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01 septiembre 2007

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Conversaciones peligrosas


JUDICIALSEMANA revela unos diálogos de 2004 entre la hoy directora del CTI de la Fiscalía, un miembro activo de la inteligencia del Ejército y un reconocido narcotraficante de la Costa.

Conversaciones peligrosas.

Recuadros

Grabaciones

Grabación 1
“Espero unos fiscales”

A las 9:45 de la mañana del 17 de septiembre de 2004 el sargento viceprimero del Ejército, Jaime Nehy Campos, conocido como ‘Juancho’, llama al extraditable prófugo Huges Manuel Rodríguez Fuentes y coordinan una cita. El extraditable le fija una hora al suboficial porque “espero unos fiscales”.

Huges Rodríguez Fuentes: ¿Qué hubo Juancho?
Jaime Nehy Campos (Juancho): Jefe me dice don Wilson que como ahorita tengo que supervisar una condecoración de unos suboficiales y unos oficiales, entonces tan pronto se termine yo arranco para allá...
H.R.F.: No hay problema. Mira tienes tiempo hasta las 12 sino tendría que ser a las dos y cuarto porque espero unos fiscales, oíste.
Juancho: Ah listo. Entonces le llego que, ¿a las 2 de la tarde?
H.R.F.: Dos y cuarto en punto te espero...
Juancho: Listo.


“Necesito pagar”
Grabación 2

El 20 de septiembre de 2004, a las 12:45, Marilú Méndez llama al sargento viceprimero Jaime Nehy Campos. Méndez le pregunta al suboficial del Ejército si le tiene lista “la carpeta”, le dice que ella tiene que estar en el aeropuerto a las 5 porque tiene que viajar y le que necesita “pagar”.

Marilú Méndez: Hola Juancho...
Jaime Nehy Campos (Juancho): Doctora cómo está, ¿doctora usted me llamó está mañana?
M.M.: No, ¿por qué?
Juancho: Porque me sonó ese celular...
M.M.: No era yo.
Juancho: Listo. Te tengo lo tuyo pero en este momento termino de hacer una gestión y nos vemos ahorita más tardecito
M.M.: Me marcas porque yo ahorita voy a estar en la 122 con 23 pero yo a las 2 salgo de ahí. Entonces me marcas a ver dónde nos vemos. ¿Tienes lista la carpeta?
Juancho: Sí señora. ¿Y te vas a qué horas?
M.M.: A las 7 pero yo tengo que estar a las 5 en el aeropuerto.
Juancho: ¿Cinco?
M.M.: Y no puedes llegar ahorita hasta la 122. Yo ahí voy a estar hasta las 2...
Juancho: Voy para el sur en este momento. Voy a conseguirme los nombres de los personajes que van a declarar para poder tener los nombres y dárselos ahí a la administrativa para que me dé los pasajes para mañana en la noche. Para poder viajar con ellos y poder estar el día miércoles allá temprano para que les reciban la declaración entre miércoles y jueves.
M.M.: ¿Y qué hacemos?
Juancho: ¿Sobre qué doctora?
M.M.: Pues para vernos...
Juancho: ‘Para entregarte lo tuyo?
M.M.: Pues claro.
Juancho: Yo te lo entrego ahoritica, ahh pero tú tienes que estar antes de las 5...
M.M.: No, y qué necesito pagar. Y si no qué me voy a ir yo con eso.
Juancho: Claro. Ya te llamo, dame media horita y ya te llamo, ¿listo?
M.M: Listo-

Grabación 3

“La doctora ya me llamó”

Menos de una hora después de la conversación anterior el sargento viceprimero Jaime Campos, (Juancho), llama al narcotraficante Huges Rodríguez Fuentes y le cuenta que ya habló con “la doctora” y que ella tiene que viajar a las 5 de la tarde. En la conversación anterior (grabación 2) Méndez, efectivamente, le dice al sargento que tiene que estar en el aeropuerto a las 5 de la tarde.

