “en las más altas posiciones”. Y de no ser elegido, se pondrá al servicio de quien resulte elegido como un soldado más. Compromiso que también suscribió Zuluaga al advertir que “somos un proyecto en equipo todos vamos en la misma dirección, sea cual sea la decisión”. 

La decisión estará en manos de los cerca de mil convencionistas, que corresponde a 150 delegados de cada precandidato, a los que se suman los candidatos a Senado y Cámara, más los exministros y exfuncionarios del gobierno Uribe. 

Para elegir el candidato uribista se van a adelantar cinco votaciones parciales, luego de cada una de las intervenciones de los precandidatos respecto de sus propuestas para desarrollar los que han sido llamados los cinco pilares del proyecto uribista: seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social, Estado austero y diálogo popular. 

La suma de los resultados será la que determine el eventual ganador, pero si en una primera ronda no hay un ganador absoluto, es decir, un precandidato que cuente con la mitad más uno de los votos, se procederá a una segunda y definitiva ronda de la que saldrá elegido el que tenga la mayoría simple. 

Francisco Santos llega a la convención arropado como el candidato que mejor registra en las encuestas, a tal punto que antes de la jornada se conoció una de Cifras y Conceptos, que incluso lo ubica por encima del presidente Juan Manuel Santos, con el 16 % de intención de voto. 

Por su parte, Óscar Iván Zuluaga arriba como el candidato que goza del cariño del expresidente Álvaro Uribe y de su círculo más cercano. Y al tener mayor presencia en las listas de candidatos a Senado y Cámara que sus otros dos competidores, podría resultar favorecido.  

Y Carlos Holmes, a quien todos le reconocen sus capacidades, parte como tercero en las apuestas, aunque se rumora que sus votos serán decisivos en caso de una segunda vuelta, y que fortalecerían a Santos. 

Sin embargo, nada está escrito en la convención, pues, como lo afirmó uno de los miembros del Centro Democrático, el exministro Fabio Valencia Cossio, en este tipo de convenciones “uno sabe cómo empieza pero nunca cómo acaba”. 
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