Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/08/11 00:00

Corrupción hasta el tuétano

La infiltración de la mafia en el Ejército del Valle es más profunda de lo que se cree y explica en parte por qué el narcotráfico se tomó el departamento sin encontrar mayor resistencia., 87571

Corrupción hasta el tuétano

Diego Montoya, 'Don Diego', logró lo que todo capo sueña: poner a su servicio a los hombres que tenían la misión de combatirlo. Lo que la investigación de la Fiscalía ha demostrado a medida que avanza es que 'Don Diego' no compró a estos oficiales a cambio de favores puntuales, sino que muchos de ellos pertenecían a su organización. Eran parte de la mafia y pusieron sus cargos en el Ejército al servicio de ésta. Batallones, planes de guerra, logística, comunicaciones y quién sabe cuántos recursos más se usaron para proteger las rutas de entrada de insumos y salida de cocaína, para reforzar la actuación de 'Los Machos', grupo de sicarios de Montoya, y para evitar que otros organismos de seguridad dieran con el paradero del capo más buscado por Colombia y Estados Unidos. Tantos serían los beneficios que recibían estos militares, que ni la recompensa de cinco millones de dólares que se ofrece por su cabeza los tentó.

La masacre de Jamundí ocurrida el año pasado fue la primera alerta sobre el nivel de infiltración que tenía la Tercera Brigada. La investigación judicial arrojó suficientes indicios de que el coronel Bayron Carvajal estaba al servicio del narcotráfico. Como ha sido usual, las Fuerzas Militares manejaron este caso como un asunto aislado, como el de una manzana podrida, el de un individuo que, seducido por el dinero, se dejó corromper. No como parte de una red extensa.

Vino a ser la investigación iniciada por la inteligencia del Ejército en marzo, que ya involucra a 12 oficiales, la que está demostrando que la infiltración es profunda y masiva.

Preocupa por ejemplo que haya sido capturado el que fue jefe de operaciones de la Tercera Brigada hasta junio, coronel Javier Escobar. Este oficial era el encargado de movilizar tropas; y como parte del Estado Mayor de la Brigada, conocía todos los planes militares y tenía acceso a la inteligencia. Lo que hacía imposible que algún día 'Don Diego' o sus hombres fueran atrapados.

La captura de otros dos oficiales activos la semana pasada produce escalofrío. Uno de ellos es el mayor Carlos Alberto Gil Londoño, comandante de un batallón de contraguerrilla adscrito a la Fuerza Especial Conjunta del Darién, unidad que se creó hace dos años para combatir a 'Los Machos' (de Montoya) y 'Los Rastrojos' (de Wilber Varela), que tenían en el Cañón del Garrapatas una guerra que dejó más de 500 muertos. Es decir, pusieron al ratón a cuidar el queso. Gil ya había levantado las sospechas de mucha gente en el Valle cuando en febrero se conoció la noticia de que sus tropas habían liberado al capitán Leonardo Nur, quien supuestamente había estado secuestrado y encadenado por cuatro años. Nadie le creyó, aunque el comandante del Ejército, general Mario Montoya, lo presentó como un mártir ante la televisión.

El otro oficial capturado es el coronel Álvaro Quijano, quien acababa de asumir el mando de un batallón de contraguerrilla en otra Brigada, y quien había sido jefe de las Fuerzas Especiales en el Valle. Junto a ellos hay otros cuatro mayores, cuatro capitanes, un teniente, tres suboficiales y dos civiles. Ese panorama demuestra que esta es la infiltración más grave que se haya conocido en el país.

Corrupción en la zona

más crítica

Que buena parte de la Tercera Brigada estuviera al servicio de la mafia explica en buena medida la crítica situación de seguridad que ha vivido esta región en los últimos meses, y los pobres resultados del Ejército. Nariño, Cauca, Valle son los departamentos a los que se han trasladado el narcotráfico, las bandas emergentes, y también las operaciones de la guerrilla. El crecimiento del poder de estos grupos en poco tiempo es increíble. Las propias cifras del Ejército hablan de siete grupos. 'Los Machos' y 'Los Rastrojos' tienen cada uno 600 hombres..