Juancho: Aló.
Huges Rodríguez Fuentes: Juancho vente entonces a las 2 de la tarde por eso.
Juancho: Doctor ya voy para abajo para la Fiscalía, subo más tardecito.
H.R.F.: Sí.
Juancho: Voy a recoger los papelitos que tenemos pendientes.
H.R.F.: Ah bueno y los nombres y todo, ¿oíste?
Juancho: Sí señor, también voy para allá. La verdad es que no me está quedando tiempo para nada, Dios Santo.
H.R.F.: Por eso ponte las pilas para hablar con la doctora pa’ todo el cuento, ¿oíste?
Juancho: No, no, la doctora ya me llamó, me llamó ahorica y me dijo Juancho vente ya con aquello y me vas explicando de una vez la situación. Ella arranca ahorita a las 5 de la tarde y me toca llevarla ahoritica al aeropuerto.
H.R.F.: Bueno, ponte las pilas que te estoy esperando.
Juancho: Bueno, chao.

Grabación 4

Poco antes de las 3 de la tarde de ese mismo día, una hora después de la conversación anterior (grabación 3) entre el mafioso Huges Rodríguez y el sargento del Ejército Jaime Campos (Juancho), Marilú Méndez se comunica con este último y coordinan una cita para que Juancho le entregue un “sobre” a Méndez.

Juancho: Aló.
Marilú Méndez: Hola Juancho, ¿dónde andas?
Juancho: Estoy en el CTI Bogotá y ya salgo de aquí. Ya tengo lo tuyo. ¿Qué horas son?, huyjuemadre son las 3... ¿tú dónde estás?
M.M.: En este momento estoy pasando la 26 con 68. Voy para el búnker. ¿En dónde nos vemos?. ¿Tú vas para el búnker ahorita?
Juancho: No señora. Yo estoy en el CTI Bogotá y salgo de aquí y arranco para el norte, para la oficina, sacó eso y listo.
M.M: Dame un punto, dame un punto.
Juancho: En tu casa.
M.M.: No. No te digo que yo ya salí. Encontrémonos antes de que tú arranques. Quédate ahí quietico. Quédate ahí en el CTI Bogotá.
Juancho: Pero el sobre yo no lo tengo ahí, el sobre lo tengo arriba.
M.M.: Ahhh, y ¿entonces?
Juancho: Ya hago la gestión. Ya llamo y le digo a alguien que se baje con eso.
M.M.: Bueno, listo. Ya voy para allá.


Grabación 5
“Necesito que vayas a donde el fiscal”

A las 4 de la tarde del 21 de septiembre el narcotraficante Huges Rodríguez Fuentes llama al suboficial del Ejército Jaime Campos (Juancho). El capo le pregunta por las gestiones del día anterior y Campos le entrega un reporte y le cuenta que “la amiga está enredada”.
Juancho: Aló.
Huges Rodríguez Fuentes: Qué hubo Juanchón. Hoy te estuve llamando a medio día...
Juancho: Sí señor, tengo la llamada perdida y un mensaje suyo. Había dejado el celular entre el carro.
H.R.F.: ¿Qué más Juanchon? ¿Cómo vamos?
Juancho: No señor, mejorando porque me dejó pensando la vuelta de ayer. Logré frenarlo con una excusa chimba. Afortunadamente nuestra amiga está bien enredada con su entrega, entonces dijo: ah listo, no hay problema.
H.R.F: Sí pero eso hay que manejarlo como por Villavicencio
Juancho: Por donde usted quiera jefe. El todo es que con tal de que se nos puedan dar las cosas.
H.R.F: ¿Cómo hacemos para dialogar?
Juancho: Doctor yo ahoritica arranco para allá para el punto en donde estaba. Estaba allá donde mis amigos haciéndole retén, montándole retén para poderlos abordar, que el nombrecito, la cedulita y toda la vuelta, ¿me entiende? Para el caso de que se haga el viaje en alguna parte.
H.R.F.: Y se necesita que vayas donde el fiscal, Juancho.
Juancho: ¿Donde Yuyo?
H.R.F.: No, no.
Juancho: Ahh donde mi otro tío.
H.R.F: Correcto.
Juancho: Estoy encima de eso. Eso lo hago en un minuto, eso voy y tan, tan, tan y eso lo saco en un minuto.
H.R.F.: Sí pero eso es urgente. ¿Nos alcanzamos a ver hoy?... Estoy hasta las 7 en la oficina y si no mañana.
Juancho: Listo, jefe.