La infiltración de 'Don Diego' afecta toda la región y sabotea los esfuerzos que hacen otros organismos del gobierno en la lucha contra el narcotráfico. Con los militares a su servicio, 'Don Diego' construyó una verdadera autopista en la montaña que le permitía embarcar la droga rápida y seguramente. Controlaba a los oficiales que tenían como tarea buscar sus laboratorios en el Cañón del Garrapatas. Por supuesto, no hay muchos resultados. La Tercera División registra este año apenas una tonelada de cocaína decomisada. Y los laboratorios destruidos solían ser lugares abandonados. También resultaba curioso que en los decomisos de armas y prendas militares que se les hicieron a 'Los Machos' siempre había piezas de los Batallones Vencedores de Cartago y Palacé de Buga.

Según la Fiscalía, 'Don Diego' también tenía en su nómina a Bayron Carvajal, que era el comandante del Batallón de Alta Montaña de Jamundí. Esta unidad controla la ruta que comunica al norte del Valle con Buenaventura. Entonces el traslado de la coca estaba prácticamente garantizado. Fuentes de la Policía le informaron a SEMANA que por lo menos dos oficiales de esa institución escribieron informes para denunciar que este Batallón mantenía corredores de seguridad en los que no dejaba ingresar otras fuerzas del orden, con el pretexto de que estaban en operativos, que nunca existieron.

La complicidad de estos oficiales con el narcotráfico ha tenido enorme impacto en la crisis que viven Buenaventura y el resto del Pacífico. Si los narcos logran 'coronar' la salida al mar, es aun más complicado detenerlos. Fuentes oficiales le aseguraron a SEMANA que esta situación ha hecho difícil la coordinación de la Armada y la Policía con el Ejército en la región. A pesar de que el Valle es uno de los sitios donde más consejos de seguridad se realizan, este año ha sido crítico, especialmente con las muertes y ajustes de cuentas en Buenaventura, y la violencia que no cesa en el norte del Valle. ?

¿Siguen generales?

La investigación que llevan conjuntamente la Fiscalía y el Ejército está lejos de finalizar y los investigadores cada vez parecen encontrar nuevas vetas. SEMANA conoció que al menos un general está siendo investigado por haberse reunido con emisarios de 'Don Diego', y que la DEA está aportando pruebas (grabaciones) de otros altos oficiales que mantenían comunicación con los hombres del capo. De los ocho oficiales que tenían orden de captura, siete ya han sido capturados. Sólo el mayor William Ortegón sigue prófugo. Tres de estos oficiales habían sido retirados de la institución con medidas discrecionales, a principios de junio. El viernes pasado también fue relevado de su cargo el general Hernando Pérez, comandante de la Tercera División. Aunque oficialmente se dijo que su traslado fue de rutina, otras versiones advierten que Pérez podría salir salpicado en este escándalo y el cambio se hizo para facilitar la investigación.

Las consecuencias de esta situación no deben ser sólo judiciales. Se requieren ajustes institucionales de fondo por lo menos en dos aspectos: la contrainteligencia y el control interno. ¿No tuvo la contrainteligencia ningún indicio de que algo grave pasaba, ni siquiera después de la masacre de Jamundí? Y en cuanto a las investigaciones dentro del Ejército, estas no asustan a nadie, pues casi nunca son concluyentes. La investigación sobre el caso del capitán Nur no logró esclarecer el extraño episodio. Muy a pesar de que otras agencias de inteligencia han concluido que Nur trabajaba para 'Los Machos' y su rescate habría sido una tarea para 'Don Diego'.

Lo que queda claro, hasta ahora, es que algo muy grave estaba pasando en la Tercera División, desde hace tiempo, y que los mecanismos de alerta se demoraron mucho tiempo en funcionar. Una División que actúa en una zona como el Pacífico, que se convirtió en el último tiempo en el centro de gravedad de la guerra, tanto contra las Farc como contra las bandas emergentes y el narcotráfico. ¿Cómo logrará el alto mando militar recuperar la confianza de la gente del Valle en el Ejército? ¿Qué medidas tomarán para que esto no ocurra más?

Tan profunda como fue la infiltración deberán ser sin duda las medidas para evitar que se repita. n

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