Aunque en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar –especialmente en Valledupar–, Hugues Manuel Rodríguez Fuentes es un hombre bastante conocido, a la mayoría de los colombianos su nombre no les debe decir nada. Sin embargo, para las agencias antinarcóticos internacionales Rodríguez no sólo es ‘muy popular’ sino que está considerado desde hace varios años como un peso pesado en el mundo del tráfico de drogas. De hecho, está solicitado en extradición por una corte de Estados Unidos, que lo acusa de ser un capo que exportó varias toneladas de cocaína a ese país en sociedad con uno de sus mejores amigos: el ex jefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’. Por eso sorprende que en una triangulación de conversaciones del narcotraficante aparezca la voz de la hoy directora del CTI, Marilú Méndez, en momentos en que era jefa de esa oficina en Santa Marta.

De acuerdo con las investigaciones en su contra, Rodríguez comenzó en la mafia hace casi una década. Una de sus principales funciones en el mundo de narcotráfico era la de utilizar sus contactos con rutas privilegiadas y seguras, principalmente por Venezuela. Por años, la mayoría de sus ‘clientes’ fueron narcos de diferentes estructuras de traficantes en la Costa Atlántica, que acudían a él para sacar la droga hacia el exterior.
Amparado por la fachada de ser uno de los ganaderos más prósperos de Valledupar, Hugues Rodríguez se movía como pez en el agua en el cerrado círculo social de la capital de Cesar. Tras el secuestro de una de sus hermanas por parte de la guerrilla, Rodríguez estrechó aún más su relación con ‘Jorge 40’ y, aparte de generosos aportes económicos al Bloque Norte, se convirtió en una pieza fundamental para la exportación de coca por parte del grupo paramilitar.

Rodríguez también se transformó en testaferro, y en hombre fuerte para lavar parte de los millonarios ingresos producto del narcotráfico que recibían el Bloque Norte y ‘Jorge 40’.  En Valledupar era tan conocida la estrecha colaboración con ‘Jorge 40’, que Rodríguez era conocido con el alias de ‘Comandante Barbie’. Poco tiempo después del asesinato de una jueza de Becerril (Cesar), Marilis Hinojosa Suárez (enero de 2003), Hugues Rodríguez empezó a ser requerido por las autoridades colombianas por el delito de concierto para delinquir. En junio de 2004, una corte del Distrito de Columbia (Washington) lo pidió en extradición por narcotráfico.

Cuando agentes antinarcóticos comenzaron en firme la ‘cacería’ para dar con el paradero de alias ‘Barbie’, interceptaron decenas de líneas telefónicas del capo y de gente cercana a él y a su organización. A comienzos de agosto de 2004 empezaron a detectar una serie de llamadas entre Rodríguez y quien –de acuerdo con las comunicaciones– parecía un enlace importante del narcoparamilitar. Cuando establecieron la identidad del hombre que le ayudaba a Rodríguez con múltiples tareas, los agentes antinarcóticos quedaron desconcertados. Y no era para menos. Se trataba de Jaime Campos, un suboficial activo del Ejército colombiano que trabajaba en inteligencia militar.
La desagradable sorpresa que se llevaron los agentes internacionales aumentó cuando en muchas de las llamadas establecieron que una de las personas que aparecía en las conversaciones era nada más y nada menos que Marilú Méndez, entonces directora del CTI del Magdalena, y quien hace año y medio fue ascendida por el fiscal Mario Iguarán al altísimo cargo de directora nacional del CTI.

Las agencias internacionales antidrogas pasaron del desconcierto a una gran preocupación. Como directora del CTI no sólo tenía bajo sus órdenes a un ejército de investigadores –columna vertebral de la Fiscalía–, sino que además tenía acceso a información privilegiada. Es más, de las pesquisas que adelantan los miembros del CTI, depende el éxito o el fracaso de una investigación. SEMANA tuvo acceso a varias horas de grabaciones que causaron la inquietud de las agencias internacionales. El tono de las conversaciones y sobre todo la secuencia dejan en claro el porqué del malestar de los organismos extranjeros de la lucha antidrogas (ver recuadro grabaciones). Ellas hablan por sí solas.

El caso de Eduardo Méndez


Pero el caso de Hugues Rodríguez no es el único incómodo para la directora del CTI. En febrero de este año, el entonces presidente del equipo de fútbol Santa Fe, Eduardo Méndez Bustos, fue requerido por las autoridades estadounidenses para que respondiera por una fuga de información que favorecía a narcotraficantes. En concreto, se estableció que Méndez le había avisado a un narcotraficante colombiano, Rafael Caicedo Estrada, que la justicia del país del norte estaba tras él. Caicedo, desde luego, huyó.

En abril pasado, Eduardo Méndez, en la Corte Federal de Miami –en calidad de procesado–, le contó a la Fiscalía colombiana cómo se había hecho a tan privilegiada información o, mejor, cómo había infiltrado al CTI. Empezó por recordar que por un investigador del CTI, llamado Vladimir Flórez, se enteró de que a Caicedo lo requería la justicia. El pago de Caicedo por ese favor fue de 200 millones de pesos, que se repartieron entre Méndez y Flórez. Otro efectivo del CTI, Fernando Vera, también está salpicado en el escándalo por haber sido quien presentó a Méndez y a Flórez.
Como hecho curioso, y pese a documentadas informaciones de prensa, en la declaración que rindió Eduardo Méndez en Miami, la Fiscalía nunca le preguntó por sus presuntos nexos con otros funcionarios y ex funcionarios judiciales que al parecer estaban a su servicio. Todo se limitó a Flórez y a Vera, quienes terminaron por fuera de la Fiscalía, el primero por insubsistencia y el segundo por renuncia voluntaria. Cuatro meses después, y pese a la contundencia de la declaración de Eduardo Méndez, nada ha pasado en la Fiscalía con Flórez y Vera. “Mi cliente, Fernando Vera, fue escuchado en versión libre el pasado martes. Pero que quede claro que fue por petición nuestra”, advirtió el abogado Iván Cancino.

“Yo estoy tranquila”

El jueves pasado, SEMANA se reunió con la directora del CTI, Marilú Méndez, quien empezó por advertir que no se sentía comprometida ni con el tema de Hugues Rodríguez ni con el de Eduardo Méndez. “Yo misma les pedí a las autoridades de Estados Unidos que nos permitieran entrevistar al señor Eduardo Méndez para que nos dijera cuáles eran los funcionarios del CTI que le pasaban información. Y así se hizo”, observó la funcionaria. “A Eduardo Méndez lo conocí una sola vez a través de uno de mis subalternos, quien me dijo que él nos podía ayudar en una investigación. No más”, advirtió.  

Respecto del caso Hugues Rodríguez, Marilú Méndez explicó que cuando fue directora del CTI en Ibagué realizó varios trabajos de inteligencia con el suboficial Jaime Campos contra varios frentes de las Farc en Tolima. “Él era el enlace entre el CTI y el Ejército”, dijo. Añadió que las grabaciones que le puso de presente SEMANA, en efecto, eran de ella con Campos, pero advirtió que no conocía a Hugues Rodríguez y que de él sólo supo hace un año.

Marilú Méndez recordó que para la época de las grabaciones, ella se desempeñaba como directora del CTI en Santa Marta y que, en cierta oportunidad, el sargento Campos la llamó desde Bogotá para que le ayudara con la judicialización de dos reinsertados en Santa Marta. “De la plata que hablundefinedamos en las grabaciones, era para la manutención de los reinsertados, pues a ellos hay que darles alimentación, hospedaje, transporte... Eso está demostrado”, comentó.  “Cuando me enteré de que había medios de comunicación que tenían esas grabaciones, yo misma puse la denuncia y les informé del tema al doctor Mario Iguarán y al general Mario Montoya”, advirtió.
La denuncia a la que hace referencia la directora del CTI no ha avanzado. Fue interpuesta ante fiscal delegado ante el CTI, quien le explicó a SEMANA que en su despacho cursa una pesquisa por el delito de revelación de secreto, que se castiga con multa y pérdida de empleo. Hasta el momento, dijo, no hay ninguna persona vinculada, y sólo en abril pasado se escuchó al suboficial Campos, quien se defendió con el argumento de que la tercera persona que aparece en las grabaciones (Hugues Rodríguez) era para él una fuente humana que lo nutría de información en su calidad de investigador y no un narcoparamilitar. Para el fiscal del caso, incluso, no está establecido que la tercera persona de que hablan sea el narcoparamilitar Hugues Rodríguez.

A la pregunta final de si –tras las comprometedoras conversaciones con Hugues Rodríguez– consideraba que el sargento Campos era un delincuente, Marilú Méndez respondió: “Para mí es un sargento. Yo no conozco la investigación. En 2003 ó 2004, ¿sería que ese sargento sabía con quién estaba hablando, si es que ellos también buscan fuentes de información?”

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